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Marc Márquez y Valentino Rossi durante el último gran premio / EFE

¿Es Marc Márquez un piloto agresivo?

Que el italiano de Yamaha y el español de Honda se detestaban era mucho más que un secreto a voces en el 'paddock'

8 min

Hacía muchos años que en el Mundial de MotoGP no se vivía una situación de tanta tensión entre dos pilotos. O que, al menos, no se hacía de forma tan ostensible como la vista esta semana en Argentina entre Valentino Rossi y Marc Márquez. Porque rencillas de este tipo --y bastante peores, incluso-- las ha habido siempre en el campeonato del mundo pero se arreglaban como se han arreglado siempre las cosas en las familias mal avenidas: lejos de las cámaras.

Que el italiano de Yamaha y el español de Honda se detestaban era mucho más que un secreto a voces en el paddock. Era incluso algo “oficializado” a través de documentos mercantiles de sus respectivas empresas. Rossi jamás le ha perdonado a Márquez que --según él-- le hiciera perder el título en 2015 y aunque antes de eso ya habían tenido algún rifirrafe, fue a partir de ahí cuando el de Yamaha le juró odio eterno. Fue, efectivamente, el año de la tan comentada patada.

Con todo y como corresponde a su condición de “royals” de MotoGP, uno y otro procuraban mantener la compostura en público y lucir la mejor de sus sonrisas cuando se les preguntaba al respecto. Pero tras lo sucedido en el circuito de Termas de Río Hondo, la barrera de contención ha saltado por los aires y ambos se han declarado la guerra a plena luz y con todos los taquígrafos.

Valentino ha acusado a Marc de “haber manchado el deporte” y Márquez se ha defendido recordándole a Rossi las situaciones similares en las que el italiano se vio envuelto cuando “tenía 25 años”.

La frágil memoria de Rossi

El incidente entre Valentino Rossi y Marc Márquez en el Gran Premio de Argentina ha supuesto mucho más que una repetición de las enésimas hostilidades entre el italiano y el español. Ha supuesto, sobre todo, el impacto directo del misil del de Tavuilla en el objetivo que más duele al de Cervera: su imagen.

Rossi es un genio de la “guerra de propaganda” y ha logrado, convenientemente jaleado por la prensa transalpina, que Marc Márquez --hasta hace poco un piloto que, cual Iniesta de las dos ruedas, salía aplaudido de todos los circuitos-- se haya convertido para muchos aficionados en un tipo abyecto que juega sucio al que demasiadas veces los silbidos impiden escuchar con nitidez el himno desde el podio.

Momento de la caída de Valentino Rossi

Momento de la caída de Valentino Rossi / EFE

Porque el caso es que mientras Tuttosport publica en portada una foto de Márquez con el titular “Dios de la arrogancia” y Corriere dello sport se refiere a él como un “pistolero del Salvaje Oeste” ninguno de sus analistas se cuestiona que Rossi estaba rodando en aquel momento casi un minuto más lento que el de Honda.

Por su parte, Márquez también busca la diana cuando le recuerda sutilmente a Rossi su historial de polémicas. Mucho antes de la tristemente célebre patada en Sepang 2015 Rossi había llegado, literalmente, a las manos con su archienemigo Biaggi durante el GP de Cataluña de 2001 y con una maniobra similar a la de Márquez en Argentina había acabado en el 2005 echando a Sete Gibernau a la grava de Jerez. Antes de eso había sentenciado al español con una frase lapidaria: “Nunca volverás a ganar una carrera”. Sonada también fue la que se montó en el Gran Premio de España de 2011 cuando Rossi --a la sazón en Ducati-- embistió a su rival de Honda, Casey Stoner. El australiano le replicó con una frase que ha pasado a la historia del motociclismo: “Tu ambición ha podido más que tu talento”.

El bueno, el feo y el malo

Ahora bien... ¿son justas, pese a todo, las críticas del campeón italiano al de Cervera? Sin duda, Márquez tiende a excederse en demasiadas ocasiones en su fogosidad porque, en la inmensa mayoría de aspectos de una carrera, suele ser tan superior a sus rivales que le cuesta gestionar su sorprendente capacidad para el adelantamiento tomándolos como referencia. Dicho de otro modo: confía tanto en su superioridad que tiende a olvidar que cuando se equivoca --como ocurrió en Termas de Río Hondo-- otro piloto sale malparado. Es algo tan viejo como la propia competición y para eso están los comisarios de carrera.

En 2012, siendo todavía piloto de Moto2 admitía: “Recibo críticas porque soy demasiado agresivo pero siempre, respetando a los rivales, intento adelantar con mi estilo”. En Le Mans, en 2013, insistió: "Las críticas no van a hacer cambiar mi estilo de pilotaje", y en 2015 --a raíz de sus continuas fricciones con Rossi-- los propios responsables de carrera de Dorna se mostraron preocupados porque “aunque Marc no hace nunca nada ilegal, lleva la situación a un límite que tiene poco sentido”.

Rossi recrimina a Márquez su maniobra

Rossi recrimina a Márquez su maniobra / EFE

Márquez pareció aprender la lección y tras la friolera de 27 caídas en un año, en el 2017 reconoció: "Mi estilo es demasiado arriesgado y tengo que cambiarlo. Quiero encontrar otro pero por ahora este es el que tengo y también viene dado por la Honda que es una moto muy nerviosa con la que, al mínimo error, te vas al suelo”. En ese sentido, por tanto, Rossi tiene razón al quejarse de la peligrosa maniobra de su rival en Argentina y Márquez fue justamente sancionado por ella. Pero acusarlo de “piloto peligroso” o de “pistolero” es tan excesivo que sólo puede entenderse como una estrategia intencionada de Rossi para desestabilizar al español, deteriorando todavía más su imagen pública y en definitiva a sus patrocinadores y equipo.

Giacomo Agostini, la mayor leyenda viviente del motociclismo y el piloto con más títulos mundiales en su haber --por cierto, compatriota de Rossi-- defendía, empero, al español: "Márquez se pasó un poquito con Rossi pero no es una tragedia. Necesita hacer las cosas de forma más razonada y no precipitarse pero todos los pilotos hemos hecho alguna cosa parecida en nuestra carrera. Valentino también lo ha hecho. Yo mismo. Y Mike Hailwood. No es necesario montar una guerra, hacer un problema de Estado entre España e Italia. Hay que pensar en la próxima carrera y no crear más polémicas”.