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Rafa Nadal posa con su undécimo título en Barcelona / EFE

Nadal prolonga su idilio en Barcelona

El tenista español supera a la promesa griega Stefanos Tsitsipas y logra su undécimo título en la Ciudad Condal

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El rey de la tierra batida no admite por ahora herederos al trono. Imponiéndose por undécima vez en Barcelona, Rafa Nadal devolvió a la realidad al joven Stefanos Tsitsipas después de una semana mágica para el griego. En la final más corta del balear en el Barcelona Open Banc Sabadell-Torneo Godó, el español solo necesitó una hora y 19 minutos para imponer su juego y proclamarse campeón dando una lección de tenis a un aprendiz que ha mostrado madera de estrella.

En su segunda undécima, tras la cosechada en Montecarlo hace unos días, Nadal ha sumado su título número 77 desde que debutó en el circuito profesional y ha aumentado a 55 los trofeos cosechados en tierra batida. Su superficie. Ahí es el rey. En su decimotercera participación en Barcelona, el español cerró su paso por el Real Club de Tenis de Barcelona sin ceder un solo set haciendo todavía más singulares sus únicas tres derrotas en la Ciudad Condal (ante Corretja en 2003, frente a Almagro en 2014 y contra Fognini en 2015). Tres años más tarde, se hace impensable verle perder en arcilla. 

Aunque la lluvia que amenazó el inicio del duelo humedeció la pista, a pesar de que el viento quiso su parte de protagonismo y el sol no se dejó ver hasta bien entrado un encuentro interrumpido unos instantes por las condiciones meteorológicas, Nadal hizo lo de siempre con la normalidad de cada día. No se inmutó para asegurar su semana 172 en el trono mundial. Ante un rival al que nunca se había medido, el español rápidamente le cogió la medida y supo hacerle daño con bolas altas, el revés cruzado y buenos restos que hicieron estéril el buen saque del griego. 

Sin sorpresa ante el maestro

Este domingo, el 1-0 favorable a Tsitsipas con el que se inició el partido --marcado por el viento y la lluvia-- fue el único momento del encuentro en el que el griego tuvo un mínimo de opciones ante un Rafa Nadal que optó por resolver la final por la vía rápida manteniendo así una semana el número uno mundial. Aunque solo firmó nueve golpes ganadores y registró 14 errores no forzados, por los 23 del de Atenas, al español le bastó con su regularidad para imponerse a un dubitativo y nervioso rival que se vio superado por la presión en su primera gran final. "Es un jugador fantástico y, como todos, necesita un tiempo. En el primer set ha habido instantes en los que he jugado muy bien, él se ha puesto nervioso y ha cometido más errores", aseguró el número uno.

Cumpliendo con lo que predijo el griego en la víspera, cuando aseguró que esperaba una lección magistral de su rival, el español le demostró que sus números no son fruto de la casualidad y que su voracidad ganadora está muy lejos de quedar saciada. "Lo difícil siempre es mantener el nivel alto semana tras semanas", aseguró el de Manacor.

Rafa Nadal tras su victoria ante Stefanos Tsitsipas

Rafa Nadal tras su victoria ante Stefanos Tsitsipas / EFE

Con la obligación de vencer en Barcelona, Nadal fue de menos a más en la tierra batida barcelonesa y acabó el último set por todo lo alto en una semana en la que ha diferentes cosechado récords. Firmada este domingo su victoria número 401, el español amplió a 46 los sets que lleva ganados de forma consecutiva desde su última desdicha en Roma, aquel 19 de mayo de 2017.

Con los puntos necesarios para seguir como el mejor del mundo, más allá del premio obtenido de 501.700 euros, Nadal alzó los brazos, señal inequívoca del éxito, y con un tenis sin fisura volvió a convertir su paso por Barcelona en un paseo triunfal rubricado con un título que amplía el palmares de un tenista único en la historia de este deporte.