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La plantilla del Barça posa con el título de Liga y la Copa del Rey / EFE

La Liga agranda la diferencia entre clases

El campeón siempre ha tenido que igualar o superar la barrera de los 90 puntos en la última década

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Aquel tanto de Rubén Baraja en Sevilla en mayo del 2004 permitió al Valencia CF proclamarse campeón de Liga, obteniendo su segundo título liguero en tres años y agrandando el palmares con una competición que por aquella época todavía admitía sorpresas y daba cabida a equipos más allá del binomio que todo lo acapara. Aquel conjunto de Rafa Benítez que se impuso con 77 puntos es el postrero recuerdo para unos aficionados que se han acostumbrado a renunciar anualmente al trofeo nacional. Nadie fantasea con ser campeón. Esa plaza ya tiene dueño.

Desde aquella conquista del conjunto del Turia a la actualidad han cambiado muchas cosas en La Liga. Entre ellas, y quizá la más importante, es que la competición doméstica no admite sorpresas. Ser campeón implica firmar un campeonato prácticamente perfecto e inabordable para cualquier conjunto que no sea Barça o Real Madrid (con permiso, eso sí, del Atlético de Madrid del 'Cholo' Simeone).

Andrés Iniesta junto al trofeo de La Liga

Andrés Iniesta junto al trofeo de La Liga / EFE

Los 93 puntos con los que el Barça de Ernesto Valverde se ha hecho con el título rubrican una tendencia que sigue aumentando. En la última década, todos los campeones de Liga han tenido que igualar o superar la cifra de los 90 puntos para conseguir el cetro. Atrás quedaron las conquistas del torneo con 77 puntos como la mencionada del Valencia de Benítez (2004), la del Barça de Van Gaal con 74 (1998), la del Real Madrid de Capello con 76 (2007) o incluso la del Deportivo de la Coruña con tan solo 69 (2000). En los últimos años, no pasar de los 90 puntos es sinónimo de quedarte sin campeonar.

Obtener más del 78% de los puntos

Cada temporada, en una Liga de 20 equipos, los equipos que militan en Primera División disputan un total de 38 encuentros. Con el campeonato liguero premiando cada victoria con tres puntos desde la campaña XXX, en la actualidad se ponen en liza un total de 114. De ellos, para poder optar al título en los últimos años, se necesitan un mínimo de 90 obligando así a los conjuntos que quieren izar la bandera de campeón a sumar --como poco-- el 78.95% de los puntos en juego. Un ínfimo margen de error.

Desde los 87 puntos con los que el Barça de Pep Guardiola se proclamó campeón en 2009 no se ha vuelto a ver un título tan 'barato' en el ámbito de puntuación. El propio equipo del técnico catalán en 2010 (99) y 2011 (96); el Real Madrid de José Mourinho en 2012 (100); el conjunto azulgrana de Tito Vilanova en 2013 (100); la irrupción del Atlético de Simeone en 2014 (90); los tres últimos títulos culés (94 puntos en 2015, 91 en 2016 y 93 en 2018) y el madridista (93 en 2017) han debido igualar o superar el límite mencionado. 

Ejemplo de la actual diferencia entre clases es el éxito logrado por el equipo del 'Txingurri' en una campaña donde solo ha cedido una derrota en todo el campeonato --y se produjo en la última jornada--, dejando a su máximo perseguidor a 14 puntos de diferencia en una clasificación donde el resto de conjuntos no supera la barrera de los 75 puntos. Una cifra encomiable pero exigua para ser campeón en una Liga donde las sorpresas ya no tienen cabida.