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Los jugadores de Real Madrid celebran un gol en la final de Kiev / EFE

El Real Madrid somete al Liverpool y amplía su leyenda europea

Los de Zinedine Zidane se sobreponen a un mal inicio para lograr su decimotercera Champions League (3-1)

7 min

Dice un buen amigo que en la vida hay muchos misterios por resolver. Preguntas que nunca tienen respuestas. Situaciones que por más que se repiten siguen sin tener una lógica. Se escapan a nuestro entender. Exponiendo alguna de ellas, siempre consigue colar alguna vinculada al mundo del deporte. Muy relevante, vaya. Como si no existieran suficientes o no se hiciera interminable su declaración, el Real Madrid sigue obstinado en ser una de ellas. El hueco en esas charlas lo tiene ganado. Temporada tras temporada, los madridistas siguen emperrados en que los amantes al fútbol se flagelen en busca de una solución que quizá no existe cuando los suyos compiten por Europa (3-1).

Como si de un misterio más sin resolver se tratara, la relación entre el Real Madrid y la Champions League sigue siendo un enigma que nadie logra resolver. En Europa, los blancos solo saben sonreír. La historia es suya. Es su competición. Su cosmos particular. No importa el qué, el cuándo o el cómo. Juegan por debajo del nivel y ganan. Están contra las cuerdas y ganan. Les obligan a remontar y ganan. Necesitan un gol, marcan y ganan. Les aparece el equipo revelación y… sí, también ganan.

Frente al Liverpool de Klopp, Salah y Mané, el Real Madrid volvió a dejar patente que poco importa el rival que haya enfrente cuando se trata de una final europea. Con el alborozo y el entusiasmo de aquel que no acostumbra a verse en estos lares, los ingleses volvieron a ser protagonistas --como en los viejos tiempos-- de una de aquellas grandes noches, exhibieron su habitual descaro y también esa osadía necesaria para desafiar a la lógica y al rey de Europa. Ni por esas.

Pese a dominar el encuentro en diferentes fases y de tener sometido al conjunto de Zinedine Zidane, los de Jürgen Klopp ya aparecen en la historia como otro de los equipos que ha sucumbido ante el Real Madrid en una gran final europea. La nómina no deja de crecer. En la tercera Champions consecutiva de los blancos, nadie había logrado repetir en la edición siguiente, se volvió a imponer el saber competir de los blancos y ese rompecabezas místico que nadie descifra.

Un antes y un después

Apostando por Isco en el once en detrimento de Bale, Zidane se las vio y deseo en un inicio de encuentro donde el Liverpool supo desconectar al equipo madridista y ponerle contra las cuerdas. Con una presión alta, aprovechando las dudas madridistas, los ingleses firmaron una primorosa primera mitad que se quedó sin premio condicionada por la lesión de Salah.

Con 13 cetros europeos en su haber, discutir la hegemonía europea de los madridistas sería una sandez. No obstante, tampoco habría que obviar esa pizca de suerte que siempre le acompaña. Los de Zidane confundieron experiencia con relajación. A merced del rival, sometido por el planteamiento de Klopp, una desdichada acción de Ramos y Salah (29’) acabó con egipcio --la gran esperanza de su selección en el Mundial-- marchándose lesionado entre lágrimas. Su adiós marcó un antes y un después en la final.

Con la lesión de Carvajal minutos después (36’), su participación en Rusia está en duda y su remplazo podría ser el azulgrana Sergi Roberto, el encuentro cumplió su cupo de infortunios y dio paso a un nuevo contexto en el que el Madrid se mostró superior aunque sin intimidar la meta defendida por Karius.

Intercambio de golpes

Mientras los de Klopp avisaron en distintas ocasiones, el Madrid es ese pistolero que se da la vuelta al oír ‘nueve’ y ejecuta a la primera sin mediar palabra. Los ingleses quisieron medirse a golpes y se llevaron el KO. En una de sus primeras aproximaciones, Isco había tenido el primer tanto en un disparo al larguero, los de Zidane dieron la estocada.

En la acción más surrealista del encuentro, un clamoroso error de Karius, en su intento por sacar jugado el balón con la mano, lo aprovechó Benzema para estirar la pierna y poner a los suyos por delante en el marcador del Olímpico de Kiev (1-0, 51’) Conocido que los equipos de Klopp no son un muñeco de trapo que se rindan al primer golpe, los ingleses siguieron soñando y tan solo necesitaron cuatro minutos para vengarse e igualar la contienda por mediación de Mané en una saque de esquina (1-1, 55’).

Los errores de Karius

Pero poco duró alegría. En la primera intervención de Bale en el encuentro, el galés se alzó más que nadie y rememoró el tanto de Cristiano en Turín con una soberbia chilena (2-1, 63') que diluyó las ilusiones reds. Anotado el segundo gol, los madridistas superaron esa fina línea que les separaba de la historia. Si la gesta europea se convirtió en realidad hace un año en el Millennium Stadium, en Kiev los de Zidane rubricaron su tercera Champions consecutiva --con el segundo tanto del galés en el enésimo error de Karius (3-1, 82')-- en un registro sin precedentes.

Como si se tratase de resolver el fallecimiento de John F. Kenedy, una noche más ha llegado a su fin, tachando un día en el calendario, sin que nadie consiga esclarecer la autoridad de un equipo que amontona éxitos europeos. Sea como sea, ya van trece.