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Quique Sánchez Flores durante una rueda de prensa del RCD Espanyol / RCDE

Una vuelta de frustraciones que acabó con el Espanyol de Quique

El madrileño, cesado antes de la visita a Girona, recibió los primeros cánticos en contra ante los gerundenses en el RCDE Stadium

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Quique Sánchez Flores siempre le dio importancia al enfrentamiento ante el Girona en el RCDE Stadium. Durante aquellos días, lo remarcó en más de una ocasión. Quizá nunca imagino que fuera tanta la trascendencia del mismo y que el nuevo derbi catalán acabaría significando el inicio del fin de su etapa en el RCD Espanyol. Con el descaro de aquel al que todo le sale de cara, los gerundenses vencieron en Cornellà-el Prat, se llevaron ese rinconcito de protagonismo tras la sombra alargada del Barça que puso en liza el técnico madrileño y propiciaron los primeros cánticos contra el ya exentrenador blanquiazul.

Aquel 11 de diciembre de 2017, el Espanyol cayó ante el Girona (0-1) y Sánchez Flores recibió los primeros reproches de una afición perica que hasta la fecha nunca había dudado de su técnico. Aquel sorprendente “Quique, vete ya”, ahora ya habitual en los últimos partidos, supuso el inicio de la ruptura de una relación agotada y de un proyecto venido a menos y que ha tocado fondo en los últimos meses con un equipo debilitado anímicamente, sin alicientes y con un fútbol grisáceo.

Quique Sánchez Flores y Chen Yansheng antes de la foto oficial del RCD Espanyol / RCDE

Quique Sánchez Flores y Chen Yansheng antes de la foto oficial del RCD Espanyol / RCDE

Separados tan solo por un punto, pocos podían imaginar que aquella derrota significaría la caída de un proyecto que, lejos de coquetear con Europa, se ha visto sumido en las penurias de la siempre ingrata lucha por el descenso a Segunda División. Nada queda de aquella rebeldía que exigía Quique antes del duelo catalán. “El Girona viene a ocupar un poco más de nuestro espacio y esto nos debe dar un sentimiento de rebeldía para luchar por estar en el puesto que nos toca por historia". 

Un espacio que el Girona ha ocupado con buen fútbol y que puede dejar a los pericos hasta sin Supercopa de Cataluña. Una vuelta más tarde de la desdicha ante los de Pablo Machín, los blanquiazules visitarán Montilivi y lo harán sin el técnico madrileño. El Espanyol de Quique Sánchez Flores es historia. La derrota ante la SD Eibar, la mala imagen del equipo, los últimos acontecimientos y la tensión que existía entre cuerpo técnico y plantilla obligó al club blanquiazul a tomar la repentina decisión de cesar al madrileño y a Jordi Lardín de sus respectivos cargos.

Dos realidades

A falta de cinco jornadas, el objetivo que le resta al RCD Espanyol en estos últimos cinco partidos es el de evitar el descenso. Con el único alivio de un Deportivo que es incapaz de sumar de tres en tres, los blanquiazules lograrán mantener la categoría aunque quedarán penalizados en lo que se conoce como 'Place money', aquel dinero que surge del reparto televisivo y que va en función de la clasificación obtenida.

Mucho más esperanzadora es la situación del Girona. Aquel triunfo en Cornellà-el Prat fue la constatación de que los gerundenses creían en Europa, un objetivo cada vez más real y cercano. Octavos con 47 puntos, los de Machín están a un solo punto de la séptima plaza que dará acceso a la Europa League si el Barça se proclama campeón de la Copa del Rey.

Una vuelta después de lo ocurrido en el RCDE Stadium, Girona y Espanyol viven situaciones totalmente opuestas que poco importarán cuando el balón empiece a rodar en un nuevo derbi catalán que en su estreno ya sumó su primera víctima.