La reformulación de los impuestos

El ministro Montoro aboga por una actualización de los impuestos y por buscar nuevas fórmulas de gravamen

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defiende la subida de impuestos en el Congreso / EFE

En una reciente rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que "habrá que ir actualizando impuestos, no sobre el consumo, sino sobre actividades económicas que hoy no están pagando suficientes impuestos. Es lógico que vayamos a nuevas fórmulas de gravamen". 

Entre esas nuevas fórmulas destaca el impuesto digital a grandes empresas que el Ministro propondrá al Pacto de Toledo para su implantación y cuya recaudación ayudará, junto al menor gasto en intereses de la deuda y al menor coste para hacer frente a la responsabilidad patrimonial de la Administración en el 'rescate' de las autopistas de peaje, a financiar la subida de las pensiones. Los técnicos de Hacienda han advertido que 'solo se recaudarían como mucho 500 millones, muy lejos de los 1.600 que se necesitan para abordar la subida - de pensiones- del año que viene". Como bien señala Marc Vidal, en Irlanda se deben estar frotando las manos.

El ministro también precisó que no es un impuesto sobre consumidores ni usuarios de esos servicios, sino un impuesto a grandes empresas "que no pagan lo suficiente en Estados donde consiguen un importante volumen de negocio". ¿Cómo cree el sr. Montoro que neutralizarán ese coste? ¿Acaso alguien duda de que un posible impuesto a la banca no sería repercutido en las comisiones que esta cobra a sus clientes?

Y los que promete Pedro Sánchez

En una entrevista concedida al diario Expansión, el secretario general del PSOE y líder de la oposición, Pedro Sánchez, anunció las bondades de su programa impositivo consistente en una subida de la presión fiscal hasta el 42% (actualmente, está en el 38%). Para conseguirlo, en el IRPF (Impuesto sobre la Renta) el marginal máximo de la escala estatal subiría hasta el 26,5 % para rentas superiores a los 150.000 euros (actualmente está en el 22,5%, a partir de 60.000 euros). Además, quieren que se tribute lo mismo por el capital (inversión o venta de inmuebles) que por la nómina, lo cual indefectiblemente, afectaría también al impuesto del patrimonio. El impuesto del ahorro también sufrirá cambios y lo harán subir hasta el umbral del 30% (hoy se aplica, según tramos, el 19%-23%). 

Resulta paradójico que el primer gran beneficiado de la reforma que propone el PSOE sea Pedro Sánchez quien hoy tiene un sueldo bruto anual de 102.273,22 euros. Con su subida impositiva, dejaría de pagar el tramo máximo del IRPF que hoy sí debe pagar en el porcentaje citado en el párrafo anterior. Cabe presumir que en las próximas elecciones generales, Pedro Sánchez vuelva a ser diputado por lo que, además, a lo anterior, habría que añadir la bonificación del 40% que tienen diputados y senadores en su sueldo. 

Ya no se legisla para los amigos, sino para uno mismo. En una sociedad en la que los impuestos son la punta de lanza de una política basada en seducir a votantes, la debilidad estructural en empleo, educación y políticas sociales solo puede ir en aumento. Debe ser difícil comprender que lo que interesa en nuestro país es aumentar la base de contribuyentes y que, para conseguirlo, es indispensable fomentar la inversión y la contratación. Para ello, una menor presión fiscal es el mejor de los incentivos.