Ajedrez y estrategia del Estado del Bienestar

Cabría aplicar las reglas del ajedrez al diseño del estado del bienestar en lo que respecta a planificación a largo plazo y a las prioridades estratégicas

Congreso de los Diputados / EFE

Congreso de los Diputados / EFE

El ajedrez moderno, tal como lo jugamos actualmente, se inventó en España y es una de nuestras grandes contribuciones culturales. En los próximos años, se extenderá en la educación pública, proporcionando grandes beneficios a nuestras futuras generaciones en términos de aumentar su capacidad de concentración, su lógica, la organización secuencial de las actividades, la creatividad y el pensamiento lateral.

Hace unas semanas atendí una sesión sobre Ajedrez y Política. Fue una sesión, por lo innovadora, de lo más interesante. Es cierto que ajedrez y política son dos mundos separados por un abismo. El ajedrez, al igual que la política, persigue una meta de ganar al contrario, pero su forma de ganar es radicalmente diferente. En el ajedrez:

  • Las metas se fijan a largo plazo, mientras que en la política nacional, vemos que los objetivos son fundamentalmente de obtener o mantenerse en el poder a corto plazo

  • Existe una separación entre táctica y estrategia.

  • Toda la información disponible está siempre expuesta en el tablero de juego, no hay trampas posibles. El engaño existe, pero se deriva de un pensamiento creativo superior y más profundo.

  • No se intercambian insultos, ni voces ni gestos amenazantes. No hay cabida para la violencia.

Como ejercicio teórico, cabría aplicar las reglas del ajedrez al diseño del estado del bienestar. Sobre todo en lo que respecta a la planificación a largo plazo y el establecimiento de prioridades estratégicas. No es un tema de ver qué partido político gana las elecciones, sino de cómo queremos que sea nuestra sociedad en diez, veinte o cuarenta años.

En un mundo interconectado, donde tu nación vecina es también competidora, el diseño estratégico del estado del bienestar puede señalar la diferencia entre el triunfo o el fracaso social.

Prioridades estratégicas en el Estado del Bienestar

¿Qué prioridades estratégicas podría tener un estado del bienestar que aspire a hacer crecer la nación?

  • En primer lugar, los ingresos deben ser suficientes, justos y el fraude fiscal debe perseguirse sin cuartel, para no quedarse por detrás de los otros estados competidores más sólidos.

  • En segundo lugar, los aspectos de seguridad, defensa y justicia deben estar suficientemente dotados.

Con estas dos prioridades, evitamos la derrota, pero no disputamos la victoria. Se necesita además priorizar el gasto con inversiones estratégicas:

  • En tercer lugar, la prioridad en el gasto social debe centrarse en la ciencia. Solo las naciones con potencial en ciencia liderarán en el siglo XXI. Además, la inversión en ciencia y tecnología impulsa el crecimiento económico y se autofinancia.

  • En cuarto lugar, fomentar la infancia y especialmente la educación STEM. Sólo invirtiendo en las generaciones venideras éstas serán competitivas, sostendrán una economía en crecimiento y por tanto el estado podrá disponer de suficientes recursos.

  • Finalmente, la igualdad de la mujer no solo es un derecho, sino también una necesidad. Sin facilitar el acceso de la mujer al trabajo, en condiciones iguales a los hombres, con políticas de conciliación y fomento de la natalidad efectivas (y no de marketing), careceremos del suficiente músculo para tener una economía robusta a largo plazo. Hay que hacer leyes y además invertir recursos en este objetivo.

Y podríamos continuar, pero carece de sentido puesto que las estrategias ganadoras no se fundamentan en muchos pilares, sino en pocos y robustos.

El voto condiciona el cortoplacismo del proyecto de Estado

Pues bien, ¿qué vemos en comparación con esta estrategia?

  • Sistemáticamente, y cuando Bruselas no lo bloquea, se ofrece el pan para hoy de bajadas de impuestos, que pagaremos en forma de menor crecimiento futuro, derivado de la falta de inversión en las tres prioridades que nos harán ganar.

  • El fraude fiscal sigue siendo rampante y apenas tocado superficialmente.

  • El gasto en seguridad se ha recuperado, pero estamos aún lejos del óptimo y seguimos estando a la cola de Europa Occidental.(https://www.datosmacro.com/estado/gasto/defensa)

  • La inversión en ciencia, pública y privada, sufre de anemia crónica que ha agravado la crisis. Estamos en el 1,22% de inversión en I+D sobre PIB mientras que los países de nuestro entorno nos duplican. (https://datos.bancomundial.org/indicador/gb.xpd.rsdv.gd.zs)

  • La pobreza infantil es una lacra de la que poco se habla.  Señala a nuestra sociedad como aporofóbica y moralmente reprobable. Existe una generación de niños pobres cuyo futuro estamos hipotecando al mirar para otro lado. Pero el efecto boomerang lo sufriremos en términos de bolsas de pobreza futura con baja empleabilidad. (https://elpais.com/economia/2018/05/09/actualidad/1525891014_281592.html)

  • La educación es un campo de batalla de disputas estériles sobre idiomas vehiculares, libros de historia trucados, varias religiones y creencias y si la enseñanza debe ser pública o privada. Generan cortinas de humo para evitar tratar los temas de fondo: insuficiente nivel en matemáticas e inglés, escasa comprensión lectora, ineficacia de la enseñanza, que es muy mejorable (sea ésta pública o privada).

  • Carencia de políticas que faciliten eficazmente la incorporación de la mujer al trabajo, faciliten la conciliación y subvencionen la crianza de los hijos, como hacen en Francia o con una red de guarderías de calidad y económicas, como hacen en los países nórdicos. (http://www.europapress.es/sociedad/noticia-conciliacion-laboral-familiar-cuales-son-condiciones-espana-20160313200637.html)

  • Acceso no igualitario a carreras STEM (salvo a medicina) con lo que miles de mujeres quedan confinadas en carreras profesionales no técnicas, con menor proyección a largo plazo, menos ingresos y limitando el crecimiento económico. (http://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/8915862/02/18/El-empleo-del-futuro-profesionaes-STEM-con-deficit-de-mujeres.html)

Y, por lo demás, en España priorizamos gastos no estratégicos, sino de puro tacticismo electoralista como el de las pensiones, las televisiones autonómicas o la inversión pública no rentable en autopistas o el AVE.

La complacencia del gobierno y la inactividad y desorientación de la oposición no son un buen presagio. Pero hay que tener esperanza en un cambio de rumbo estratégico. Por nuestro propio futuro como nación.

¿Y si enseñásemos ajedrez a nuestros líderes?