Menú Buscar
Mesut Ozil, fichaje en el Mundial

Los mejores negocios salen siempre del Mundial

Los valores de los traspasos desde Francia '98 han sido descomunales en el mundo del fútbol

25.06.2018 00:00 h.
7 min

Nadie pagó para sacar a Alcides Ghiggia de Peñarol tras arruinar a Brasil el Mundial 1950 en Maracaná. Sin embargo, Florentino Pérez comenzó a preparar 75 millones de euros cuando, en ese mismo estadio, James Rodríguez paró la pelota con el pecho y enganchó una volea para tumbar a Uruguay en los octavos de final del Mundial de 2014. Ghiggia, que tres años después sí que voló hasta Italia para comenzar su etapa en el fútbol europeo, siempre decía que él había nacido “antes de tiempo”. Su compañero de selección, Pepe Schiaffino, autor del otro gol del Maracanazo, también permaneció en Peñarol tras la machada.

El mundo del fútbol ni se imaginaba cómo iba a ser el negocio unas décadas después. Cerrar fichajes bomba tras un Mundial es más caro para los clubes, pero también más mediático. Puede compensar.

Un antes y un después

El punto de inflexión podría situarse entre el Mundial de México '70 y el Alemania Federal '74. Los líderes de uno de los mejores equipos que alguna vez han pisado un terreno de juego, el Brasil del 70, no se movieron de donde estaban a pesar de levantar la tercera Copa del Mundo de Brasil. Pelé siguió en el Santos, Jairzinho en Botafogo, Rivelino en Corinthians, Gerson en el Sao Paulo y Tostao en el Cruzeiro. Ningún gran club pudo ficharles, aunque eran lo nunca visto.

Paul Breitner (dcha.), con Emilio Butragueño, en Nyon con la UEFA / EFE

Paul Breitner (dcha.), con Emilio Butragueño, en Nyon con la UEFA / EFE

Para el Mundial de la Alemania Occidental, cuatro años más tarde, las cosas habían cambiado. El Real Madrid pagó 89 millones de pesetas por el alemán Paul Breitner, del Bayern de Múnich, y el FC Barcelona 70 millones por Johan Neeskens, del Ajax (el año anterior había pagado 100 por Cruyff). La prensa de la época se asombraba de estas gigantescas operaciones tras el Mundial.

Hasta estos años 70, todo era mucho más complicado. En 1958, el Real Madrid no consiguió contratar a Pelé después del Mundial de Suecia, pero 12 meses después, por 80.000 dólares fichó a Didi, el mejor jugador de aquella primera Copa del Mundo que fue a parar a las vitrinas brasileñas.

Negocio desenfrenado

Todo se fue acelerando y, tras las mencionadas contrataciones de 1974, el negocio en los Mundiales fue aumentando sin parar. El Tottenham rompió la hucha tras el Mundial de Argentina '78, para llevarse a dos campeones: Osvaldo Ardiles y Ricky Villa. Por 750.000 libras repartidas entre Huracán y Racing cerró el traspaso de las dos estrellas.

Diego Armando Maradona había fichado por el Barça semanas antes del Mundial España´82, pero la Juventus, por ejemplo, se fijó en el polaco Zbigniew Boniek. Fue clave en el tercer puesto logrado por Polonia, con un hat trick ante Bélgica en la segunda fase, y uno de los jugadores más destacados del campeonato. Boniek jugaba hasta entonces en el Widzew Łódź. La Juve desembolsó una cantidad que superaba los 500.000 dólares.

Diego Armando Maradona levantando la Copa del Mundo de 1996

Diego Armando Maradona levantando la Copa del Mundo de 1986 / TWITTER

El Barcelona fichó al máximo goleador (6 tantos) de la Copa del Mundo de México´86: el inglés Gary Lineker. El Everton ingresó 600 millones de pesetas. Karl-Heinz Riedle, uno de los alemanes campeones del mundo en Italia '90, cambió el Werder Bremen por la Lazio. El equipo alemán incorporó a su cuenta corriente lo equivalente a casi siete millones de euros. Ya en 1994, en el Mundial de Estados Unidos, se estaba globalizando el negocio claramente. Nigeria fue una de las selecciones que más gustó. Amokachi llegó al Everton procedente del Brujas por 4,7 millones de dólares. El Olympiacos pagó al Vitória portugués lo equivalente a 2,7 millones de euros por Yekini.

Cifras disparadas

A partir de entonces, los fichajes bomba de las noches mundialistas de verano alcanzan cotas descomunales. Marcelo Salas firmó cuatro goles y llevó a Chile hasta octavos de final en el Mundial de Francia '98. Pasó de River Plate a la Lazio por 17,5 millones de euros. En 2002, el Real Madrid pagó 45 millones de euros al Inter de Milán por Ronaldo, que acaba de proclamarse campeón del mundo en la edición disputada en Japón y Corea del Sur.

Incluso surgía comercio a menor escala. El tercer mejor jugador de aquel mundial fue el surcoreano Hong Myung-bo. Él fue encargado de convertir el último lanzamiento de la tanda de penaltis que condenó a la selección española. Los Angeles Galaxy se hicieron con sus servicios tras pagar lo equivalente a 900.000 euros a los Pohang Steelers.

Ronaldo, con la selección de Brasil en el Mundial 2002 / TWITTER

Ronaldo, con la selección de Brasil en el Mundial 2002 / TWITTER

En 2006 Italia levantó la Copa del Mundo y el Real Madrid fichó a Cannavaro y a Emerson, ambos de la Juventus (7 y 16 millones de euros respectivamente), que había sido descendida a la Serie B italiana. El Barça aprovechó también la situación para fichar a Gianluca Zambrotta y a Lilian Thuram, por 14 y 5 millones de euros respectivamente. El Real Madrid volvió a invertir tras el Mundial de Suráfrica en 2010: 18 millones de euros al Werder Bremen para contratar a Mesut Özil.

En la actualidad, el límite al que se han elevado los costes de las operaciones de traspasos deja pequeños todos estos recuerdos. Pedro Cea, el goleador de la selección uruguaya que se llevó el primer Mundial (1930), se perdería entre tanto número. Él jugaba para Nacional, en Montevideo. Y en este club se quedó tras ser campeón mundial. Es la misma palabra: fútbol, pero el significado es ahora totalmente diferente.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información