Las cifras de Desigual han bajado por tercer año consecutivo. La facturación se ha reducido un 11,5%, hasta los 761 millones de euros. El beneficio de la empresa también ha caído. En este caso el 33,3%, hasta los 47 millones. No hay que olvidar que la empresa está inmersa en un plan de transformación que debería culminar en 2020.

Los inicios rompedores de Desigual

La empresa fue fundada a mediados de los años 80 en Ibiza. Allí de la mano de Tomas Meyer nació la primera tienda Desigual. Tras unos inicios titubeantes, la colección “Feel you sexy”, lanzada en 1991, significó el primer gran salto. Nacían los tan característicos diseños y estampados de la firma.

Las innovaciones respecto a otras cadenas, como Zara o Mango, atraían a un cliente joven y atrevido. En esa línea Desigual comenzó a desarrollar campañas de publicidad novedosas, como las “Paint-party”, las fiestas donde los clientes decoraban las tiendas, los “Kiss Tour”, donde los clientes se juntaban para darse besos o “Naked Parties”, es decir, los clientes entran desnudos, o semi desnudos, a las tiendas y salen vestidos.

Cuando la innovación es repetición

Todas estas actuaciones despertaron gran interés en los clientes, sobre todo de un poder adquisitivo medio elevado, que veían las prendas de la compañía como un referente en un status mas trasgresor. Desigual estaba asociado a una innovación continuada.

Y con la salida del Consejero Delegado, Manel Adell, en enero del 2013, la cadena rompió el esquema de continuo cambio para mudar a un modelo mas tradicional. Los recortes, cierres de tiendas, reducción de la innovación han ido alejando al cliente joven tradicional de la cadena. Desigual era una marca que creaba tendencias. Ahora es una cadena más.

La innovación es básica para generar negocio. En el caso de las cadenas de ropa rompedoras como fue Desigual son necesarias para seguir creando experiencias a los clientes donde poseer un producto sea un nuevo reto. Cuando una cadena masiva no puede marcar un línea diferenciada pierde su mayor valor. Desigual no tiene músculo para luchar de tú a tú contra las grandes empresas del sector. Si no vuelve a la innovación, su futuro, sin formar parte de un gran grupo, será simplemente complicado.