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El jugador del Barça, Gerard Piqué, votando el pasado 1-O en el referéndum ilegal / TWITTER

Los deportistas por la independencia... o no

Los jugadores del Barça se quedan solos en sus manifestaciones, mientras otros clubes catalanes y profesionales laureados prefieren pasar desapercibidos

7 min

Está claro que el fútbol no es una práctica deportiva que pueda extraerse del ambiente político y social. Y menos, en los tiempos que corren, donde muchos creen que dándole patadas al balón edificarán una identidad nacional para orgullo de sus seguidores. Esto es lo que está sucediendo con el FC Barcelona, que ha permitido que Gerard Piqué se sitúe al frente del órdago catalán de estos días, mientras otros clubes, con una plantilla más catalanizada, pasan desapercibidos sin interés alguno de estimular a las conciencias políticas.

Piqué, pero también Sergi Roberto, además de Pau Ribas, jugador de baloncesto del Barça Lassa y de la selección española, y Víctor Tomàs, capitán del equipo azulgrana de balonmano —internacional desde 2007—, que no estuvo el 1-O por jugar en Polonia, votaron en el referéndum ilegal del pasado domingo a los ojos de todos los catalanes.

Cuatro jugadores del Barça convertidos en héroes para mucha gente porque sus creencias, valores, compromisos y prácticas se consideran como naturales y de sentido común para numerosos ciudadanos. No siendo los únicos culés. También se sumaron a la causa Xavi y Carles Puyol, alejados ya de la actividad azulgrana; cómo no, Pep Guardiola, militante desde cualquier rincón del mundo, o el mismo Andrés Iniesta, nacido en la provincia de Albacete, y limitándose a decir: "Antes de que nos hagamos más daño: dialoguen". Todos ellos con mensajes que les involucran en el procés de una manera u otra.

Arma de doble filo

Estos días ellos han adoptado el rol de portavoces de un arma de doble filo: deporte y política. Han hecho públicas sus ideas y creencias sin ningún rubor, empujados por la estrategia del club, manifiestamente posicionado a favor del referéndum y dando pábulo desde la directiva de Josep María Bartomeu a que cualquier opinión de sus jugadores no desentone con el discurso de la institución. Muy diferente a estrategias de otros clubes, con más jugadores catalanes en sus plantillas, y cuyas posturas apolíticas, como el RCD Espanyol, o comunicativas, bien discretas, caso del Girona FC, no han visto el uso político de ninguno de estos profesionales durante estos días, imponiéndose el silencio como norma.

Los periquitos, además, cuentan en sus filas con 12 jugadores catalanes, por ocho el Girona FC y seis el FC Barcelona. Pau, Sergio Sánchez, Marc Navarro, Aarón, Dídac, Víctor Sánchez, Melendo, David López, Marc Roca, Gerard, Álvaro y Sergio García componen la nómina de los jugadores catalanes del Espanyol, de quienes nadie sabe ni conoce pensamiento político alguno. Tan solo al portero Pau López se le asoció indirectamente con los ambientes más catalanistas, cuando hace justo dos años su padre, jefe de la Policía Local de Olot (Girona), multó a un coche de la Guardia Civil estacionado en una zona peatonal que investigaba el supuesto pago de comisiones ilegales a Convergència Democràtica. Del resto de jugadores nunca se ha sabido nada, manteniendo la discreción y neutralidad del club como comportamiento.

Otra actitud

Lo paradójico del caso es que otras estrellas del deporte, igual de catalanas que los jugadores del Barça, prefieren no utilizar su profesión como un instrumento político. Deportistas tan laureados como los hermanos Gasol, sobre todo Pau, con un discurso ambiguo, han preferido finalmente mantenerse al margen. El mayor de los Gasol vio hace tiempo que por decir que era “partidario de votar y de ejercer tu derecho” le cosieron a críticas; o Mireia Belmonte, que siempre ha rehusado a las preguntas diciendo que “Cataluña es España”, como así declaró en su día al diario El Mundo; o Marc Márquez, que huye a todo gas cuando se le pregunta. “Prefiero guardarme mi opinión y verlas venir, a ver qué pasa”, dice el piloto de Honda.

Marc Marquez y Dani Pedrosa / EFE

Marc Márquez, con el micrófono en la mano, y Dani Pedrosa durante un acto de Honda España / EFE

La explicación a que los jugadores del FC Barcelona adopten públicamente esta actitud de manifestarse sobre el soberanismo por encima de todos, siendo para los defensores unos héroes y para los contrarios unos antipatriotas, según el público que los juzga, se debe a las connotaciones ideológicas y simbólicas que consolidó el Barça durante el franquismo, convirtiendo el club en un paradigma de la oposición de un régimen centrista. De esta manera, cualquier gesto, opinión, tuit, suponen liderar la presunta representación de Cataluña que siempre se ha querido atribuir el Barcelona.

Permitido por el club y propagado por los medios de comunicación, además de las redes sociales y las plataformas independentistas, la realidad indica que las estrellas del Barça hacen que su popularidad e influencia movilicen e ideologicen en muchas ocasiones a las masas, cosa que otros deportistas prefieren callar. Sucedió en el referéndum, también mucho antes y seguro que en un futuro. Pese a quien le pese. Y, también, pase lo que pase.