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Marc Gasol durante el All Star de la pasada temporada / EFE

La NBA quiere salvar el negocio del All Star y cambia su formato

Los jugadores serán seleccionados por dos capitanes sin importar la procedencia

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La NBA no está dispuesta a que uno de sus mejores negocios se venga abajo. Después de una última edición decepcionante, en un encuentro convertido en una burda pachanga de colegio donde no se mostró el más mínimo interés en competir, los responsables de la competición de baloncesto más importante del mundo han querido darle un giro al All Star.

En la próxima edición en Los Ángeles 2018 ya no habrá enfrentamiento entre Este y Oeste, en busca de paliar la desigualdad que ha existido entre ambas conferencias en los últimos años, y los equipos los elegirán los propios jugadores sin la necesidad de una votación. Este hecho, que dejara atrás los méritos deportivos, permitirá que ambos bandos estén mucho más igualados.

Los dos jugadores elegidos, que ejercerán de capitanes de cada conjunto, podrán escoger libremente a sus compañeros de entre los 24 jugadores seleccionados por los aficionados, periodistas y compañeros. Este nuevo sistema permitirá encontrar nuevos alicientes como el morbo de conocer las amistades que existen entre los diferentes jugadores viendo quién eligió a quién. "Apreciamos la disposición de los jugadores para probar algo nuevo", aseguró Byron Spruell, presidente de operaciones de la NBA.

Un sistema de "chiste" 

No obstante, una vez anunciado el cambio, las críticas no han tardado en llegar. Los expertos que cubren la competición no entienden la validez ni la seriedad de dejar la responsabilidad a los dos jugadores más votados como los capitanes que hagan la formación de los equipos, que no será en función de sus conocimientos como técnicos sino como "amigos", con todo lo que ello implica de favoritismo y venganzas personales.

Según los entendidos del formato All Star, la euforia con la que los jugadores han acogido el nuevo sistema significa claramente que la anarquía festiva en el fin de semana de las estrellas será aun mayor de lo que ya es costumbre. Ahora los cambios introducidos para la edición del 2018 siguen sin solucionar ninguno de los problemas que le afectan y que lo hacen inviable desde el apartado deportivo porque el elemento principal, los jugadores, cada vez más millonarios, no tienen ningún interés de competir en el campo ni les importa el resultado final.