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Luis Enrique, nuevo seleccionador de España

El presidente de la RFEF, Luis Rubiales, anuncia el nombre del sucesor de Fernando Hierro

Luis Enrique Martínez, en su etapa como entrenador del Barça / EFE
09.07.2018 13:52 h.
6 min

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha aprobado por unanimidad la contratación de Luis Enrique (8 mayo 1970, Gijón) como seleccionador de España, según ha explicado el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en rueda de prensa.

El contrato es de dos años, hasta la Eurocopa de 2020, torneo que organizarán 12 ciudades del continente. "Hay un acuerdo total y seguramente la semana que viene comparecerá para su presentación", ha dicho Rubiales. No tendrá cláusula de rescisión.

Decisión rápida

La decisión de contratar a Luis Enrique ha sido muy rápida. En cuanto el seleccionador accidental, Fernando Hierro, comunicó su marcha y se desvinculó de la RFEF también como director deportivo el domingo, su sucesor en esta última responsabilidad, José Francisco Molina, así como Rubiales, trabajaron en esa línea.

"Llegamos pronto a un acuerdo, él quería ser seleccionador, ha tenido ofertas muy importantes, era económicamente imposible que llegáramos a esas cifras", ha aclarado Rubiales. De hecho, cuando era técnico del Barça y a la pregunta de si le gustaría ser seleccionador, Lucho respondió que "sí, y mucho". Ahora no tenía equipo.

Sus retos

Luis Enrique dice que en sus equipos siempre él es el líder y lo demuestra día a día, con sus decisiones en el banquillo y su dialéctica en la sala de prensa. Está acostumbrado a los grandes retos y no le tiembla el pulso. Llegó al Barcelona en el verano de 2014 con la idea de recuperar las sensaciones perdidas, tras el paso del Tata Martino por el vestuario del Camp Nou y en el primer curso firmó un triplete histórico.

Como técnico barcelonista resistió tres temporadas, en las que su equipo consiguió ocho de los diez títulos en juego; tres cursos en los que transformó el juego del equipo azulgrana, que dejó de lado el fútbol de toque de la Masía para buscar un juego más directo. Tácticamente casi siempre optó por mantener el dibujo histórico del Barça, con cuatro defensas (dos de ellos abriendo los carriles), un mediocentro (Sergio Busquets), dos medios de diferente perfil (uno más creativo, otro más de contención) y libertad para los tres delanteros, especialmente en el caso de Leo Messi.

Su equipo de confianza

Curiosamente cuando en el Barça se atrevió a cambiar el tradicional 4-3-3 por otro dibujo, las victorias se repitieron y por goleada, utilizando el doble pivote (4-2-3-1), una defensa de tres (3-4-3) y un poco habitual 3-4-2-1 en situaciones excepcionales. En su presentación como entrenador del Barcelona tenía aprendidos dos conceptos: "ilusión y motivación", que repitió durante su discurso y llamó la atención que se refirió a sí mismo como "el líder" del proyecto, pese a que sabía que en el Barça solo hay un líder que es Leo Messi​.

En su carrera como técnico siempre ha trabajado con un psicólogo, Joaquín Valdés, quien hasta le acompañaba en las ruedas de prensa. "No os preocupéis que el psicólogo me lo traigo para mí. También lo puede utilizar algún periodista si lo necesitáis", dijo en sus primeras días en el Camp Nou. Como entrenador del filial barcelonista, Roma, Celta de Vigo y en el Barcelona, Luis Enrique contó con Robert Moreno como entrenador ayudante, también con Rafel Pol como preparador físico y su mano derecha siempre ha sido Juan Carlos Unzué.

Muy exigente

Luis Enrique es un tipo muy exigente, más un ironman que un deportista. Cuando se retiró del fútbol (2004), empezó corriendo maratones y se obsesionó con bajar de las tres horas, lo consiguió a la tercera en Florencia, tras no lograrlo en Nueva York ni en Ámsterdam. Pasada esta pantalla se dedicó a los triatlones, después participó en un ironman, en el Marathon des Sables (250 kilómetros, 6 días por el desierto del Sahara) y en multitud de carreras ciclistas, la última este mismo año en Sudáfrica (Cape Epic).

Obsesivo con el trabajo físico, dicen que uno de los peores momentos para sus futbolistas era someterse a las sesiones de peso antes del inicio de la temporada y comprobar que el índice de masa muscular (IMC) y el peso del técnico era el mejor de toda la plantilla. Ahora añade un reto más a su carrera. Será el encargado de dirigir el banquillo más preciado, al menos para él.

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