6.500 millones de euros es el “agujero” en la recaudación de 2017

Gestha avisa de que la reforma fiscal, lejos de contribuir a mejorar la recaudación, ha mermado los ingresos tributarios

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Función Pública / EFE

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Función Pública / EFE

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) calculan que la recaudación de la Agencia Tributaria en 2017 será de unos 194.500 millones de euros, lo que supone que el Gobierno sobreestimó en unos 6.500 millones los ingresos fiscales para el pasado año cuando había previsto recaudar algo más de 200.000 millones, tal y como se desprende de los Presupuestos Generales del Estado para este año.

El desfase de ingresos tributarios en los PGE de 2017 / Gestha

De esta manera, Gestha vuelve a adelantarse dos meses al cierre de la contabilidad de diciembre. Y advierte de que esta brecha en la recaudación conllevará un recorte encubierto de los gastos presupuestados, debido al compromiso irrenunciable del cumplimiento del objetivo de déficit marcado por Bruselas.

En cuanto a las partidas de gasto que se verán más afectadas para compensar el desfase existente por el lado de los ingresos, los técnicos recuerdan que no se conocerán hasta finales del próximo mes de marzo, cuando el Gobierno rinda cuentas de la ejecución presupuestaria del pasado mes.

Sin embargo, tras analizar los últimos datos de ejecución hasta noviembre, auguran que las partidas relacionadas con las subvenciones al transporte extrapeninsular de mercancías, la coordinación y promoción del turismo, la cooperación económica local del Estado, la reconversión y reindustrialización, y la cooperación para el desarrollo serán las cinco más damnificadas.

La reforma fiscal lastra la recaudación

Asimismo, y al igual que sostiene la Comisión Europea, Gestha avisa de que la reforma fiscal, lejos de contribuir a mejorar la recaudación, ha mermado los ingresos tributarios, puesto que ha costado más de 12.400 millones entre los años 2015 y 2016, lo que supone un 0,55 % y un 0,58 % del PIB, respectivamente, y no incide de forma relevante en los efectos multiplicadores en el crecimiento del PIB.

La prueba está en que si bien los ingresos en 2017 estarán un 4,4 % por encima de 2016, no alcanzarán todavía el récord cosechado en 2007, cuando se ingresaron 200.676 millones de euros. Y es que aunque las subidas del IRPF e IVA que se aprobaron en 2010 y 2012 hayan provocado una mejora continua de la recaudación, incrementar los ingresos del Impuesto de Sociedades sigue siendo una asignatura pendiente, pues aún no ha recuperado la recaudación de hace una década.

De hecho, el Impuesto sobre Sociedades acumula un desplome de casi el 50 % desde 2007 y es el único que aún no ha logrado el nivel de ingresos previo a la crisis, a pesar de las medidas implantadas por los sucesivos Gobiernos para impulsar la recaudación de las empresas, como las limitaciones de la deducción de determinados gastos financieros o de la compensación de bases imponibles negativas o el pago a cuenta mínimo de las grandes sociedades.

Evolución de los ingresos tributarios en la última década / Gestha

Así, después del fraude fiscal, los cerca de 22.000 millones de euros que las empresas no ingresaron en 2017 respecto de 2007 conforman la segunda “grieta” más importante por la que España pierde ingresos. Por ello, no debe sorprender que la carga real del Impuesto que soportan las sociedades en nuestro país se encuentre por debajo de la mitad del tipo nominal en las pymes y menos de un tercio en los grupos empresariales.

Como consecuencia, Gestha urge a abrir un debate lo más amplio posible para llevar adelante una propuesta de reforma integral de los impuestos en nuestro país que, a su vez, posibilite disponer de recursos suficientes para atender a los gastos públicos e inversiones, así como reducir el déficit y el endeudamiento. De igual modo, los técnicos aseguran que la reforma debería plantearse el reto de lograr una mayor redistribución de la renta y la riqueza entre los ciudadanos, lo que en su opinión pasa por una reorganización tanto de la Agencia Tributaria Estatal (AEAT), para que funcione de forma más independiente de las injerencias políticas o económicas, como de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) para conseguir un más eficaz control del gasto público.

Finalmente, Gestha aboga por aplicar un plan eficaz y realista de lucha contra el fraude y la elusión fiscal para aumentar la recaudación tributaria. Y para ello resulta fundamental incrementar las responsabilidades y los medios de la plantilla de la AEAT, que actualmente apenas tiene un empleado por cada 1.928 contribuyentes, frente a países como Francia, donde hay uno para menos de la mitad de ciudadanos (860).

 
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