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Luis Rubiales, un batallador incansable para el fútbol español

El nuevo presidente de la RFEF goza de un espíritu de lucha forjado en su etapa de estudiante y futbolista

Luis Rubiales atiende a los medios tras ser proclamado presidente de la RFEF / EFE
18.05.2018 00:00 h.
5 min

La revolución en el fútbol ha llegado. Por la banda izquierda, en lo ideológico y futbolístico. Y muy bien pertrechada por clubes, árbitros y territoriales. Todos ellos han conseguido aupar a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a Luis Manuel Rubiales (Las Palmas, 1977), un ex lateral zurdo que ha sabido hacer honor en estas elecciones al apodo con el que todos lo conocieron en sus tiempos de jugador: Pundonor Rubiales.

La elección del expresidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) confirma la necesidad de cambio que el mundo del fútbol demandaba desde hace muchos años. Una confirmación que ha tardado más de lo esperado, pues durante un tiempo se habló de que este exjugador del Granada 74, Guadix, Mallorca, Lleida, Xerez, Levante, Alicante y Hamilton escocés, que llegó a jugar en Primera División, sería el sucesor de Ángel María Villar, aunque nunca llegó a aceptar la vicepresidencia que le ofreció el presidente vasco cuando fue su favorito.

Enemigo número uno 

Fue así porque Rubiales siempre ha demostrado en su carrera como ejecutivo que no se casa con nadie. De ser el ojito derecho de Villar se convirtió en enemigo número uno porque votó a favor de la suspensión del expresidente por el caso Soule. Una decisión concienzuda, tomada con rigor y carácter reivindicativo, propia de un chico bien formado, con sus estudios de Enfermería y Derecho, además de ser hijo de Luis Manuel Rubiales López, un político que llegó a ser alcalde socialista de Motril (1995-2003) y que hoy es concejal en el municipio granadino por Convergencia Andaluza, partido en el que recaló tras abandonar ruidosamente el PSOE.

Gen político, pero también futbolístico es lo que corre por sus venas. Rubiales es un conocedor del mundo del balompié modesto y sufrido, porque defendió todas las camisetas de sus equipos con sangre, sudor y lágrimas. Después de doce años de jugador, donde no consiguió la fama de cualquiera de las estrellas del fútbol actual ni el recuerdo entre los aficionados que seguían a sus equipos, llegó a la AFE en 2009 sustituyendo a Gerardo González Movilla, imponiendo todo aquello que había acumulado con las botas puestas: entrega, lealtad y combatividad.

Luis Rubiales saluda a su llegada a la Asamblea General de la RFEF / EFE

Luis Rubiales saluda a su llegada a la Asamblea General de la RFEF / EFE

Su mandato en la AFE se caracterizó por la firmeza en sus decisiones, en ocasiones con excesos de sindicalista duro. En la temporada 2011-12 convocó la primera huelga en 27 años de futbolistas de Primera y Segunda que pedía un convenio colectivo que crease un fondo para garantizar el pago de los sueldos a los jugadores y sanciones a los clubes que incumpliesen. Y en 2015-16 consiguió que la AFE ingresara el 0,5% de los derechos televisivos.

Otro tipo de gestión

Enemigo acérrimo de Javier Tebas (“yo defiendo un fútbol donde se evite un monopolio, que es donde quiere llegar él”), se define como un "demócrata convencido" que busca imponer un modelo diferente de gestión, basado en la “transparencia, buen gobierno, modernización y eficiencia”.

Para conseguirlo espera quitarse la etiqueta agresiva que muchos han querido atribuirle desde el día que dejó la presidencia de la AFE para optar a la RFEF. Cargo que ahora ya ostenta, y desde donde nada le detendrá para imponer un cambio radical en el fútbol español. Una revolución que puede empezar con un movimiento drástico en la cúpula arbitral, para después continuar por otros estamentos del fútbol. Como así ha avisado y como así se ha propuesto. Renovación total.

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