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Paco Alcácer fue el gran protagonista del encuentro / EFE

Alcácer se reivindica en un Camp Nou movilizado

El defenestrado ariete firmó un doblete contra el Sevilla en un encuentro marcado por las reivindicaciones independentistas (2-1)

7 min

Ni el incesable y persistente aguacero que cayó en Barcelona impidió que se produjera una noche de reivindicaciones. Y es que no por ser habitual deja de ser noticia. Un fin de semana más, el fútbol quedó en segundo plano en un Camp Nou entregado a la causa independentista. Con el Barça implicado, está vez sí, en la causa con una gigantesca senyera presidiendo el salto al terreno de juego junto al Sevilla.

El mosaico estuvo acompañado por el mensaje de ‘justicia’ en catalán e inglés, mientras el estadio azulgrana exigía la libertad de los 'exconsellers' y 'los Jordis'. Lo hizo en una noche donde los de Ernesto Valverde volvieron a abstraerse de cualquier distracción para seguir con su inmaculada dinámica gracias a un Alcácer que, contagiado por el ambiente de protesta, se reivindicó en busca de oportunidades (2-1).

En un contexto tan complicado y a la vez tan presente en el día a día azulgrana, seguir invictos en Liga tras 11 jornadas se presentaba como una utopía que con Valverde ya se ha convertido en una realidad. El Txingurri ha logrado aislar a los suyos emplazándolos en un búnker insonorizado donde sólo importa lo que ocurre sobre el césped. Nada más. Sin un fútbol que encandile y con la sensación de ser un Barça plano que apenas sufre permuta o mejora alguna con el paso de las semanas, los azulgranas han forjado desde la defensa una forma de jugar poco vistosa pero sí tremendamente efectiva. Y ese cambio sirve para situarse 11 puntos por encima de un errático Real Madrid.

Frente un Sevilla que nunca defrauda cuando visita el Camp Nou y en un ambiente plagado de protestas y demandas, Paco Alcácer se sumó a las reivindicaciones para exigir minutos tras firmar un doblete. El acierto del delantero, la gran sorpresa del once y uno de los mejores del duelo, sirvió para solventar un nuevo test en el que una sólida defensa liderada por Umtiti evitó males mayores al líder de La Liga.

Ajenos al fútbol

Ni la intensa lluvia apaciguó el ímpetu de un Camp Nou con ganas de reivindicarse. Repartidas las 70.000 cartulinas con el mensaje “Libertad presos políticos”, la política estaba servida en el templo azulgrana.

A gritos de “libertad”, “justicia” e “independencia”, los aficionados fueron preparando una puesta de escena que se completó con el mosaico en forma de senyera organizado por el club cuando los futbolistas saltaron al césped.

Una de las pancartas que se mostraron en el Camp Nou

Una de las pancartas que se mostraron en el Camp Nou / EFE

Durante dichos instantes y los primeros minutos del encuentro, el Camp Nou anduvo al margen del fútbol. Mientras se leían pancartas como “vergüenza de Europa” o “libertad presos políticos” en el Gol Nord, cuatro de los seis grupos que forman parte de la Grada de Animació del club no hicieron acto de presencia en el estadio hasta pasado los primeros 10 minutos como tributo a los exconsejeros encarcelados en los últimos días.

Evitando el chaparrón

Completada la reivindicación, llegó el momento del fútbol. Quizá algo impresionado por el ambiente vivido, el sevillista Escudero dudó lo justo con el balón para cedérselo de forma involuntaria a Alcácer en el primer tanto azulgrana (1-0, 22’). Un error que no aminoró el ímpetu de los suyos.

El Sevilla plantó cara en el Camp Nou hasta el final

El Sevilla plantó cara en el Camp Nou hasta el final / EFE

Por delante en el marcador, el Barça repitió vicios asiduos, levantó el pie del acelerador y volvió a optar por vivir de la renta que le daba el tanto del ariete valenciano. Aguardando bajo la lluvia que llegara el final, el Barça estuvo muy cerca de llevarse un buen revolcón. Tras una serie de avisos visitantes donde la zaga azulgrana achicó agua, un saque de esquina lo aprovechó Pizarro para igualar la contienda con un cabezazo que devolvió fantasmas pasados en un Camp Nou que había olvidado de lo que era recibir goles a balón parado (1-1, 58’).

La noche de Alcácer

Pero sí algo tiene el Barça de Valverde es capacidad, carácter y paciencia suficientes para reponerse de los golpes. Sin dar muestras de ansiedad o nerviosismo, los azulgranas aprovecharon el empate sevillista para volver a meterse en órbita de partido y con un poco de ímpetu volvieron a salir vencedores. A falta de fútbol, buena es la serenidad.

Alcácer, a quien la fría noche barcelonesa le sentó de maravilla, mostró la versión que todos esperan, con un gran desmarque al primer palo y remate de primeras (2-1, 65’) de un futbolista al que no hace tanto se le consideraba uno de los mejores nueves del país. Completada la faena, el delantero se marchó acompañado de los aplausos de gratificación de un Camp Nou que anhela recuperar el olfato goleador del de Torrent.

Aprendida la lección, volverse a ver por delante en el marcador no implicó un bajón del equipo azulgrana, que supo saber estar ante un Sevilla que buscó sin fortuna un empate que nunca llegó.