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El equipo español de Copa Davis junto con las autoridades en la sede de Marbella de la Copa Davis / EFE

El negocio manda sobre los dirigentes en el tenis español

El poder del dinero en la Copa Davis deja en un segundo plano a ilustres exjugadores de este deporte

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El canon de 300.000 euros que obliga la Real Federación Española de Tenis (RFET) a pagar a la sede que quiera acoger la próxima eliminatoria de la Copa Davis, y que desembolsará Valencia no sin otro sufrimiento, confirma algo que se suponía desde hace tiempo: priman los euros antes que las personas en el tenis español. ¿Y quién decide este canon? La federación. Pero, ¿quién forma parte de esa junta directiva? ¿Quién manda en el tenis español?

Actualmente, la junta directiva de la RFET la componen 14 miembros. Su presidente, Miguel Díaz, fue elegido en 2016 y, por lo tanto, le quedan todavía dos años para las elecciones de 2020. Antes de llegar a máximo mandatario del tenis español, presidió la federación madrileña, el Club Internacional de Tenis de Majadahonda y formó parte del comité de silla de ruedas dentro de la Federación Internacional de Tenis.

Organigrama de peso

La federación se fundó en 1935 y en su organigrama actual cuenta con cuatro nombres imborrables para los amantes del deporte de la raqueta: la extenista Vivi Ruano, impecable doblista que logró diez Grand Slams y dos medallas olímpicas de plata; Tomás Carbonell, que llegó a ser el tenista 40 del mundo; Antonio Martínez Cascales, miembro destacado también de la Federación Valenciana de Tenis y exentrenador de Juan Carlos Ferrero, y Carmen Perea, seguramente la mejor jugadora española de los años 70.

El cargo de máximas autoridades del tenis español emana, lógicamente, del voto de las federaciones regionales. En esos entes autonómicos destacan, por número de jugadores federados, la federación catalana (25.710), la madrileña (17.015), la valenciana (7.849) y la andaluza (5.940). De todas las federaciones regionales, la madrileña es la que presenta una junta directiva más abultada, con 22 miembros, mientras que en Cantabria solo cinco personas gestionan los temas tenísticos que surgen en la comunidad.

Miguel Díaz, presidente de la RFET, junto a Daviz Ferrer (izq.), y Alex Corretja (centro) EFE

Miguel Díaz, presidente de la RFET, junto a Daviz Ferrer (izq.), y Alex Corretja (centro) / EFE

La imposición del canon económico a cualquier opinión no esconde que muchas de las sillas de las juntas de las federaciones estén ocupadas por ilustres extenistas que mucho tendrían que decir por su experiencia. Así, en la federación vasca están Alberto Berasategui, brillante finalista de Roland Garros 1994, además de Alejo Mancisidor, exjugador y exentrenador de Garbiñe Muguruza.

La extenista mallorquina Nuria Llagostera también se ha vinculado a los despachos, en este caso en los de Baleares. Álvaro Illobre, uno de los mejores tenistas españoles sobre silla de ruedas, está en la cúpula directiva de Galicia. Tati Rascón ascendió al cargo de presidente de la federación madrileña después de que su antecesor en el cargo, Miguel Díaz, fuera elegido presidente de la RFET.

Grandes campeones

Para esa misma junta madrileña también trabaja Juan Avendaño, exjugador y exentrenador (obtuvo la Copa Davis desde el banquillo en Sevilla en 2004). Y Sebastián Tobaruela, que llegó a estar entre los mejores 30 jugadores españoles de finales de los 80, ahora es parte de la directiva andaluza.

Campeones en Roland Garros o en Nueva York, ganadores de Ensaladeras o grandes figuras sobre silla de ruedas o desde un banquillo dando los mejores consejos colgaron sus raquetas y aceptaron trabajar para el tenis firmando acuerdos y buscando ayudas. Todos ellos demuestran una verdad como un templo: difícil consensuar la elección de una sede que, como tantas otras veces, se reduce a una cuestión de euros. Y en este caso Valencia, sí o sí, pues Alcúdia se descabalgó de la carrera por no reunir el dinero. Es el precio que se paga por dirigir.