Las brechas salariales de género en España

La brecha salarial, lo que cobran de menos las mujeres respecto a los hombres, es de casi 7.800 euros en Madrid y de casi 5.500 euros en Cataluña.

La brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo muy elavada.

La brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo muy elavada. - Catalunya Vanguardista

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, Eurostat, la Oficina estadística de la Unión Europea, publica un artículo con estadísticas sobre la brecha salarial de género. Este comunicado de prensa sólo recoge una pequeña parte de la gran cantidad de información sobre género que hay disponible en la web de Eurostat.

En 2016 la brecha salarial de género no ajustada era ligeramente superior al 16% en toda la Unión Europea (UE). Es decir, en promedio las mujeres europeas ganaban 84 céntimos por cada euro por hora que ganaban los hombres. En 2016 la brecha salarial de género en todos los Estados miembros oscilaba entre algo más del 5% en Rumanía e Italia y más del 25% en Estonia, seguida de la República Checa y Alemania (casi el 22%).

En comparación con 2011 hay que decir que la brecha salarial de género se ha reducido en la mayoría de los Estados miembros de la UE. Las reducciones más significativas registradas entre 2011 y 2016 se produjeron en Rumanía (-4,4 puntos porcentuales), Hungría (-4,0 puntos porcentuales), España y Austria (-3,4 puntos porcentuales), Bélgica (-3,3 puntos porcentuales) y los Países Bajos (-3,0 puntos porcentuales). Por el contrario, la brecha salarial de género ha crecido entre 2011 y 2016 en diez Estados miembros, siendo las subidas más significativas las de Portugal (+4,6 puntos porcentuales) y Eslovenia (+4,5 puntos porcentuales). Sin embargo, a nivel de la UE la brecha salarial de género ha disminuido ligeramente (0,6 puntos porcentuales) y ha pasado del 16,8% del 2011 al 16,2 % de 2016.

La brecha salarial según FEDEA

FEDEA ha publicado un informe elaborado por Brindusa Anghel, José Ignacio Conde-Ruiz e Ignacio Marra de Artíñano en el que se analizan las brechas salariales de género en España. Para ello se han utilizado los microdatos de la Encuesta de Estructura Salarial Cuatrienal española para los años 2002, 2006, 2010 y 2014. Con estos datos, se han estimado las brechas de género en el salario por hora trabajada controlando por todas las características disponibles en la muestra. En una primera especificación se controla por las características socio-demográficas del trabajador (sexo, edad, nivel educativo y experiencia) y en la segunda especificación se añaden a esta lista las características del puesto de trabajo y de la empresa (tamaño de la empresa, tipo de contrato, tipo de jornada, ocupación y sector de actividad).

El articulo pone de relieve que se ha producido un avance importante en los últimos años. Controlando por todas las características observables, la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha reducido un 33% desde 2002. Sin embargo, aún nos encontramos lejos de la igualdad de género en materia salarial y se observan algunas dinámicas preocupantes.

En comparación con otros países europeos, la brecha en salario por hora, sin corregir, en España está en la media o levemente por debajo de la misma, siendo bastante inferior a la de países como Alemania (22%) o Reino Unido (21%) y algo más alta que la de Francia (16%).

Brecha Salarial de Género en Salario por Hora por país - 2014 / Fedea

Los principales resultados del trabajo son los siguientes. En primer lugar, los autores encuentran que la brecha por hora trabajada, controlando solo por características socioeconómicas, es del 17%, mientras que, cuando además se controla por las características del puesto de trabajo y de la empresa, esta se reduce hasta el 13%. En segundo lugar, el estudio concluye que las brechas ajustadas aumentan con la edad, se reducen con el nivel educativo y aumentan con la antigüedad en la empresa. Las brechas ajustadas también son más altas en los contratos indefinidos y a tiempo completo y en los sectores y ocupaciones con una mayor presencia masculina. Por último, la brecha salarial ajustada es especialmente alta en la parte superior de la distribución de los salarios, evidencia del “techo de cristal” en el mercado laboral español y, sorprendentemente, tiende a ser mayor en las empresas grandes que en las pequeñas.

