El Banco de España pide más impuestos y reducir el endeudamiento

Según el BdE, España presenta un menor peso de la imposición al consumo sobre PIB que la media de la Unión Europea

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde / EFE

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde / EFE

El Banco de España (BdE) ha publicado su informe anual en el que destaca que la actual fragmentación parlamentaria provoca que las iniciativas para resolver los problemas estructurales de la economía sean escasas, pues "muchas de las tareas pendientes en la economía española requieren planes de acción en el medio y largo plazo que superan el ciclo político habitual y, por tanto, exigen una puesta en marcha sin demora y un compromiso político amplio y duradero en torno a ellas".

El informe en el que señala la evolución de los principales indicadores de nuestra economía durante 2017 y las perspectivas para el inmediato futuro, el BdE reconoce el esfuerzo realizado por familias y empresas en la reducción del endeudamiento y advierte de la cota histórica alcanzada por la deuda pública solo atenuada por la política monetaria del Banco Central Europeo que, con los tipos a cero, ha conseguido que la carga en intereses sea menor (no así en volumen). La economía española ha completado una fase de crecimiento de más de cuatro años. Desde finales de 2013, el PIB ha crecido casi un 13% en términos acumulados, sobrepasando desde mediados de 2017 el nivel precrisis. En términos per cápita, el PIB se situó, al cierre del año pasado, casi un 1% por encima del nivel de 2007.

Más impuestos indirectos como vía para más ingresos

Según el organismo que preside Luis María Linde "un crecimiento económico sostenido e inclusivo requiere reformas que tomen el relevo del impulso cíclico de las políticas de demanda".

Entre esas reformas, por el lado de los ingresos, defienden la "revisión y definición de la cesta de impuestos hacia estructuras más favorables al crecimiento potencial".  Según indican en el informe, España presenta un menor peso de la imposición al consumo sobre PIB que la media de la Unión Europea, "lo que se refleja en una menor recaudación tanto por IVA como por impuestos especiales, en particular medioambientales".

Además, incide el BdE, el sistema impositivo cuenta con un nivel de beneficios fiscales elevado, derivado de la existencia de numerosas exenciones, deducciones y tipos especiales reducidos, que tienden a generar pérdidas de recaudación, así como posibles distorsiones sobre la eficiencia y la equidad. Montoro habrá tomado buena nota.

La eficiencia en el gasto, reformar la financiación autonómica y la reforma de las pensiones son otras de las "reformas decididas" a las que apremia el Banco de España

El endeudamiento público como el gran lastre

Tal y como se ha señalado más arriba, el informe del Banco de España hace mención especial a que "entre los desafíos pendientes ocupa un lugar preeminente la corrección del desequilibrio de las cuentas públicas, tarea urgente dadas las consecuencias negativas que comporta el mantenimiento de un nivel de endeudamiento de las Administraciones Públicas tan elevado como el actual".

No en vano, "un nivel alto de deuda pública tiende a endurecer las condiciones de financiación de los agentes privados (afectando negativamente a la inversión productiva) y a restar margen a la política presupuestaria para contrarrestar perturbaciones adversas". "Adicionalmente, la dedicación de un volumen elevado de recursos a satisfacer la carga de intereses motiva que estos no estén disponibles para otros gastos productivos", ha añadido.

Si bien el elevado crecimiento económico permitió continuar, aunque a un ritmo muy inferior, con el proceso de consolidación fiscal iniciado en 2013, y reducir ligeramente la deuda pública que permanece en cotas abultadas. Por su parte, el endeudamiento de los hogares y las empresas se sitúa en niveles altos desde una perspectiva histórica, a pesar de que las estimaciones disponibles apuntan a que las necesidades de desendeudamiento de estos sectores serían ya muy reducidas, tras los significativos progresos realizados durante los últimos años.

El desequilibrio fiscal estructural, las ineficiencias en el mercado de trabajo, el envejecimiento de la población y los riesgos externos (asociados a una corrección de las valoraciones en los mercados financieros internacionales, así como a la incertidumbre en torno a la negociación sobre la nueva forma de relación entre la UE y el Reino Unido) son otras de las vulnerabilidades de la economía española señalados en el informe. Otros obstáculos al crecimiento de largo plazo, "como el alto grado de dualidad del mercado de trabajo, la existencia de regulaciones que limitan la competencia e impiden la reasignación eficiente de recursos, o las carencias en el capital humano y tecnológico, suponen un lastre para el crecimiento de la productividad"-

 
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