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Una aficionada al esquí náutico practicando este deporte arrastrada por un cable esquí; una alternativa al wakeboard / MIQUELMALLAFRÉ

El esquí náutico reflota por la competencia en el sector

La actividad y negocio de esta elitista modalidad vive una segunda juventud gracias al 'wakeboard'

6 min

El esquí náutico ha tenido siempre una imagen elitista. La necesidad de contar con una lancha para poder practicarlo lo situaba en el segmento alto por precio entre el conjunto de los deportes. Y la alternativa, la competencia, para los que no podían contar con un barco de este tipo, era la práctica mediante el cable esquí, aunque hubiesen en España pocas instalaciones para realizar esta actividad.

Resulta que este cable esquí ha supuesto al final la salvación, para entenderse, la resurrección del esquí náutico. Todo gracias al wakeboard, el esquí sobre una tabla y arrastrado por un cable, que ha cambiado todo este concepto y escenario. En esta modalidad acuática, los esquíes convencionales se sustituyen por una tabla mucho más corta y ancha, en principio más fácil de manejar, arrastrada por una embarcación o una moto acuática, pero también por el cable esquí, y con una gran proliferación de instalaciones dedicadas a esta práctica.

La mayor instalación

En Cataluña hay varios centros de este tipo en los que no es necesario una embarcación, en lugares como Sant Carles de la Ràpita, Cubelles, Santa Perpètua de Mogoda, Torredembarra, Mongat, L’Arboç del Penedès, en el Port Fòrum de Barcelona y, el mayor de todos ellos, en el Canal Olímpic de Cataluña, en Castelldefels. No hay otra instalación mayor en España, pues se trata de un cable esquí de cinco poleas o torres con un perímetro de 650 metros que permite practicar hasta a nueve personas a la vez y pasar hasta 40 personas en una hora. Sus precios empiezan por debajo de los 20 euros.

Prácticante haciendo una pirueta de wakeboard / MIQUELMALLAFRÉ

Prácticante haciendo una pirueta de 'wakeboard' / MIQUELMALLAFRÉ

A todos estos centros hay que sumar la oferta en el mar o en los embalses, usando como equipo de tracción una lancha. Existen en el mercado lanchas específicas para la práctica del wake con depósitos de agua que se llenan automáticamente para aumentar el peso de la lancha y formar una estela más profunda que actúa como rampa para facilitar los saltos. Este tipo de embarcaciones se distinguen con facilidad por los característicos arcos metálicos que actúan como soporte para transportar las tablas bien a la vista.

Si el usuario quiere acudir a un cable esquí para practicar no le exigirán estar en posesión de la licencia federativa, excepto si quiere practicar la modalidad de free style, en cuyo caso la licencia es obligatoria pues conlleva un seguro de accidentes frente a las posibles lesiones. La licencia de la Federación Catalana de Esquí Náutico y Wakeboard cuesta 59 euros al año, 17 euros para los menores de 16 años.

Todos los días

Los cable esquí permiten practicar estos deportes acuáticos todos los días, pues están en recintos cerrados ajenos a las olas que pueden producirse en el mar. Puesto que pueden practicar varias personas a la vez, el precio resulta asequible y es posible hacer trazadas con o sin obstáculos, según las habilidades de cada rider (al usuario de una tabla de wake se le llama rider), lo que supone un magnífico entrenamiento de cara a las competiciones. Este sector cuenta con una estética propia, casi un estilo de vida, pues a las tablas y embarcaciones se suman una indumentaria muy vistosa, de manera semejante a lo que sucedió hace unos años con el windsurf y más recientemente con el flysurf.

Una 'rider' practicando 'wakeboard' en aguas cerradas / MIQUELMALLAFRÉ

Una 'rider' practicando 'wakeboard' en aguas cerradas / MIQUELMALLAFRÉ

Tal ha sido la importancia del wakeboard en el ámbito del esquí náutico, que ha llevado al cambio de la denominación federativa. Ahora se denomina Federación Catalana –o Española– de Esquí Náutico y Wakeboard. En el caso de la Federación Catalana cuenta con unas 450 licencias federativas, de las que aproximadamente la mitad son de wakeboard.

Se da la circunstancia que la pérdida de licencias para las modalidades de esquí náutico (clásicas y carreras) ha ido disminuyendo en la misma proporción que crecían las de wake. El presupuesto de la Federación Catalana para 2017, el último disponible, era de 115.300 euros, de los cuales 57.500 procedían de la subvención otorgada por el Consell Català de l’Esport de la Generalitat de Cataluña. Dinero con el fin de no perder un deporte acuático de bella estampa que ha sabido hermanarse con gusto y estética.