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Quique Sánchez Flores durante el encuentro entre el Espanyol y el Alavés / RCDE

La temida desconexión aparece en el Espanyol

El último encuentro ante el Alavés ejemplificó la indiferencia surgida en el socio en relación al devenir del equipo

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Era tan temida que todas las partes querían que no ocurriera. Aunque parecía inevitable. Sin alicientes para afrontar los últimos siete compromisos de la competición liguera, el descenso está muy lejos y Europa es una utopía visto el nivel del equipo, el tramo final de competición para el RCD Espanyol va camino de convertirse en un vía crucis para jugadores, técnico y aficionados.

Lejos del enfado de anteriores encuentros, la parroquia blanquiazul ejemplificó este domingo --en el plomizo encuentro ante el Alavés-- que ya ha desconectado de los suyos. Ni enojo ni júbilo. Tan solo indiferencia. Consecuencias de vivir en tierra de nadie. Con la mirada crítica centrada en Pau López y su no continuidad y el regreso del cántico "Quique, vete ya", el RCDE Stadium expresó su frustración por un proyecto agotado que debe volver a comenzar.

Con el único estímulo de intentar que la evidente brecha entre equipo y afición no vaya a más, los argumentos futbolísticos del equipo para dar alegrías en forma de victorias y buen juego no parecen jugar a favor de un Espanyol que tendrá difícil la habitual misión anual de incentivar la renovación de abonos y la llegada de nuevos socios a la parroquia perica. 

Una pobre entrada

Este domingo, muchos seguidores del RCD Espanyol encontraron atractivos varios por los cuales valía la pena dejar de ir al RCDE Stadium. La pobre entrada de 15.448 espectadores podría ir incluso a peor vista la desafección actual y los partidos que esperan en el estadio blanquiazul hasta final de temporada. La SD Eibar, la UD Las Palmas y el Málaga son los tres rivales que deben visitar Cornellà-El Prat y conocidas sus respectivas situaciones podrían hacerlo sin ningún estímulo competitivo y con los dos últimos como equipos de Segunda División.

Ante tal panorama, las dos salidas consecutivas que debe afrontar ahora el Espanyol --ante Valencia y Getafe-- son una buena noticia en el intento por enfriar los ánimos antes de que el fútbol vuelva al verde de un RCDE Stadium que espera con ansías conocer más sobre el nuevo proyecto que debe devolver la ilusión perdida.