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Los bukaneros, ultras del Rayo Vallecano. La violencia en el deporte mancha España / EFE

La violencia en el deporte mancha España

La batalla campal sucedida frente al bar Zurich de Barcelona demuestra que no se consigue su erradicación

7 min

Otra vez los grupos ultras en el ojo del huracán. Y esta vez fuera de los estadios, como se pudo ver el pasado jueves en la batalla campal delante del bar Zurich de Barcelona con motivo del Día de la Hispanidad. Es la violencia en el deporte, cuyas estadísticas demuestran que no se consigue su erradicación.

Se encuentran en la página web del Consejo Superior de Deportes (CSD) las memorias anuales realizadas por la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, comúnmente conocida en la prensa como Comisión Antiviolencia. Esta estadística se realiza con las informaciones recogidas por la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Ertzaintza. Abarca todo el Estado español excepto Cataluña, comunidad que no suele aportar datos, porque tiene su propia Comisión contra la Violencia en Espectáculos Deportivos. La confección de las correspondientes memorias o informes fue delegada al Departamento de Interior de la Generalitat, que no ha hecho públicos estos documentos. No obstante, nada hace pensar que existan diferencias sustanciales por lo que hace a este tipo de comportamientos.

El fútbol se lleva la palma

El último informe del CSD está referido a la temporada 2015-16 y contiene algunos puntos que llaman la atención. El de mayor interés es que el fútbol se lleva la palma en todas las estadísticas. También en las peores. Sin duda, es el deporte más practicado, el que ocupa más espacios en los medios de comunicación y aquel en el cual todos los aficionados piensan que lo saben todo.

Del fútbol se poseen magníficas estadísticas, con diferencias entre el fútbol profesional y aficionado, por ligas, por competiciones… De ahí se sabe, por ejemplo, que el número de detenidos en los encuentros de cierta importancia alcanzó un total de 99 personas, cuando en la temporada anterior habían sido 66 los arrestados. Esto es un aumento de nada menos que del 50%. En cambio disminuyeron las expulsiones de los recintos, de 542 para la temporada 2014-15 a 526 la posterior.

Los espectadores, los peores

El informe también recoge el importe total de las “propuestas de sanción”. Fueron 43 los clubes y organizadores implicados, con propuestas de sanción de 692.459 euros –casi igual que el año anterior–, pero 1.203 las personas físicas señaladas, con un montante de 7.194.792 euros, cuando en la anterior estadística se dio la cifra de 11.313.357 euros. Parece ser que los espectadores se han portado mejor en esta temporada. Ahora bien, una cosa son las “propuestas de sanción” y otra muy distinta que las sanciones se lleguen a pagar. En cualquier caso, el comportamiento del público deja mucho que desear.

Los incidentes más significativos son, por este orden: promover o participar en altercados –con un aumento de más del 34% de casos–; consumo de sustancias estupefacientes; agresión o insultos a policías o vigilantes de seguridad; lanzamiento de objetos, e invasión del terreno de juego. Es realmente preocupante que, a pesar de todos los llamamientos a la deportividad, calma y tranquilidad, los asistentes sigan protagonizando altercados.

Incidentes entre grupos ultras en el bar Zurich de Barcelona / EFE

Incidentes entre grupos ultras en el bar Zurich de Barcelona / EFE

Sin embargo, la batalla campal sucedida el pasado jueves frente al bar Zurich de Barcelona no se puede contabilizar como deportiva, por mucho que se tratara, según parece, de un enfrentamiento entre hooligans, concretamente ultras del Atlético de Madrid, Valencia y Sabadell. Ese día no había partido ni los hechos sucedieron en las inmediaciones de ningún estadio. ¿Cómo clasificarlos?

El fútbol ‘encausado’

De las 1.246 “causas” abiertas, 1.216 corresponden al fútbol. Las otras 30 se reparten como sigue: 12 para el motociclismo, 10 para el baloncesto, 4 para el fútbol sala, 2 para el balonmano y 2 para el hockey. Eso significa que el 97,59% de las causas son de fútbol. Un galardón que no resulta nada agradable.

La cosa no mejora en el ámbito deportivo no profesional, donde el informe elaborado con datos facilitados por la Dirección General de la Guardia Civil no resulta nada esperanzador. En este caso los incidentes contra los árbitros suponen más de la tercera parte del total, en aspectos como agresiones, intento de agresión, insultos, amenazas e incluso daños al vehículo.

En un 22% de los encuentros “supervisados” se registraron incidentes, acabando 84 de ellos con diligencias judiciales. Teniendo en cuenta, además, que la Guardia Civil no interviene en las grandes ciudades, donde las competencias de seguridad ciudadana corresponden a la Policía. Así pues, faltaría saber lo que sucede en esos otros encuentros, pero nada permite pensar que las cosas sean diferentes.

Territorial catalana

Hay que señalar que desde 2014 la Federación Catalana de Fútbol ha implementado un protocolo que se llama Joc Net (juego limpio) según el cual se faculta al árbitro a suspender el partido si se produce cualquier altercado, incluyendo los insultos en la grada. En tal caso el árbitro suspende el partido, comunica al delegado los motivos y éste debe expulsar del recinto al protagonista o protagonistas de los insultos para que el partido pueda proseguir. La implicación de los clubes, los entrenadores y los gestores de las instalaciones deportivas está haciendo que en los partidos modestos el sistema esté resultando de una extraordinaria eficacia.

Además, esto se ha acompañado de un decálogo que incorpora aspectos como 'Dejad que sea el entrenador quien dé las instrucciones, es él quien dirige el equipo' o 'Respetad las decisiones del árbitro', aspectos que están claramente dirigidos a los acompañantes de los jugadores más jóvenes, es decir, a papá y a mamá. El ejemplo ha cundido en otras comunidades autónomas y otros deportes, donde se están utilizando protocolos similares y aplicando sanciones ejemplares.