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Rafa Nadal y la marca de automóviles Kia en una de las últimas ediciones del Open de Australia

El Open de Australia reafirma el peso del patrocinio en el tenis

Kia repite como marca principal del primer Grand Slam del año en una temporada donde los acuerdos mueven grandes cantidades de dinero

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En el vertiginoso y frenético mundo de los patrocinadores y el deporte, que una marca asuma el papel protagonista de mecenas durante muchísimos años es cada vez menos frecuente. Solo hay que pensar que Djokovic ha cambiado tres veces de camiseta en menos de diez años, los mismos cambios que el patrocinador principal del Barça. Todo lo contrario de la asiática compañía de coches Kia, que por decimoséptimo año consecutivo es el patrón de los ingresos publicitarios del Open de Australia.

Kia y el Open de Australia, el primer Grand Slam de la temporada tenística, que arranca este lunes, se unieron en 2002. Las cifras que se conocen rondan los diez millones de dólares por edición. Curiosamente, la marca coreana, además de poner a disposición del torneo toda una flota de automóviles para los desplazamientos de los jugadores, también se hizo con los servicios de Rafa Nadal allá por el año 2004. Y, desde entonces, al mallorquín solo se le ha visto subido en los coches coreanos… y en su barco en alta mar.

Fieles patrocinadores

Lo cierto es que los otros Grand Slam comparten la misma fidelidad con sus grandes patrocinadores. Roland Garros tiene en la entidad bancaria parisina BNP su mejor aliado desde 1973 (hoy paga unos diez millones de euros por torneo). American Express hace lo propio para el Open de Estados Unidos desde 1994. Y en Wimbledon, las relaciones de patrocinio establecieron hace tiempo récords difícilmente superables: las bolas Slazenger (1902), las bebidas Robinsons (1935), Rolex (1978) e IBM (1990) son los pilares de un torneo que, curiosamente, no destaca ni exhibe a ninguna de sus marcas en las propias pistas del torneo. Cosas de Wimbledon.

En España, dos ejemplos más de fidelidad. El Conde de Godó pasó a llamarse Barcelona Open Banc Sabadell hace once años y se denominará así al menos hasta 2020, siendo el patrocinador que más años habrá apoyado el torneo más antiguo que se disputa en territorio español (anteriormente fue Seat la marca que se veía en cada pista detrás de los tenistas). La figura de Rafa Nadal jugando sobre la tierra batida del Real Club Tenis de Barcelona es primordial para el banco, ya que es también el patrocinador principal del jugador mallorquín.

Rafa Nadal, entrenando en Melbourne de cara a la edición de este año del Open de Australia / EFE

Rafa Nadal, entrenando en Melbourne de cara a la edición de este año del Open de Australia / EFE

En el caso del Masters 1.000 de Madrid, se denomina Open Mutua desde 2006. El torneo madrileño ha tenido que digerir diferentes cambios (se jugaba en octubre y ahora se disputa en mayo; en un principio la superficie era cemento y bajo techo y ahora se juega al sol y sobre arcilla), pero parece que la entidad mutualista no está dispuesta a abandonar otro de los eventos marcados en rojo para los amantes del mejor tenis.

Firme apuesta

Sea como fuere, las marcas saben que el tenis y la buena imagen de los tenistas es un valor difícilmente calculable. De ahí que no duden en apostar lo que haga falta por aquellos eventos en los que se citan Nadal, Federer y compañía. Un reclamo por el que las compañías llegan a pagar más de 700 millones de dólares al año, sin contar lo que pactan de manera individual con los tenistas.

Cifras mareantes y al alza que confirman que el deporte de la raqueta, con permiso del todopoderoso fútbol, pasa por un dulce momento. El primer escaparate como ejemplo: el Open de Australia y Kia, la marca automovilística coreana, acelerando esta perpetua sociedad, una vez más, a todo gas.