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Imagen de una aficionada en Kiev / EFE

Los prohibitivos precios de la Champions provocan la espantada de fans

El Real Madrid confirma la devolución de más de 1.500 entradas para la final de este sábado en Kiev

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Pocos son los que pueden presumir de haber visto in situ a su equipo alzándose con el título que lo acredita como el campeón de Europa. Con la dificultad intrínseca de acceder a una final de Champions League, junto al paso posterior de vencerla, los malabares económicos de los aficionados que anhelan seguir la andadura de los suyos en el propio estadio en un momento tan trascendental no da para más. Hay un límite.

Aunque no sea excesivamente complejo encontrar algún caso en el que un amigo o conocido desembolsó una nada despreciable cantidad de dinero para estar presente en una final europea –con la coartada o argumento de que quizá nunca más se volvía a repetir--, en las últimas ediciones de la Champions League el fenómeno o burbuja ha tocado techo en forma de negativas. No todo vale.

La odisea de Kiev

Para la final de este sábado, el Real Madrid ha devuelto a la UEFA más de 1.500 entradas --llegan a las 3.000 contando las del Liverpool-- que no han encontrado poseedor por el prohibitivo precio de las mismas así como el del alojamiento y desplazamiento a Kiev. Confirmado por Aleksander Ceferin, presidente del organismo europeo, el club madridista ha llevado a cabo el retorno de unos boletos que están sin dueño a tan solo unas horas de que arranque el encuentro entre los conjuntos de Zinedine Zidane y de Jürgen Klopp.

Si la noche en Kiev --ciudad escogida en una de las últimas y polémicas decisiones de Michael Platini-- suele rondar los 100-200 euros en un hotel de tres estrellas, el coste de pernoctar en la ciudad durante este fin de semana ha aumentado hasta los 1.100 euros en la gran mayoría de paradores. Junto al coste del alojamiento, un hecho que muchos aficionados evitarán viajando el mismo día de partido, se une al gasto de un desplazamiento que no baja de los 900 euros desde la capital española. Desde Liverpool, sin ningún vuelo directo a la ciudad ucraniana, la odisea es mayor.

Kiev ha vivido con intensidad la semana futbolística

Kiev ha vivido con intensidad la semana futbolística / EFE

Con cancelaciones surrealistas por parte de hoteles con el único fin de alquilar sus habitaciones por un precio que triplica el habitual, una práctica que ya ha sido denunciada por multitud de seguidores que se han quedado sin alojamiento a pesar de tenerlo cerrado desde hace meses, los 24.268 socios del Real Madrid que confirmaron a inicios de mayo su propósito de viajar a Kiev se quedan muy lejos de las 73.314 peticiones para Lisboa o las 56.047 de Milán.

Elegidas las futuras sedes

Con el Wanda Metropolitano en el horizonte como sede de la próxima final de la Champions League (2018-19), la UEFA dio a conocer esta semana la hoja de ruta para la competición en la temporada 2019-20. El comité ejecutivo del organismo europeo ha designado el estadio Atatürk de Estambul (Turquía) --donde se disputó la final europea entre Liverpool y Milan en 2005-- como emplazamiento para el gran encuentro de la edición que concluirá en mayo de 2020. Experiencia en estos lares no le falta.

Aficionados aguardan la llegada de los futbolistas del Real Madrid

Aficionados aguardan la llegada de los futbolistas del Real Madrid / EFE

En esa línea, la ciudad polaca de Gdansk acogerá la cita de la Europa League del mismo año y el estadio Do Dragao (Porto) la de la Supercopa de Europa. Ambas comparten el hecho de haber albergado compromisos exigentes como una Eurocopa

Con todas las miradas puestas en Kiev, a la espera de que el final sea igual de feliz que en las anteriores ocasiones, con Sergio Ramos alzando el título, los aficionados madridistas quieren cerrar cuanto antes la penalidad de una ciudad elegida a dedo que muchos (casi todos) verán a través del televisor