Menú Buscar
El organigrama ejecutivo del Barça / FCB

El rizoma de cartón piedra: el organigrama ejecutivo del Barça

El intrincado laberinto de la estructura interna, su función real como escaparate y última trinchera de una directiva débil

8 min

Me pregunto qué sabe Jordi Joly de que, una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio, el espacio sagrado de la única religión que no tiene ateos y exhibe a sus divinidades. Qué sabe el director corporativo del Barça que se ha sacado de la manga Josep Maria Bartomeu y que actúa ya como el paraguas de la estructura deportiva con Albert Soler y Pep Segura. La cultura de escuela de negocios se ha instalado en la junta de vocación tecnocrática y dispuesta a volverse invisible como los emperadores de la antigüedad que basaban su poder en la distancia y el desconocimiento de sus súbditos.

El fragmento de Galeano que nos recuerda la simbiosis entre el fútbol y las buenas letras nos dice que, mientras dura la misa pagana del sábado en La Liga o el encuentro de Champions entre semana, “miles de devotos comparten la certeza de que somos los mejores, de que todos los árbitros están vendidos y que todos los rivales son tramposos”. Pero me pregunto de nuevo: ¿qué sabe de todo esto Joly? Le respetamos como gestor de altos vuelos, pero no ha fichado por Gas Natural ni por Abertis sino por un club de fútbol, concretamente el Barça, que utiliza parámetros de orden atmosférico para conceder bonus o castigar con malus a sus dirigentes y, desde luego, no decide sobre la página hueca de un business plan.

Joly reportará directamente a Óscar Grau, el CEO. Y se da por hecho que tiene una trayectoria solvente al mando del área de Economía y Finanzas del Ayuntamiento de Barcelona y que desempeñó el cargo político de teniente de alcalde en Sant Cugat. Abraza además un currículo que se completa con la vicepresidencia de Mercabarna y con el cargo de consejero delegado en empresas privadas como Atlanta Engineering e Indest.

El resto del organigrama

En el Comité de Dirección del Barça, el músculo de la gestión del día a día, se han mantenido en el cargo Román Gomez-Ponti, director de la asesoría jurídica; Xavier de las Moras, director de riesgos corporativos; Pep Segura, director de fútbol, y Maria Vallès, directora de la Fundación FCB.

Este organismo se fija el objetivo de consolidar al FC Barcelona como marca global, de ahí la aparición del área Marca Barça, dirigida por Guillem Graell. Por su parte, Franc Carbó, que sustituyó a Óscar Grau hace un año en la dirección de la FCB Escola, y hombre de confianza del CEO azulgrana, ha pasado a dirigir la gestión deportiva y asumir algunas de las funciones hasta ahora atribuidas a Josep Llorca, mano derecha de Pep Segura, y también tareas que hasta ahora hacía Raül Sanllehí, el supervalorado ejecutivo que ha cerrado los grandes de fichajes de la última etapa victoriosa del club y que el pasado verano acabó saliendo de la entidad.

El fin precipitado del periplo Neymar en el Barça cargó las tintas sobre Sanllehí y, sea o no por este motivo, el caso es que ahora la gran estrella brasileira está hipotéticamente más cerca del Bernabéu que de volver a casa como le pidieron sus excompañeros en una visita del as a Barcelona. Florentino debería pagar mas de 200 millones de euros para llevarse al paulista de París y solo lo intentará de verdad en el caso de que el PSG acabe perdiendo una Champions que ha empezado con muy buen pie y a base de goleadas.

Dos dimisiones

El "mendigo del fútbol”, como se autoproclamaba Galeano, pudo plasmar con palabras el sentimiento irracional de los aficionados al balón, dándole una voz a los millones de hinchas que cada semana se entregan a unos colores, un escudo, un club o selección. Al hablar del Camp Nou, al escritor uruguayo le salían el catalán y la mirada fija en el cemento del estadio, bravo pero envejecido. Conoció Can Barça hace ya muchos años y revisitó mil veces el estadio cuando elaboraba su libro El fútbol a sol y sombra, capítulos de leyendas del juego de la pelota, que los aztecas mexicanos conocieron en un tiempo precolombino que hunde sus raíces en los mitos. Galeano se permitió viajar en el tiempo para fotografiar con bellas palabras el universo que gira alrededor de la pelota.

Me dirán que eso ya lo saben Robert Fernández, el secretario técnico del club, y el entrenador, Ernesto Valverde. Pero lo cierto es que mientras el equipo azulgrana va como un tiro en La Liga y en la Champions, la gestión del club resulta mucho más complicada últimamente. El mal viene de arriba desde la crisis en la directiva que se produjo el 1 de octubre después de las dimisiones de Carles Vilarrubí y de Jordi Monés.

Junta débil; estructura agrandada

La sensación ya generalizada en la masa social es que a una junta directiva débil se la quiere ayudar con una estructura de gestión demasiado poderosa y numerosa. Se agranda la masa salarial del club y no se mejora la gestión. Nos faltará responder aquella pregunta metafórica de Galeano: “¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”. Hincha del Nacional de Montevideo igual que su colega Mario Benedetti, el uruguayo universal no aceptaba condiciones. Para él una linda jugada era como una caricia dentro de un juego de seducción y el gol simplemente "un orgasmo”.

Y si volvemos a estructura jerárquica del mapa ejecutivo del Barça, una sensación de fondo nos apartará del rectángulo de juego. Sabemos que los ejecutivos no nos resolverán los partidos. Y lo cierto es que la belleza del juego y el olor a hierba mojada que llega a la lateral baja es de una plasticidad difícilmente mejorable. Cuando corre la pelota, los despachos se callan. Si el balón llega a los pies de uno de nuestros magos, el rizoma de cartón piedra que ha montado Bartomeu simplemente desaparece. ¿Será su función desaparecer? La fe en tu equipo mueve montañas. Y no olvidemos que el fútbol es la única religión que no tiene ateos.