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Zinedine Zidane posa con su tercera Champions League / Real Madrid

¿Se beneficia el Barça del repentino adiós de Zidane?

En el horizonte azulgrana aparece la cuestión sobre la idoneidad de la decisión del técnico del Real Madrid

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La tan repetida y soporífera expresión que hace mención a la supuesta fortuna de Zinedine Zidane en el banquillo del Real Madrid es historia. Sí, la conocida como flor del francés le acompañará allá donde vaya. Lejos de Barcelona. En la ciudad catalana muchos esperan que el viaje sea largo. Una travesía persistente. Por el contrario, otros se lamentan por la repentina partida del técnico. El adalid del histórico e inédito triplete en Europa necesita un descanso. Un respiro que el Barça espera aprovechar.

Transcurridos unos días complejos en la capital catalana, donde muchos se quedaron sin argumentos para encontrar una explicación lógica a lo ocurrido en el Olímpico de Kiev, la bonanza que muchos aficionados azulgranas aguardaban en forma de salida en el eterno rival se ha producido. Solo ha variado el quién. Con Cristiano Ronaldo en silencio, en modo reservado y dejando que el protagonismo --raro en él-- lo esté acaparando otra persona, la huida en el Santiago Bernabéu la ha protagonizado Zinedine Zidane.

Motivos para sonreír

Tras dos años y medio en el club madridista, obteniendo nueve de los 13 títulos posibles, Zidane ha dejado un panorama desolador para un Florentino Pérez que debe posponer todo tipo de movimientos (fichajes, salidas y renovaciones) para sumirse en una ardua batalla con cualquier club de primer nivel europeo para encontrar el remplazo del francés.

Dentro de las pocas cábalas que se pueden realizar sobre cómo quedará el futuro del Real Madrid, uno de los hechos indiscutibles es la alteración más que evidente que sufre la planificación de un verano clave para el devenir del equipo. Con Bale y Cristiano en el punto de mira con sus respectivas renovaciones, el Madrid tiene también pendiente retocar diferentes posiciones en un equipo donde el conocido como plan B no ha funcionado como lo hizo en anteriores ocasiones. Un fatigoso trabajo que se ve frenado por un hecho inesperado. La repentina decisión de Zidane, tomada hace tan solo unos días, ha hecho un flaco favor en ese aspecto y penaliza la hoja de ruta diseñada por la dirección deportiva blanca.

Zidane durante una sesión de entrenamiento del Madrid

Zidane durante una sesión de entrenamiento del Madrid / EFE

En esa línea, una vez surja la figura del nuevo entrenador del Real Madrid, la plantilla madridista deberá adaptarse a una nueva manera de trabajar, quién sabe si una propuesta futbolística distinta y una modificación en los roles establecidos en el conjunto a lo largo de la estancia de Zidane. Salidas inesperadas o incorporaciones no previstas culminarán un proceso que puede jugar a favor del Barça en el tramo inicial de campaña.

Dicho técnico tendrá difícil igualar o mejorar el aspecto que más se ha destacado de la figura de Zidane. Su excelsa gestión del vestuario, de los diferentes egos y su apuesta por la meritocracia a la hora de dar minutos sin provocar cismas en el vestuario ni un ruptura del grupo, ha sido su gran valor. Antes de su llegada, dicha circunstancia se convirtió en uno de los focos de conflicto que propició infinidad de destituciones en la época de Florentino Pérez.

Razones para entonar el ‘Zidane, quédate’

Si algo ha quedado claro esta temporada, por más que alguno trate de disimularlo con la conquista de Kiev, es que el proyecto de Zidane daba síntomas de agotamiento. El equipo urgía variaciones que el técnico no sabía dar. Una propuesta plana tácticamente a la que no ha sabido dar una continuidad o mejora.

Zidane habla ante la atenta mirada de los que son ya sus exfutbolistas

Zidane habla ante la atenta mirada de los que son ya sus exfutbolistas / EFE

Su poco o nulo margen de actuación cuando la situación no iba de cara --bien sea en un partido o durante el transcurso temporada-- le penalizó en un torneo como la Liga que solo ha ganado en una ocasión y que él mismo ha definido como "el momento más feliz" de su estancia en el Bernabéu.

La posible autocomplacencia de un equipo campeón y sin grandes retos, a priori, en el horizonte junto a las dificultades de Zidane para salirse del plan establecido jugaban a favor de un Barça dispuesto a quemarlo todo la próxima temporada para conquistar una Champions que ha pasado a estar teñida totalmente de blanco. Con o sin Zidane