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Lula da Silva y Sandro Rosell en la Cerdanya / FOTOMONTAJE DE CG

Rosell y Lula da Silva, encuentros secretos en La Cerdanya

El expresidente del Barça, encarcelado por blanqueo, se reunió en su casa de Puigcerdà con el expresidente brasileño, también investigado por corrupción

5 min

La reunión se produjo a mediados de 2010, mientras Lula da Silva abandonaba la presidencia de Brasil y Sandro Rosell conquistaba la del Fútbol Club Barcelona.

Por aquel entonces, Rosell exprimía sus relaciones políticas con el país que le había catapultado profesionalmente.

Lula da Silva llegó a la comarca de La Cerdanya en un avión privado que aterrizó en el aeródromo de Alp (Girona). Allí le esperaba Rosell, que le acompañó a la casa que, por entonces, el directivo blaugrana tenía en el club de golf de Soriguerola.

Teixeira entra en juego

Aquella visita de Lula da Silva a Rosell hay que enmarcarla en las excelentes relaciones que el exdirectivo de Nike mantenía con las más altas instancias políticas y financieras del país sudamericano. El expresidente del Barça tenía un contacto de lujo en el país que, entre otras gestiones, le abrió las puertas del Gobierno: Ricardo Teixeira, presidente de la todopoderosa Confederación Brasileña de Fútbol, con quien, entre otras cosas, Rosell había firmado un contrato de más de 160 millones por el que Nike iniciaba el patrocinio de la canarinha después de la consecución del Mundial de 1994, en EEUU.

Teixeira y Rosell era inseparables y cómplices de numerosos negocios y operaciones financieras, no todas transparentes.

Fue Teixeira, amigo personal de Lula y su protector durante los siete años de mandato del presidente brasileño (2003-10), el que introdujo a Rosell en los círculos de la presidencia del Gobierno.

Lula "el protector"

Los últimos años de Lula al frente del Ejecutivo coincidieron con al menos dos investigaciones en Brasil que salpicaban a Rosell. Una, relativa a la empresa Brasil 100% Marketing, participada por Teixeira y Rosell. Según las cartas incautadas a un tercer socio sugerían que ambos sacaron tajada de la organización de partidos amistosos de la selección.

La otra se concretó en los tribunales a partir de la denuncia que presentó en 2008 el Departamento de Justicia y Defensa del Patrimonio Público y Social, del Ministerio Público del Distrito Federal de Brasilia.

Según la denuncia, Rosell, a través de su empresa Ailanto Marketing se habría quedado una comisión de 675.000 euros por la comercialización del partido amistoso celebrado aquel año entre las selecciones de Brasil y Portugal.

El Gobierno federal había pagado más de 9 millones de euros para la celebración de partido.

Según la denuncia, Rosell se embolsó un millón de reales (400.000 euros) y su socio Teixeira, 705.000 reales (275.000 euros).

La UDEF (Unidad de de Delincuencia Económica y Fiscal) y la Guardia Civil quieren desempolvar ahora aquellas investigaciones y vincularlas con el entramado de blanqueo atribuido a Rosell en el triángulo comprendido entre Cataluña, Suiza y Andorra.

Rosell vendió su casa

La presión judicial contra las actividades empresariales de Rosell en Brasil coincide con sus maniobras de aproximación a la cúpula del poder político brasileño.

Esos esfuerzos se plasmaron en la imbricada relación de Rosell, Teixeira y el ex presidente Lula da Silva. Transcurridos siete años, se da la circunstancia de que  los tres tiene ahora causas pendientes por delitos de blanqueo y de corrupción.

En el caso de Rosell, la Audiencia Nacional, a través de la UDEF y la Guardia Civil, escarba en los turbios negocios e inversiones del expresidente blaugrana en Andorra. Los agentes han puesto patas arriba una gestoría andorrana que movió ingentes cantidades de dinero de los imputados y tramitó la residencia andorrana para Teixeira.

Esa misma gestoría puede haber canalizado el dinero que Rosell obtuvo por la venta de la casa de Puigcerdà en la que estuvo alojado como huésped Luiz Inácio Lula da Silva. Esa llamativa venta se efectuó sólo meses antes de la detención del expresidente del Barça en un intento por “despatrimonializarse” ante la sospecha de que estaba en el punto de mira de una investigación fiscal, según fuentes judiciales.