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Los jugadores del RCD Espanyol celebran el segundo gol en el partido frente a la Real Sociedad del Campeonato de Liga / RCDESPANYOL.COM

Mr Chen recuperará el modelo deportivo de Joan Collet

El Espanyol aplicará una filosofía semejante a años anteriores en el perfil y gasto de entrenador y jugadores

8 min

Con casi todo decidido, en tierra de nadie en la clasificación y con una enorme decepción en la hinchada blanquiazul, el RCD Espanyol ya ha iniciado la pretemporada del curso que viene siguiendo la estrategia deportiva que imperó en la presidencia de Joan Collet (2012-16). Entrenará un hombre de la casa, volverán los fichajes jóvenes y se tirará otra vez de cantera. Todo un lavado en el terreno deportivo para desatascar el proyecto de Chen Yansheng.

El objetivo de este cambio radical se debe, principalmente, a la imperiosa necesidad de devolver el ánimo a todas las estancias del club. Y nada mejor que una vuelta al modelo del pasado, que si no funcionaba era muchas veces por la asfixia económica que padecía el Espanyol. Pero, sobre todo, para olvidar rápidamente la temporada cuando llegue junio, mes de las renovaciones de los socios, y se pueda afrontar este periodo ofreciendo al aficionado un proyecto deportivo que centre su ilusión, principalmente, en haber finiquitado el anterior proyecto, todo un dislate de fichas, fichajes y promesas incumplidas.

Viejos conocidos

El Espanyol no esperará a final de temporada para tener arreglada la sucesión de Quique Sánchez Flores, quien no seguirá al frente del equipo a pesar de tener un año todavía de contrato. No será ningún trauma su despido, ni deportivo ni, tampoco, económico, pues según desvela el diario Sport hay una cláusula de su contrato que da opción a que el entrenador y el club puedan romper su relación sin tener que rascarse el bolsillo (la penalización es de cuatro millones de euros).

Liberada su marcha de una buena carga económica, tampoco esperará la entidad blanquiazul mucho tiempo para anunciar la salida de Jordi Lardín, director deportivo, que ocupó hace dos años el cargo por tratarse de una persona con más nombre que Ángel Gómez y que, curiosamente, puede verse relevado por éste o por Ramón Planas, otro hombre de la casa y que acabó siendo destituido por Collet. Todo se hará rápido, en nombres y objetivos, con el fin de demostrar que hay en marcha un cambio de paradigma y que no habrá que esperar a un día antes del inicio de liga para cerrar la plantilla como ha sucedido en los dos años anteriores.

Jordi Lardín, actual director deportivo del RCD Espanyol / RCDESPANYOL.COM

Jordi Lardín, actual director deportivo del RCD Espanyol / RCDESPANYOL.COM

Este nuevo look deportivo no se ha decidido ahora. Fue a partir de enero, coincidiendo con la espantada que intentó Quique Sánchez Flores al irse al Stoke City. Aquello fue la gota que colmó el vaso y dejó definitivamente al descubierto que el proyecto de Mr Chen necesitaba no uno, sino un sinfín de parches para remendarlo y seguir adelante con todo lo planeado. Tanto en el terreno de juego por el rendimiento en la liga, como en el funcionamiento interno de las oficinas, dos frentes inevitables de intervención para ganar de nuevo la confianza del socio periquito.

Y en esto ya trabajaron desde las más altas instancias a partir de ese mes. Primero, aterrizó Roger Guasch, después de dirigir el Liceu de Barcelona, para sustituir al defenestrado Ramon Robert y liderar el Área Corporativa, que incluye los siguientes departamentos: Administración y Finanzas, Comercial y Marketing, Social, Comunicación, Recursos Humanos, Internacional y Servicios Generales. Y ahora se busca entrenador, alguien que sustituya a Quique después de que éste haya sido incapaz de liderar un proyecto en el que ni la inversión económica ni los resultados del equipo han sido los esperados.

A otro precio y de la casa

Hace unos días el programa Tiempo de Espanyol, de la Cope, afirmaba que Joan Francesc Ferrer, Rubi, era el mejor colocado para ocupar el banquillo la próxima temporada. Una vuelta al perfil de entrenador de la era Collet —excepto cuando entrenó Javier Aguirre—, un hombre joven, con una nómina baja y con conocimiento de la casa españolista. Así sucedió con los años de Pochettino, Sergio y Galca, y también puede suceder ahora con Rubi, otro exjugador del Espanyol, con mucho camino por recorrer y dentro del presupuesto del club, además de tratarse de una persona que nunca ha ocultado su condición de “perico de corazón”.

El único problema que podría tener el Espanyol para anunciar a Rubi dentro de los plazos esperados, es decir, antes de junio, mes de renovaciones, sería que el Huesca no hubiese logrado el ascenso a Primera División y él se viese obligado a respetar silencio para no afectar la marcha de su equipo. Esta situación retrasaría su anuncio y generaría desesperanza entre los aficionados pericos, ansiosos por conocer el nombre del nuevo entrenador cuanto antes.

Joan Francesc Ferrer, Rubi, en el banquillo del Huesca, su actual equipo / SDHUESCA.ES

Joan Francesc Ferrer, Rubi, en el banquillo del Huesca, su actual equipo / SDHUESCA.ES

Esta hipotética situación, por eso, no detendrá en nada el trabajo de Óscar Perarnau, director general deportivo, quien dirigirá las riendas de la planificación de la próxima temporada. Un nuevo proyecto que ya se ha iniciado y que se conocerá, incluso, antes de que finalice la temporada. El hecho de que el Mundial de Rusia capitalice toda la atención deportiva en la época de renovaciones obliga a que el club tenga que mover ficha previamente si no quiere un escenario dantesco: la afición dándole la espalda al club, cansada de tanto engaño, y con la atención en otros asuntos que en los de su propio equipo.

Garitano, Bordalás, Machín, Eusebio, Mendilibar, Berizzo, Rubi… Suenan muchos nombres, pero sea quien sea el elegido, el club quiere que con tiempo el nuevo míster debe saber a qué viene y con quién se encontrará. En esto ya está el Espanyol a falta de nueve jornadas para el final de liga, cuando los objetivos del equipo se han hecho añicos en un ambiente generalizado de decepción por mucho que todavía haya alguna voz que no renuncie a nada y evite culpabilidades.