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Leo Messi celebra su primer gol ante el RCD Espanyol / EFE

Messi solventa la papeleta en el derbi catalán

El futbolista del Barça certificó la victoria azulgrana ante un indolente Espanyol (5-0)

7 min

En Barcelona hay vida más allá del 1-O. Así lo certificó Leo Messi, el único capaz de hacer olvidar a 72.857 personas el momento político que centra toda la actualidad nacional para dar rienda suelta al fútbol, el suyo, el del mejor futbolista del mundo, el más determinante y el que, una vez más, sirvió a los azulgranas para batir al RCD Espanyol en el derbi catalán (5-0).

En la vuelta a clase, tras el parón por los compromisos y el cierre de un mercado estival para olvidar, el Barça se presentó en el Camp Nou con los deberes por hacer y con unas cuantas asignaturas por aprobar, tras los múltiples disparates cometidos por una junta directiva presidida por Josep Maria Bartomeu, que encontró al enemigo en su propia casa, con abono de socio, y apretando más que nunca con una pancarta en la grada y con cánticos que pedían su dimisión.

Unos aficionados muestran una pancarta en contra de la directiva / EFE

Unos aficionados muestran una pancarta en contra de la directiva / EFE

Mientras una larga y sorprendente cola esperaba su momento para dar su apoyo en forma de aval en la moción de censura iniciada por Agustí Benedito, satisfecho tras la primera toma de contacto con el aficionado azulgrana, en el césped el equipo de Ernesto Valverde superó la prueba ante un indolente Espanyol que se limitó a esperar que el tiempo pasara y surgiera de la nada un golpe de fortuna que nunca llegó.

El alumno aventajado

Asistiendo al primer examen con los problemas de antaño, los mismos que costaron un contundente suspenso en la Supercopa de España ante el Real Madrid, y sin aplicarse en un mercado estival que aportaba soluciones, los recién llegados Dembelé y Paulinho hicieron acto de presencia en la segunda mitad con todo resuelto, tan solo un alumno aventajado es capaz de salir indemne de un test cargado de emotividad como lo es siempre el derbi catalán.

Con un chivatazo en forma de fuera de juego no señalado, la posición de Messi no admite dudas, el argentino encarriló el examen abriendo el marcador tras una gran asistencia de Rakitic, todo ello ante la incredulidad blanquiazul después del garrafal fallo arbitral (1-0, 25'). En un visto y no visto, tras un aviso del croata en una nueva combinación con el argentino (31'), Messi cerró la prueba al aprovechar una rocambolesca acción donde una carambola la aprovechó Alba para servirle el segundo tanto en bandeja (2-0, 35'). 

Liberado de cualquier responsabilidad táctica, apareciendo por el centro del ataque, dirigiendo las acometidas azulgranas y marcando el ritmo que él quería, Leo Messi olvidó la zozobra vivida, y casi perenne, en su comparecencia con la selección argentina para dar rienda suelta a su talento y resolver la contienda por la vía rápida. El argentino, máximo goleador en los derbis catalanes, logró su tanto 19 en los 29 partidos que ha disputado ante el RCD Espanyol.

Un inoperante Espanyol

Un Espanyol que nunca supo qué hacer sobre el césped del Camp Nou. Con la lección aprendida de la temporada pasada, Quique Sánchez Flores decidió no arriesgar y olvidó aquello de ir a buscar arriba a un equipo azulgrana que no le dio opción alguna hace tan solo una campaña. Con la entrada en el once de los debutantes Mario Hermoso y Sergi Darder, los blanquiazules apostaron por un 4-4-2 y una presión selectiva que no dio sus frutos.

El RCD Espanyol lo intentó sin fortuna en el Camp Nou / EFE

El RCD Espanyol lo intentó sin fortuna en el Camp Nou / EFE

Con Darder lejos de su posición, el regreso al once de Víctor Sánchez al lateral derecho no hizo más que aumentar las dudas de un tímido Espanyol que solo encontró en Piatti la forma de generar peligro en la portería de Ter Stegen. El argentino, espectador de lujo al recital de su compatriota, tuvo el 2-1 en un remate que dio en el palo antes del descanso (41') y con una vaselina fallida que se marchó fuera en el primer susto del segundo acto (50'), que supuso el inicio del fin de un Espanyol que se diluyó con el paso de los minutos y la llegada de los goles.

Tantos que aparecieron prácticamente de la nada. Y es que en el Camp Nou cada ocasión fallida es una oportunidad de oro que no vuelve. Con el 2-0 imperando en el marcador, los primeros minutos de Dembelé y Paulinho fueron el aliciente en un tramo final de partido donde el Barça demostró su letal pegada. Leo Messi (3-0, 67'), firmando su tercer tanto, Gerard Piqué al rematar un saque de esquina (4-0, 86') y Luis Suárez (5-0, 90'), en una rápida acción ofensiva, cerraron una manita de moral que da algo de aire a un equipo con muchas cosas a mejorar (5-0).

Reivindicación política

Más allá de los habituales y reprochables cánticos hacia el club blanquiazul, la grada del Camp Nou aprovechó el encuentro para reivindicarse en clave política. En el inicio del partido, una pancarta de la campaña 'L'Esport pel Sí' en favor de la secesión copó el protagonismo de un estadio que aprovechó el minuto 17 de cada acto para pedir, con más fuerza que en anteriores citas, la independencia.

Pancarta mostrada en el Camp Nou / Crónica Global

Pancarta mostrada en el Camp Nou / Crónica Global

Con el componente político impregnado en cada cita del Barça, algo ya demasiado usual, los de Ernesto Valverde volvieron a clase con un aprobado, sin disipar del todo las dudas generadas en suspensos anteriores, donde solo el talento de Leo Messi permitió salvar la papeleta y superar un examen que demostró que en Barcelona hay algo de vida más allá del 1-O.