Cómo darse de alta de autónomo y no morir en el intento

Las trabas administrativas hunden a España en la cola de la creación de empresas

Dos trabajadores autónomos en un despacho

Dos trabajadores autónomos en un despacho

Una de las mayores dificultades en España es la obsesiva tendencia a burocratizar cualquier actividad por muy evidente que debiera ser. Vamos a iniciar una serie de artículos para dar a conocer, desde temas sencillos a temas más complicados, explicando las dificultades existentes para algo tan elemental como querer trabajar y pagar impuestos. Como se darán cuenta, en este país es más fácil vivir a cuenta del Estado que trabajar para el Estado. 

El "pastelón" del primer aútonomo

Cuando en las estadísticas mundiales España sale a la cola en las facilidades para crear empresas no es por casualidad. A todos los tramites necesarios creados por la Administración, debe sumarse una gran dosis de paciencia. España no es un país para emprender. España es un país para ser funcionario o para contratar a alguien que haga los ininteligibles trámites de una administración dormida en el siglo pasado.

Muchos lectores serán autónomos. Seguro que al menos habrán realizado los tramites por sí mismos. Un acto como ser autónomo se compone de un sin número de pasos simultáneos: alta en Hacienda, alta en la Seguridad social, alta en el Ayuntamiento - si toca -, alta, … y más altas. Un montón de movimientos que en muchas ocasiones, no siempre están disponible online, implican muchas visitas y muchas mañanas. Recordemosque  la tarde no existe para las gestiones. Sin lugar a dudas, tristemente, lo más fácil es encargarlo a una gestoría. Un tramite voluntario se convierte en un pago.

Las mentiras del autónomo a 50 euros

Pero en una época donde la palabra autónomo se ha colocado en la boca de todos los políticos, la mentira de ha adueñado de su significado. Aunque no está en la Ley, sí están en Normativas Internas de TGSS, el hecho de darse de autónomo como administrador de una empresa, implica no poder acceder a las cuotas reducidas. Mientras, los políticos han vendido su mentira a los cuatro vientos. Está claro que ninguno de ellos conoce qué es una empresa privada.

La competitividad empresarial que la clase política siempre ha querido vender con esa medida, se diluye al comparar con cualquier país de la Unión Europea. Un autónomo societario, esos que administran una empresa, deberá comenzar a pagar sobre 300 euros al mes si quiere hacerlo incluso con una simple SL que ostenta un capital de 3.000 euros. Es decir, un 10% mensual. En apenas un año habrá invertido más en pagar al Estado que en dotar de recursos a su propia compañía. Curiosamente, aunque los políticos no lo sepan, son las empresas las que generan trabajo.

Es cierto que uno puede iniciar una demanda contra la TGSS para exigir que los autónomos societarios tengan el mismo trato que los aútonomos. En todo caso, parece cuando menos sorprendente que el legislador ponga piedras y obligaciones como litigar, desde el primer día, contra la propia administración. Ésta se convierte no en un aliado del emprendedor sino en su principal enemigo. La política confunde la función de la administración. 

Intereses abusivos y usura de la administración

Aun imaginando que se han pasado todas esas etapas, todas esas altas, puede llegar un mes en que, debido a tensiones de caja, uno deba aplazar sus pagos. La administración, en su afán de ayuda, esquilmará con intereses abusivos, superiores a la usura, cualquier retraso, aunque sea de un día, con una multa del 20% de recargo. Al lado de la de de la Administración, la habitual actuación de los bancos les hace aparecer como "hermanitas de la caridad". Lo público supera en usura a lo privado. Algo inaudito en la Europa actual. 

Nuevamente los partidos políticos, aquellos que deben legislar y cuidar por el bien de todos, miran hacia otro lado. Probablemente nunca han tenido ese tipo de problemas ya que ellos son contratados por el propio sistema, y esas multas abusivas sirven para pagar sus nóminas no precisamente cortas. Volviendo al tema europeo, se hace extraño que la unificación de tantas materias en el continente haya olvidado justo una tan importante como la unificación del sistema de cotización. La libre circulación de personas y capitales debería ser también la de los derechos de los autónomos.

En un continente donde se intenta trabajar en medidas comunes, España sigue a la cola por sus condiciones del siglo pasado. La explotación de los autónomos por parte de la administración es uno de los problemas más graves en el país. Los autónomos son el motor económico de la sociedad y han sido, y siguen siendo, los grandes olvidados. La legislación los ignora, aunque luego los use para mil y una excusas. El garantismo de las instituciones publicas se convierte en el enemigo de la flexibilidad y de las nuevas formas de trabajo. Si usted es autónomo felicidades, pero vigile la cartera. Su problema no es conseguir los clientes, sino defenderse de su propia Administración.

 

 
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