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Riqui Puig, juvenil de 17 años formado en La Masía, junto a Leo Messi en un entrenamiento de esta semana del primer equipo del Barça / FCB

Los juveniles del Barça salvan la apuesta por la Masía

La presencia de dichos jugadores en el filial mantiene la esperanza en la cantera en un equipo plagado de fichajes

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Tan criticada como está la apuesta del Barça por llenar el filial de trotamundos foráneos que poco tienen que ver con el tan expuesto ADN culé, con la única finalidad de que el equipo de Gerard López consiga la salvación y siga una temporada en Segunda División A, la imagen de complicidad de Leo Messi y el joven Riqui Puig en el entrenamiento de este lunes ha abierto un senda hacia el optimismo de los aficionados que todavía creen en la Masía como el sustento de un futuro equipo ganador.

De la situación explicada en Crónica Global el pasado mes de enero, que 11 de los 15 jugadores más utilizados en el filial del Barça eran recién incorporados que nunca habían estado en el fútbol base azulgrana, a la actual pocas novedades ha habido. El conjunto culé sigue pugnando por evitar el descenso y gran parte de sus opciones de éxito recaen en las botas de futbolistas incorporados en los últimos mercados.

Los jugadores del filial durante un entrenamiento

Los jugadores del filial durante un entrenamiento / FC Barcelona

Las 21 incorporaciones realizadas en el pasado período estival, así como los 6,1 millones de euros invertidos en la nuevas adquisiciones, son datos que se alejan de la realidad de una Masía donde al aficionado del Barça cada vez le cuesta más reconocer quién será el jugador que le dé alegrías en un futuro a corto plazo.

Los Arnáiz, Costas, Galarreta, Fali, Christian Rivera, Martin Hongla, Lozano, Ballou o Vitinho siguen imponiéndose a los Carles Aleñá, Sergi Palencia, Abel Ruiz, Marc Cucurella y Oriol Busquets pero hay motivos para creer en el planter. Y la hay gracias a los juveniles entre los que se encuentra el joven talentoso Riqui Puig. En cuatro años, el de Matadepera ha pasado de posar como un aficionado junto a su ídolo Leo Messi a compartir entrenamiento con el argentino. Un sueño que muestra que hay esperanza.

Los juveniles piden paso

Riqui Puig, nacido en Matadepera en 1999 y en el fútbol base culé desde cadete, es tan solo uno de los múltiples juveniles que está temporada han debutado en Segunda División con el filial y han podido entrenarse en diversas ocasiones con el primer equipo que dirige Ernesto Valverde. Bajo las órdenes del Txingurri, los jóvenes futbolistas están encontrado acomodo en momentos puntuales que refuerzan su convicción de seguir luchando por un sueño.

Imagen de una sesión de entrenamiento del filial con Cucurella al frente

Imagen de una sesión de entrenamiento del filial con Cucurella al frente / FC Barcelona

Junto al de Terrassa, a lo largo de esta temporada --y una situación acrecentada por la plaga de lesiones que persigue al Barça B-- ya han debutado con el filial hasta 11 juveniles, una cifra récord que supera la registrada en campañas anteriores. El propio Puig, Ramón Rodríguez Monchu, Alejandro Marqués, Álex Collado, Oriol Busquets, Abel Ruiz, Juan Miranda, Jorge Cuenca y Sergio Gómez --jugador juvenil que decidió marcharse al Borussia de Dortmund-- son los chicos nacidos entre los años 1999 y 2000 que han contado con minutos en Segunda División A junto a los también en edad juvenil McGuane y Ballou.

El dato de los 11 juveniles --que suben de un equipo juvenil que ya se ha proclamado campeón de la División de Honor por delante de Mallorca, Zaragoza, Espanyol o Girona-- supera con creces los 8 que contaron con minutos en la campaña 2016-17 y a los 6 de la 2015-16. Los nombres de los actuales protagonistas se mezclan con los de Daniel Morer, Marc Cucurrella, Carles Aleñà y Carles Pérez, ahora formando parte de la plantilla del filial tras haber debutado en temporadas anteriores cuando se encontraban en etapa juvenil.

El estrechón de manos entre Messi y Puig, en una de esas tantas instantáneas que captan los fotógrafos del Barça en los entrenamientos, ejemplifica que más allá de la nebulosidad que reside sobre el filial azulgrana existe un halo de luz que permite creer que aquel once solo formado por canteranos que jugó ante el Levante en el Ciutat de Valencia de la mano de Tito Vilanova puede volver a repetirse en un futuro no muy lejano.