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El Levi's Stadium de Santa Clara, durante la Super Bowl del año pasado / EFE

Super Bowl: un show a precio de oro

La final de fútbol americano espera romper la barrera de los 425 millones de euros invertidos el pasado año en publicidad

04.02.2018 00:00 h.
6 min

Cada año es la misma historia. Circo, espectáculo, tradición, locura, consumo. Lo que se quiera. Lo importante es batir récords. Y en esta ocasión, también. La Super Bowl 2018, que se disputa esta madrugada, volverá a ser el evento deportivo de mayor impacto económico popular, hasta el punto que a muchos poco importa lo que hagan los New England Patriots o Philadelphia Eagles, los finalistas, sino lo que interesa son las marcas, el negocio y los dólares que mueve este espectacular acontecimiento.

La esperada final del fútbol americano es el gran día para aficionados y profanos de este deporte. Aquí el que no se divierte es porque no quiere. La relevancia de este partido supera con creces el ámbito deportivo, haciendo que uno de cada tres habitantes de Estados Unidos esté delante del televisor. El año pasado 111 millones de estadounidenses vieron el partido, lo que animó a las empresas a invertir 425 millones de euros en publicidad, que se verá incrementado en esta edición por la tarifa que cobrarán por 30 segundos de anuncios.

Tarifas desorbitadas

Y es que la Super Bowl es un manjar para la publicidad. Las mayores marcas invierten una millonada para mostrar sus productos durante el partido. Este año ya se ha filtrado que por 30 segundos de anuncio se pagarán cuatro millones de euros. M&M’s, Amazon, Pringles, Peta, Budweiser ya se han retratado para tener su momento de gloria. Incluso algunas de estas podrían pagar hasta seis millones de euros por el tiempo que inviertan en la pantalla.

New England Patriots o Philadelphia Eagles

Vista de los cascos de los Philadelphia Eagles y New England Patriots / EFE

A esta locura que genera la publicidad, que ni la noche de los Óscar llega a igualar, a un precio de 1,6 millones de euros la inserción en la gala de las estatuillas, se suman otras cifras mareantes del partido: más de 190 millones de espectadores o internautas y unos 27 millones de tuits se calcula que se relacionarán con la Super Bowl de este domingo en Minneapolis (Minnesota).

Estudios para analizar el fenómeno de la Super Bowl no han faltado. De acuerdo con las estadísticas del Marketplace StubHub, Canádá ocupa el primer lugar de fanáticos que compran entradas con un 50%. México con el 25%, Australia con el 4% y otros muchos países, como España, que con el 1,5% del pago de entradas también está presente.

Precios de las entradas

Estas localidades se pagan bien: desde los 760 euros hasta los 4.000 euros. Todavía mejor la reventa, que para el partido ha crecido un 60% respecto al 2017. Un esfuerzo sobre todo para un partido que se prevé que se jugará a -17 grados centígrados. O sea, la Super Bolw más fría de la historia.

El hecho de que haga frío no ha importado en la elección. Minneapolis, con su flamante US Bank Stadium, de 73.000 espectadores, supone la segunda instalación más moderna de la liga, detrás solamente del Mercedes-Benz Stadium, de Atlanta, que albergará la Super Bowl el año próximo. Su construcción costó mil millones de euros, los cuales casi el 50% proviene de fondos públicos.

Exteriores del US Bank Stadium, sede de la final / EFE

Exteriores del US Bank Stadium, sede de la final / EFE

Según el New York Times, el impacto económico que recibirá la ciudad será entre 280 y 320 millones de euros, lo que prácticamente compensa esta inversión. Todo gracias a las numerosas posibilidades de entretenimiento que ofrece la localidad, cuyo centro intercomunicado por 12 kilómetros de skyways, esos pasajes de interconexión que atraviesan las calles a cierta altura y permiten desplazarse de una manzana a otra por el interior y protegidos del frío, aseguran la comodidad de la gente.

El negocio del aguacate

Además de todo el dinero que mueve de forma directa el partido de la Super Bowl, también está el negocio indirecto que muchos sectores realizan para la ocasión. Uno de ellos es el aguacate mexicano, el guacamole, que consumido este "oro verde" con patatas fritas se convierte en el platillo tradicional de la gran final antes que las vulgares palomitas.

Pues bien, este año se estima que 100.000 toneladas de aguacates, a un precio de 1,31 euros el kilogramo, se han exportado a Estados Unidos desde México, principal productor. Se espera que se consuman unas 35.000 toneladas del fruto verde durante el partido, suponiendo un impacto positivo para 23.000 productores mexicanos.

El gran partido

Quien no pueda ver en directo el partido. Quien no pueda consumir el guacamole delante de la televisión. Quien no baile con el cantante pop Justin Timberlake, encargado de actuar en el espectáculo musical del medio tiempo de la Super Bowl. Quien no pueda cumplir con alguno de los protocolos del partido, siempre puede animar a alguno de los dos equipos y brindar por su triunfo. Es lo que tiene la Super Bowl. Eso es América.

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