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Ernesto Valverde, el entrenador del Barça, en una imagen de archivo / EFE

La pócima mágica de Valverde funciona en un Barça desconcertante

El técnico ha impuesto un patrón de juego que está suturando la herida deportiva de este verano

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Los equipos de Ernesto Valverde poseen un sello personal: se distinguen por el buen juego y el fútbol de toque, saben llevar el peso de los partidos y salen siempre a ganar. El técnico extremeño destaca por ser un valiente, elemento distintivo que ha imprimido en el carácter de todos los equipos que ha dirigido, y sobre todo fiel a sus principios. Todo a partir de una idea de juego que ahora está reanimando al socio culé, apesadumbrado por la nefasta política deportiva de la directiva del Josep Maria Bartomeu, pero emocionado por un arranque de liga espectacular en los resultados, con un Leo Messi estelar en cada una de sus actuaciones.

Los rasgos distintivos de Valverde al frente del Barça difieren poco al de otras épocas. Su paso por el banquillo del Valencia fue un ejemplo de ello. Cogió al conjunto ché en diciembre de la temporada 2012-13, con el equipo en la duodécima plaza y en el contexto de un entorno social enrarecido y difícil. El entrenador cacereño logró reconducir la situación, construyó un equipo muy competitivo y dejó a los valencianistas en el quinto puesto.

Trabajo y orden

En el Espanyol construyó un equipo trabajado y ordenado, fuerte defensivamente, que exigía lo mejor de sus adversarios con su dibujo de 4-2-3-1 y el 4-4-2 como sistemas tácticos preferidos. Sin embargo, fue en el Athletic donde el Txingurri marcó una época: clasificó al equipo para competiciones europeas todos los años y se convirtió en el entrenador que más partidos dirigió a los leones, superando a Javier Clemente.

Valverde durante su última etapa en Bilbao

Valverde durante su última etapa en Bilbao / EFE

El Athletic de Valverde era el mejor ejemplo de sentido colectivo de juego. Con el 4-2-3-1 como modelo de referencia, su equipo destacó por la buena y rápida circulación de balón, un ritmo de juego alto y dinámico, directo y ofensivo a la hora de atacar. Defensivamente, con un sistema táctico de 4-4-2 muy variable. Con la defensa adelantada (elementos comunes en todos sus equipos), el Athletic se caracterizó por tener las líneas muy juntas y reducir espacios. Presionando al rival desde su propio campo, empezando por el mediapunta y el delantero, facilitando el trabajo defensivo y aprovechando posibles contragolpes en el área de peligro del rival.

Fiel a su idea

En los primeros compases de la presente temporada, Valverde ya ha puesto en funcionamiento algunas ideas para profundizar en el estilo de juego del Barça, recuperando algunos conceptos que parecían desdibujados con Luis Enrique. Un elemento propio tanto de Valverde como del Barça es el control del centro del campo, que el extécnico del Athletic busca recuperar mediante el dominio de la posesión de balón y el ritmo de los partidos.

Su llegada al Camp Nou también le ha llevado a adaptarse al sistema de juego implantado por Cruyff en 1988, recuperado por Rijkaard en 2004 y perfeccionado por Guardiola en 2008, ya que en ninguna de sus anteriores etapas utilizó el tradicional 4-3-3. En este sentido, el preparador ha priorizado el equilibrio táctico y la ocupación del espacio más que la posición, dando libertad de movimientos a sus jugadores.

Recuperar el centro del campo

Valverde, que siempre ha dado mucha importancia al centro del campo, es consciente de la necesidad de fortalecerlo para que los azulgranas desplieguen su mejor juego. En este sentido, ha debido apuntalar el equilibrio táctico, cuidando los espacios entre líneas y mejorando la coordinación entre la defensa y el centro del campo.

El doble pivote formado por Busquets y Rakitic, con el centrocampista catalán jugando un poco más atrasado, permite a Iniesta mayor libertad de movimientos. El de Fuentealbilla, que ocupa en ocasiones la posición de falso extremo izquierdo, ha cuajado grandes actuaciones en el inicio de temporada, aprovechando que en el nuevo Barça juega más compacto y nadie hace la función que tenía Neymar.

Messi sigue siendo el futbolista más determinante del Barça

Messi sigue siendo el futbolista más determinante del Barça / EFE

Esta decisión táctica ha favorecido las incursiones de Jordi Alba por el carril izquierdo, quien ha ganado protagonismo con sus asistencias a Messi. El astro argentino, origen y final de todo lo que pasa en el campo, ha vuelto al centro, en la posición de falso nueve en la que le ubicó por primera vez Guardiola, con Luis Suárez por delante y los laterales actuando como extremos a la hora de atacar. Y el resultado está siendo espectacular para el diez barcelonista: nueve goles en cinco partidos, destrozando su récord goleador en el inicio de Liga.

Activado Messi

Ahora, una vez se ha activado Messi, todo está siendo mucho más fácil para Valverde. Después del descalabro contra el Real Madrid en la Supercopa de España, el juego del equipo se ha hecho más efectivo que bonito, resolviendo los compromisos sin el brillo de otros tiempos, pero firmando un inicio de temporada que muchos poco hubiesen imaginado.

Valverde ha incorporado, por tanto, algunas novedades propias de su patrón de juego, respetando siempre el estilo del Barça. De esta manera está recuperando parte de la ilusión perdida de los aficionados. Es su pócima mágica. Aunque queda mucho todavía y toca esperar a ver cómo sienta.