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Practicar deporte en el yate: gimnasios para navegantes adinerados

Los grandes yates disponen de equipamientos de fitness que nada tienen que envidiar a las instalaciones deportivas de tierra firme

15.11.2017 00:00 h.
7 min
El yate 'Azteca', anterior Clarena II, con su gimnasio con vistas al mar / Maurizio Paradisi

Quienes hayan tenido la oportunidad de realizar un crucero habrán comprobado que los grandes buques de pasajeros disponen de equipados gimnasios. Los viajeros que lo desean pueden seguir así con sus rutinas y entrenamientos mientras disfrutan de sus días de vacaciones. Pero los grandes yates privados también suelen disponer de parecidos equipamientos. Incluso, más y mejores cuanto más grande es la embarcación.

Y es que los deportes acuáticos están siempre presentes en toda embarcación de recreo que se precie. Si se trata de una pequeña lancha, nunca faltan en ella unas gafas y unas aletas para bucear o unas cañas de pescar. A medida que crece el tamaño del barco, aumentan sus comodidades. Las grandes esloras poseen una lancha auxiliar para llegar a las calas y practicar el esquí náutico o el wake board, también un compresor que se utiliza para llenar las botellas de aire comprimido para hacer submarinismo, y nunca faltan una o más motos acuáticas para dar gas y pasar un rato divertido.

Largas travesías

¿Pero qué hacer durante las largas travesías entre puertos? Para esas jornadas de navegación es importante disponer a bordo de las máquinas habituales para realizar los entrenamientos cardiovasculares o estiramientos propios de los adinerados propietarios de este tipo de lujosas embarcaciones.

En algunos casos se colocan las máquinas directamente en cubierta, tapadas con unas fundas cuando no se utilizan. La ubicación de estas sofisticadas herramientas deportivas sin un techo que las proteja tiene la ventaja de poder realizar los ejercicios al aire libre, respirando la beneficiosa atmósfera marina, pero tiene el inconveniente de depender de la meteorología. Lluvia, demasiado calor o demasiado frío pueden fastidiar la jornada diaria que se ha previsto de entrenamiento.

En la cubierta superior

Lo habitual es tener el gimnasio a cubierto como muy bien hacen estos grandes yates para protegerse de las inclemencias. Un emplazamiento muy corriente es una habitación en la cubierta superior para tener vistas sobre el horizonte. Este es el caso, por ejemplo, del Clarena II, el yate de 72 metros de eslora y unos 60 millones de euros que ordenó construir en Italia, en 2010, Francisco Hernando, constructor español conocido con el sobrenombre de el Pocero de Seseña, por la gran urbanización manchega que impulsó.

Gimnasio del yate italiano de 41 metros 'Ability'

Gimnasio del yate italiano de 41 metros 'Ability'

Poco les duró el gimnasio a Hernando y su familia y amigos. La crisis del ladrillo hizo que un años después de estrenado, el empresario vendiera el Clarena II al magnate mejicano Ricardo Salinas Pliego por unos 58 millones de euros. Salinas le cambió el nombre por el de Azteca, en homenaje a uno de sus grupos empresariales y de su cadena de televisión, la segunda en México, solo detrás de Televisa. Lo que no cambió fueron las cinco cubiertas, entre las que se repartían un gran solárium, piscina, jacuzzi, biblioteca, sala de televisión y gimnasio, por citar algunos lujos.

En la cubierta inferior

Pero el espacio disponible para instalar un gimnasio en un yate no solo está en la cubierta superior. Si el espacio disminuye a medida que se gana en altura, el emplazamiento que permite desarrollar más posibilidades en cuanto a espacio y equipamiento es la cubierta inferior, donde el barco es más largo y más ancho.

La mejor elección es situar el gimnasio totalmente a popa, la parte posterior del yate, justo a continuación de la plataforma de baño, la auténtica playa privada de estas lujosas embarcaciones. De este modo se puede hacer ejercicio mirando al mar a través de grandes puertas cristaleras y, si la meteorología lo permite, tener estas puertas abiertas y pasar del baño de mar al gimnasio o viceversa cuando se antoje. Y todo en unos 20 metros cuadrados de gimnasio, que es la superficie habitual en yates de 45 o 50 metros de eslora.

Equipamiento completo

El equipamiento más frecuente en estos casos es el habitual que se puede encontrar en cualquier gimnasio, es decir, las máquinas que permiten desarrollar ejercicios cardiovasculares, como las elípticas y las bicicletas estáticas, así como espalderas y bancas para la realización de estiramientos. Muy adecuadas para los yates son las máquinas de estiramientos con las pesas ocultas, como las Kinesis.

Dos aparatos para hacer deporte en la Sanlorenzo 46

Dos aparatos para hacer deporte en la 'Sanlorenzo 46 '

Los astilleros italianos tienen a gala equipar sus yates bajo el marchamo del Made in Italy, de modo que todo es italiano: los diseñadores que realizan los proyectos, las empresas que fabrican los sofisticados muebles y también las marcas que suministran los equipos de fitness. Lidera este mercado Technogym, empresa que tiene su sede en Cesena, en la provincia de Forlí-Cesena. Es precisamente en Forlí donde tiene su cuartel general el grupo Ferretti, constructor de los yates Ferretti, Riva, Pershing y CRN. Desde 2012 estos astilleros pertenecen al grupo chino Weichai.

El precio de cada una de estas máquinas puede alcanzar los 12.000 euros, pues no es cosa de instalar equipos baratos en yates que pueden costar 40 o 50 millones de euros. Pero la instalación de las máquinas no es un problema económico por el precio de compra, sino por el entorno que requiere su instalación, con fijaciones que impidan su movimiento accidental en caso de temporal y climatización en las salas destinadas a gimnasio, salas que se suelen ver acompañadas con saunas o baños turcos para los que se requiere de sofisticadas instalaciones que suministren agua y aire caliente y frío. ¿Aire acondicionado en el gimnasio con las puertas abiertas? ¿Por qué no?

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