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Miami se rinde al negocio del clásico

Miami se rinde al negocio del clásico

Las cifras y el ambiente que está generando el partido FC Barcelona-Real Madrid se asemejan a la final de la Super Bowl

7 min

Es una nueva fiesta del deporte norteamericano. O si no, se parece. El duelo de pretemporada que esta madrugada (02.05), 30 de julio, disputarán en el Hard Rock Stadium de Miami el FC Barcelona y el Real Madrid se ha convertido en una cita ineludible para el espectador americano. La expectación y los dólares se han apoderado de la ciudad como si de una misma Super Bowl de verano se tratase.

El acontecimiento se las trae, no solo por lo que supone este tipo de partidos, sino porque los americanos explotan bien estos grandes eventos. No solo albergan actividades para el mismo día, sino mucho antes, como han demostrado durante toda la semana con distintas actuaciones, fiestas, inauguraciones y encuentros sociales para dinamizar el enfrentamiento.

Hacer cuentas

En este sentido, Daniel Sillman, presidente de Relevant Sports, la firma organizadora de la International Champions Cup, ha declarado que el partido es comparable a la Super Bowl de 2010 celebrada en Miami, que entre gastos directos e indirectos dejó unos ingresos de 330 millones de dólares.

Y es que atraer a estos dos equipos supone un maná económico de proporciones incalculables. Hacía 35 años que no se jugaba un Barça-Madrid fuera de España, fue en la localidad venezolana de Barquisimeto, con victoria de los blancos por 1 a 0 con gol de Vicente del Bosque, y aunque este dato histórico poco importa a los americanos, ellos mismos son quienes se encargarán de romper todas las previsiones.

El FC Barcelona entrenando en Florida

Los jugadores del FC Barcelona en un entrenamiento celebrado en La Universidad Barry de Miami, previo al partido de la Champions Cup / EFE

Está previsto que el 80% de los espectadores que acudan al partido lleguen desde otras partes de Estados Unidos, muchos instalados desde principios de la semana, disfrutando de las actividades que se han previsto durante todos estos días y dejando beneficios económicos para la organización y la ciudad.

Fiesta grande

Como en la denominada Casa Clásico, una enorme carpa abierta desde el miércoles para los seguidores de ambos equipos, con música, sesiones de autógrafos, comida española, juegos interactivos y hasta un combate de artes marciales mixtas entre el barcelonés Abner Skullman Lloveras y el madrileño Javier Fuentes.

Esta Casa Clásico, una Fan Zone en todo su sentido, se ubica en la lujosa zona de Bay Front Park en Biscayne Boulevard. Cerca, en la playa, el Win Hotel organiza una fiesta vip y el City Place también ha preparado un lugar especial donde retransmitirá el partido. Y algo más alejado, a 30 kilómetros, en Hollywood, el Hard Rock Live ha montado una gran fiesta con el exjugador Luis Figo, que vistió las camisetas blanca y azulgrana.

A todo lujo

Las estrellas descansarán a todo lujo. El Barça se aloja en el Hotel East, un establecimiento de 4 estrellas ubicado en Brickell, la célebre zona comercial de la ciudad. La habitación más cara de este hotel ronda los 3.000 dólares por noche. Aquí reposarán todos los futbolistas y miembros principales del cuerpo técnico. Sin embargo, el resto de la expedición se quedará en un hotel cercano, pero más económico.

Real Madrid en Miami

Los jugadores del Real Madrid entran al campo para disputar frente al Manchester City el partido de la Copa Internacional del pasado miércoles en Los Ángeles / EFE

El Real Madrid se ubicará a menos de un kilómetro del club azulgrana, pero en Brickell Key, una isla con varias torres residenciales y un lujoso hotel de 5 estrellas. La ventaja para ellos —y desventaja para el aficionado— será que sólo hay una vía de acceso a esta isla artificial: un puente. La consigna será dejar pasar únicamente a residentes de la exclusiva isla y huéspedes del hotel. La habitación más barata de este establecimiento ronda los 5.500 dólares por noche.

Precios desorbitados

Los aficionados que no lleguen a verlos en sus hoteles podrán hacerlo desde el televisor —el partido de fútbol lo emite la cadena ESPN a 175 países—, o en directo en el Hard Rock Stadium, con casi 70.000 asientos, pagando entre 245 y 4.500 dólares la entrada. Precios que han provocado que cientos de aficionados hayan expresado su descontento alegando que sobrepasan por mucho el valor de los partidos en Europa. "No se entienden las quejas. Comparado con el precio de otras entradas de este tipo de eventos que se celebran en Norteamérica, en realidad, no somos los más altos", ha recordado Sillman.

Ni que contar con la reventa, legal en Estados Unidos, y que tiene colgado el cartel con entradas que superan ya los 10.000 dólares. Cantidad que a buen seguro algún americano pagará por un partido que, aunque nadie se ha atrevido a decirlo, podría cobrar cada equipo unos 5 millones de dólares.

En el encuentro, el bachatero Prince Royce será el encargado de interpretar el himno nacional y el salsero Marc Anthony dará un breve concierto en el descanso. Serán dos guindas más para que el choque sea lo más parecido a la Super Bowl de la liga de fútbol americano. Es decir, un negocio muy yanqui que tiene aroma de clásico por sus cuatro costados.