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No es libertad de expresión, es odio

Los independentistas montan su 'show' ante el Rey

El Wanda Metropolitano acalla las ganas de jarana de los separatistas culés en el himno español

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La llegada del Rey al palco y los acordes del himno español han acabado en una simple jarana de pitos, colores y gritos que una buena parte de la afición del FC Barcelona ha querido manifestar para volver a emplear el fútbol como reivindicación independentista. Los seguidores sevillistas han aplaudido, con ganas y banderas, como manda el protocolo.

El ambiente en los prolegómenos de la final confirmó la tensión del encuentro, con la intención desde Cataluña de sustituir el debate futbolístico por el político al tratarse de una oportunidad para mostrar sus protestas por la prisión de los líderes independentistas. Objetivo instrumentalizado desde hace días por las entidades soberanistas para que los aficionados azulgranas desplazados hasta Madrid, unos 23.000, acudiesen con camisetas amarillas o con la senyera para pedir libertad, como así se ha visto.

Todos advertidos

Llevado cada uno al terreno que más le ha interesado, contentando a unos y disgustando a otros, lo que va a quedar ahora de la pitada es saber si se cumplen las advertencias del Gobierno, La Liga y el Consejo Superior de Deportes sobre aplicar la legislación de Antiviolencia en la final de la Copa del Rey de fútbol. Incluso está mañana Interior ha mandado un tuit en el que ha instado a reflexionar acerca de qué es considerado delito de terrorismo, y que se ha hecho viral en las redes sociales al quererlo relacionar muchos internautas con la final.

Los precedentes de 2009, 2012, 2015 y 2016, donde las pitadas al himno nacional fueron muy sonoras, únicamente han tenido un condenado. Santiago Espot, líder de Catalunya Acció, tuvo que pagar el pasado año 7.200 euros de multa por promover, a través de un escrito en Facebook, la pitada de la final de Copa de 2015.