Los autores concluyen que sus resultados apuntan a la necesidad de reforzar las políticas públicas y de empresa que buscan fomentar la igualdad de género en materia salarial y, más generalmente, la igualdad de oportunidades en el mercado laboral. Entre estas políticas estarían las actuaciones destinadas a mejorar la conciliación entre vida familiar y vida laboral y a fomentar la corresponsabilidad entre los miembros de la pareja (p. ej. universalizar la educación de 0 a 3 años, ampliar los permisos de paternidad y fomentar la flexibilidad del empleo), las que ayuden a evitar comportamientos discriminatorios y las que contribuyan a corregir el problema de infra-representación femenina en puestos de liderazgo, incluyendo la introducción de cuotas de género progresivas y temporales.

La precariedad es, sobre todo, femenina

La segunda edición del informe “Brecha salarial y techo de cristal” elaborado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) desvela que, en España, las diferencias que existen entre los salarios de unos y otras se deben, mayoritariamente, a que hay más mujeres que hombres que no llegan a los 1.000 euros de ingresos al mes. No obstante, la brecha comienza a acentuarse a partir de los 16.000 euros anuales, hasta el punto de que el número de mujeres con sueldos entre los 50.000 y los 80.000 euros al año es la mitad que el de hombres, y de que uno de cada cinco trabajadores con sueldos de 140.000 euros es mujer.

Si bien es cierto que el 34% de las personas ocupadas cobran por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que para 2016 estuvo situado en 9.172,80 euros, no es menos cierto que, una vez más, la mujer acarrea con la peor parte, pues casi 3,2 millones de trabajadoras no llegan al SMI, copando más de la mitad de los empleos precarios en ambos sexos, excepto en Melilla, Jaén, Almería, Ciudad Real, Cuenca y Albacete.

En este contexto, las diferencias existentes entre los sueldos que no llegan al SMI en Extremadura, Murcia, Andalucía y Ceuta resultan prácticamente imperceptibles, aunque más de la mitad de las mujeres trabajadoras en Extremadura y Andalucía cobran por debajo de ese mínimo. Además, más de un 40% de las mujeres que trabajan en Murcia, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Ceuta y Canarias no alcanzan el SMI.

Las mujeres en Madrid cobran casi 7.800 euros menos que los hombres y en Cataluña cobran casi 5.500 euros menos.

La brecha salarial entre hombres y mujeres no sólo responde al lugar de residencia o a los umbrales de sueldo, sino que se ensancha conforme aumenta la edad. Es más, las diferencias se agudizan entre los 26 y los 45 años, edades con las que muchas mujeres todavía tienen que pagar un “peaje” por ser madres y cuidar de sus hijos. Asimismo, los técnicos atribuyen la brecha existente entre los 46 y los 65 años al cuidado de mayores; y la que se da más allá de los 65 años, al de los nietos.

De forma paralela, la brecha salarial de las mujeres de 46 a 65 años es un tercio de su sueldo, y los técnicos remarcan que las ocupadas mayores de 65 años cobran un salario por debajo de la mitad que los hombres de su misma franja de edad, disparándose las diferencias en Cantabria, León, Madrid, Córdoba y La Rioja, mientras que se mantienen más contenidas en Jaén, Segovia, Melilla y Ceuta.

Al margen de la edad, la comunidad de residencia y los niveles de sueldo, en las diferencias de salario entre unos y otras también influyen los sectores de actividad. Así, mientras que en Cataluña la mayor brecha se da en el sector del comercio, las reparaciones y el transporte, donde escala por encima del 45%; la menor se encuentra en el primario, donde apenas supera el 2%.

El 8 de marzo, miles de mujeres protestarán y alzarán la voz contra las desigualdades que persisten en la sociedad y que, en gran medida, se encuentran focalizadas en el mercado laboral.

 
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