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Los despachos catalanes de loterías esconden las quinielas hípicas a los clientes

Los despachos catalanes de loterías esconden las quinielas hípicas a los clientes

Al desprecio de los loteros por estas apuestas deficitarias se une la indiferencia de LAE para su difusión en Cataluña

6 min

¿Saben que cada domingo del año hay carreras de purasangres en España? ¿Saben que pueden apostar a su caballo favorito como si estuviesen en un hipódromo? ¿Saben que pueden hacerlo cada semana desde un despacho de loterías catalanas? Pues sí. Aunque no lo crean, desde el 2005 pueden ganar unos euros con estas quinielas del deporte llamado de reyes a pesar de que en Cataluña muchos se han esforzado por liquidarlas.

Todos tienen la culpa. Quienes la explotan y quienes la venden. Los que la explotan, Loterías y Apuestas del Estado (LAE), por contemplar sin inmutarse su práctica desaparición en una de las comunidades autónomas donde más se juega en apuestas deportivas y loterías. Los que la venden, los dueños y dependientes de los despachos catalanes, por su actitud desinteresada ante una apuesta que de la poco saben y ni quieren aprender.

Ni boletos ni programa

Y es que la situación en Cataluña es surrealista desde el 2005, año de la reapertura del Hipódromo de La Zarzuela (Madrid) y del lanzamiento de estas apuestas. Desconocimiento, apatía, desinterés, ignorancia, cualquier motivo sirve para que estas quinielas no estén en los mostradores de los locales e, incluso, que muchas de estas oficinas ni tengan boletos para rellenar ni el programa de carreras para consultar. “No las tengo cara al público porque nadie juega, porque no saben nada de este deporte”, es la respuesta habitual que pronuncia cualquier empleado de uno de estos despachos cuando el cliente, más bien un despistado, pregunta por ellas para jugarse unos cuantos euros.

Estas quinielas hípicas (la Lototurf, una especie de Primitiva de números y un caballo ganador, y la Quíntuple Plus, que se trata de acertar los cinco ganadores y el segundo clasificado de la quinta carrera) son los juegos que LAE explota en las apuestas deportivas junto a la Quiniela de fútbol y el Quinigol. El problema es que lo hace con una doble vara de medir: promociona el 1X2, además de sus ricas loterías, pero desprecia con humillación las quinielas hípicas.

Al margen de Cataluña

La desidia de LAE, sin promoción ni difusión en los despachos, se une al hecho de que la competición de las carreras de caballos en España se disputa en los hipódromos de Madrid, San Sebastián y Dos Hermanas (Sevilla), sin contar con el apoyo de ninguna televisión pública o privada, situación que aleja todavía más a la afición catalana, que sin un recinto de primera categoría para acoger estas carreras ni unas imágenes con las que aficionarse, desconoce por completo este deporte.

Carreras de caballos en España

La ignorancia en Cataluña ha alejado a mucha la gente de este espectacular deporte / C. CARDONA

Si a todo esto se une que es una apuesta deficitaria, con cifras irrisorias (la apuesta en el año 2011 recaudaba 10 millones de euros y en 2016, solo 4 millones de euros), incluso con una caída del 60% el pasado año en el juego de la Quíntuple Plus (de 2,9 millones de euros a 1,1 millones de euros), hace que LAE no solo gane dinero, sino que pierda, porque la diferencia entre ingresos y gastos es abismal, ya que subvenciona el deporte de las carreras hípicas en España con 6,5 millones de euros al año, un importe que da a Hipódromo de La Zarzuela, empresa gestionada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), para que lo reparta e invierta en el sector de los hipódromos.

Ridículas cifras

Con este panorama oscuro todavía se hace más incomprensible que LAE mire hacia otro lado cuando comprueba su ruinoso negocio de las apuestas hípicas en la comunidad catalana. Sin conocer las recaudaciones por comunidades, basta pensar en los pocos euros que se juegan en España cuando en una jornada, como este pasado domingo, se apostaron tan solo 14.257 euros y el máximo ganador se llevó la pobre bolsa de 332,66 euros, ridículas cantidades comparadas con otras apuestas estatales que reparten millonarios premios.

Esta situación, si nada lo remedia, se alargará como mínimo hasta el 2018, pues LAE confirmó la semana pasada la subvención para mantener estas quinielas. Una mala noticia para el aficionado catalán, que lo hay, ya desde los tiempos de la famosa QH que tanto popularizó el presidente del Real Madrid Ramón Mendoza, y también ahora, como un único acertante de Sant Pol (Barcelona) que se llevó hace unos años el máximo premio. Poco dinero fue, y seguro que bien costoso hasta que pudo sellar el boleto.