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Gerard Piqué en el penúltimo encuentro de la selección española / EFE

Piqué se gana el cariño de la afición española

Los aficionados del Wanda Metropolitano despiden al central del Barça con una ovación

3 min

Con el puesto garantizado para el Mundial de Rusia, así como la titularidad en el eje de la zaga con Sergio Ramos, lejos de rehuir la carga de minutos que suponía disputar los dos amistoso de España ante Alemania y Argentina, Gerard Piqué volvió a arriesgar su maltrecha rodilla para sumar a la causa española en el último ensayo antes de iniciar la concentración mundialista. Llega justo al tramo final de temporada pero no se escondió. Nunca lo hace. 

Entregado como es habitual en su figura, sin eludir ningún contacto y arriesgando hasta los últimos compases en los que estuvo sobre el césped, Gerard Piqué volvió a hablar sobre el césped para poner de su parte a la hora de zanjar la cargante y soporífera controversia que existe en torno a su figura cada vez que se enfunda la zamarra del combinado nacional español. 

Gerard Piqué bromea en un entrenamiento de la selección

Gerard Piqué bromea en un entrenamiento de la selección / EFE

Este martes, sobre el césped del Wanda Metropolitano, el central del Barça vivió las dos caras del fútbol. Silbado durante los primeros compases, un hecho más que habitual en los encuentros de la selección española, el paso de los minutos fue otorgándole un cariño que nunca tuvo en sus anteriores apariciones con el combinado estatal. De los pitos a los aplausos. Una situación insólita que abre un nuevo panorama en el caso Piqué.

Los pitos se convierten en aplausos

Su presencia sobre el césped del Wanda Metropolitano se notó. Como era de esperar. Desde un primer instante, el central catalán sufrió los primeros pitos de una afición que repitió viejos hábitos. Un hecho que fue a menos a medida que la selección mostró todo su potencial para avasallar a una Argentina venida a menos sin Messi sobre el verde.

Entregado, acertado y luchador, después de un lance donde disputó un balón hasta la extenuación, transcurridos 70 minutos de la goleada ante Argentina, Lopetegui dio un merecido descanso a Piqué. El azulgrana se marchó del terreno de juego con una ovación impensable que alivia la tensión generada con su figura en una selección española que este martes se regaló una de aquellas noches cautivadoras a la hora de creer que el cetro mundial es posible.