Las finanzas, factor clave para combatir la contaminación

Las finanzas son parte clave para conseguir una economía que funcione correctamente y permita también alcanzar objetivos ambientales y sociales

La Sagrada Família, en el fondo, durante un periodo de alta contaminación en Barcelona / EFE

La Sagrada Família, en el fondo, durante un periodo de alta contaminación en Barcelona / EFE

Nuestro planeta se enfrenta cada vez con más frecuencia a las consecuencias imprevisibles del cambio climático y el agotamiento de los recursos, por lo que es necesario actuar urgentemente para adaptarse a un modelo más sostenible. Se necesitan alrededor de 180.000 millones EUR de inversiones adicionales al año para alcanzar los objetivos de la UE para 2030 acordados en París, entre ellos una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La Comisión Europea ha presentado un Plan de Acción, que se enmarca dentro de la Unión de los Mercados de Capitales (UMC), cuyo objetivo es conectar las finanzas con las necesidades específicas de la economía europea en beneficio del planeta y de nuestra sociedad. El vicepresidente primero, Frans Timmermans, ha declarado: «La evolución hacia una economía más ecológica y más sostenible es beneficiosa para la creación de empleo, para las personas y para el planeta. Hoy estamos garantizando que el sistema financiero trabaje en pos de ese objetivo. Nuestras propuestas permitirán a los inversores y los ciudadanos tomar una decisión positiva para que su dinero se utilice de manera más responsable y en apoyo de la sostenibilidad».

Para conseguir esta transición hacia las finanzas sostenibles, hace un año la Comisión nombró a un Grupo de expertos de alto nivel sobre finanzas sostenibles con el encargo de elaborar un amplio conjunto de recomendaciones para que el sector financiero apoyara la transición a una economía hipocarbónica.

Principales características del Plan de Acción

Basándose en el informe de los expertos, la Comisión propone una hoja de ruta sobre la continuación del trabajo y las acciones futuras, que afectan a todos los actores pertinentes del sistema financiero. Entre esas acciones destacan las siguientes:

  • Establecer un lenguaje común para las finanzas sostenibles, es decir, un sistema de clasificación unificado —o taxonomía— de la UE, que defina lo que es sostenible y señale los ámbitos en los que la inversión sostenible puede tener mayor repercusión.

  • Crear etiquetas de la UE para los productos financieros «verdes» sobre la base de este sistema de clasificación de la UE: los inversores podrán así identificar fácilmente las inversiones que cumplen los criterios ecológicos o de bajas emisiones de carbono.

  • Clarificar la obligación de los gestores de activos y los inversores institucionales de tener en cuenta la sostenibilidad en el proceso de inversión y reforzar los requisitos en materia de divulgación de información.

  • Obligar a las empresas de seguros y de inversión a que asesoren a sus clientes sobre la base de las preferencias de estos en materia de sostenibilidad.

  • Integrar la sostenibilidad en los requisitos prudenciales: los bancos y las compañías de seguros son una importante fuente de financiación externa para la economía europea. La Comisión examinará la viabilidad de recalibrar los requisitos de capital aplicables a los bancos (el denominado «factor de apoyo verde») para las inversiones sostenibles, cuando así se justifique desde el punto de vista del riesgo, velando al mismo tiempo por que se proteja la estabilidad financiera.

  • Aumentar la transparencia de los informes corporativos: proponemos revisar las directrices relativas a la información no financiera para adecuarlas en mayor medida a las recomendaciones del Grupo de Trabajo del Consejo de Estabilidad Financiera sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima.

 
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