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Jordi Mestre, el vicepresidente del Barça / FOTOMONTAJE DE CG

Jordi Mestre: el ‘caso Neymar’ y la ausencia de discurso

El directivo heredó de su padre la visión empresarial y la inteligencia para los negocios, pero su relación con el fútbol nació por generación espontánea

8 min

Jordi Mestre Masdeu es un vicepresidente atávico: desempeña este cargo en el FC Barcelona y en el Gremio de Hoteles, el redil numantino de Joan Gaspart y Jordi Clos. El primer ejecutivo del Grupo Mestre se define por sus establecimientos de variada tipología y un único argumento: hacer negocio. Es un patrón de siempre, pero moderno y sabio (pero según sus compañeros de junta le va más el calificativo de empollón). Su instinto tira hacia el lado de los Soldevila del Majestic o del desaparecido Gaspart padre (Plaza, Ritz, Hotel España, entre otros). Los Gaspart fundaron el Princesa Sofía, financiado por Emilio Botín —el abuelo de Ana Patricia—, una mole de hormigón y cristal en la alta Diagonal, que fue adquirido por los Mestre en 2003.

Su idilio con el fútbol empezó pronto. A los 10 años, probó suerte en el FC Barcelona, que reclutaba niños a través de anuncios en periódicos. Superó las tres primeras pruebas, pero, en la cuarta y definitiva, fue descartado. Aparcó su deseo de convertirse en el nuevo Migueli y se unió al Junior de Sant Cugat. Años después, un amigo que jugaba en el amateur del Espanyol lo llamó: “Ven y haz la prueba, te lo pasarás bien”. Jordi Mestre dudó, pero aceptó la propuesta. Acabó vestido con la camiseta del gran rival ciudadano de la entidad por la que él sentía devoción. No era el único, porque en aquella plantilla la mayoría eran culés, como Javi López, extécnico del Girona. Jugó en el filial blanquiazul poco más de un año. Una lesión acabó por convencerle de que la mejor opción era apostar por los estudios. Se licenció en ESADE junto a Bartomeu (Barto) y Sandro, y ha hecho pinitos en Alumni, la prestigiosa asociación de exalumnos del centro creado por los Jesuitas en 1957, que ha sido la incubadora de profesionales de la gestión en los momentos de mayor presión en los mercados.

"Neymar se queda al 200%"

Jordi Mestre es expeditivo en sus asuntos profesionales, pero se siente bloqueado en la gestión del área deportiva del Barça, la que le tocó por designación del presidente del club, Josep Maria Bartomeu. Es la vicepresidencia que ostentó Sandro Rosell en la etapa de Laporta y pasó a Bartomeu cuando Sandro subió a la presidencia. Esta silla es el potro del movimiento perpetuo, especialmente en verano, cuando llega el mercato y todo se pone patas arriba. Sufre los precios desorbitados, la presión de los medios y especialmente los paréntesis de silenzio stampa, el apagón informativo de los clubs cuando cierran a cal y canto sus filtraciones.

A Mestre le pilló el toro un día de julio en el que salió ante la prensa para decir que Neymar se quedaba “en el Barça al 200%, pese a la oferta del PSG”. Los acontecimientos le desmintieron. El resto, incluida la cláusula de rescisión del jugador, es conocido, salvo lo del 200%, que tanto recuerda a Hristo Stoichkov, aquel delantero búlgaro entrado en cintura que siempre suelta “estoy contigo al siento por siento (100%)”.

Menos recursos técnicos, más asesores

Cuando Sandro fue enviado a prisión, Bartomeu ascendió a presidente y Mestre aceptó el cargo de vicepresidente deportivo. “Íbamos de capa caída”, explica Josep Maria Minguella, un conocedor irrepetible del entorno culé. El primer año de Luis Enrique, doblete; la segunda temporada, doblete de segunda y el tercero, Copa del Rey con el Alavés en la final. Es lo que Bartomeu ha llamado recientemente una trayectoria victoriosa, sin pensar apenas por qué un club con recursos como el Barça, que tiene al mejor jugador del mundo, se conforma con una Champions cada tres o cuatro años.

El club ha ido de más a menos en recursos técnicos y de menos a más en asesores del área de fútbol, entre ojeadores, analistas, tácticos, entrenadores de porteros, managers, entre otros. Mestre es el responsable de un esquema que pasa por Albert Soler; el directivo Bordas; el exfutbolista Robert; José Mari Bakero, en el fútbol formativo, y el italiano Braida, un fino conocedor que viene del Milan de Berlusconi. Todos bajo la batuta de Pep Segura, el mánager deportivo y última voz de corto recorrido cuyo destino es efectuar una auditoría deportiva antes de dejar el club.

Generación espontánea

El Barça de hoy está contaminado. Uno de sus condicionantes es la pequeña avalancha de directivos que no pertenecen exactamente al universo futbolero, digan los que digan en sus currículos escritos. El papel lo aguanta todo, pero el mismo Braida ha confesado que en el palco del Camp Nou rara vez ha visto a alguien que haya entendido una jugada tácticamente preparada o descubierto a un jugador que trabaje para el conjunto. Mestre es un caso singular de un apasionado por este deporte que desconocen sus padres y sus hijos. Este brillante hotelero, que pasa sin pena ni gloria por el área deportiva, es oriundo de Tarragona, donde su padre fue constructor de éxito y concretó su primera acumulación bruta (inversión) en el negocio hotelero. Jordi Mestre ha seguido la tradición familiar y hoy es el presidente de Expo Hoteles & Resorts, una cadena nacida en 1976 con la construcción del Expo Hotel Barcelona y que, en octubre de 2003, se hizo con una de sus últimas adquisiciones, el mencionado Princesa Sofía. Heredó de su padre la visión empresarial y la inteligencia para los negocios, pero su relación con el fútbol nació por generación espontánea.

Mestre no es el responsable de la falta de discurso que hiela hoy las arterias del més que un club. Pero hace las veces de número dos por cuenta de su amigo Barto; pone el hombro las noches de tristeza deportiva o revancha de la grada, como ocurrió en el Barça-Espanyol, cuando se oyeron nítidamente los gritos de “Bartomeu dimisión”.