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Mascherano en su homenaje en el Camp Nou / EFE

El 'Jefecito' delega en Piqué

Mascherano se despidió del Barça con un homenaje en el Camp Nou en el derbi catalán ante el Espanyol

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Las últimas horas del sueño finalizaron y llegó la hora de despertar. Antes de afrontar una nueva realidad, que le llevará a Rusia con escala en China, Javier Mascherano vivió su noche. La que tanto merecía. Recibiendo los aplausos y los cánticos que prácticamente nunca protagonizó en los siete años y medio que llevó con honor la zamarra del Barça, el argentino se despidió de sus compañeros y de la afición instantes antes de la remontada que sus ya excompañeros protagonizaron en el derbi catalán ante el RCD Espanyol.

Visiblemente emocionado y acompañado de su hijo Bruno, Mascherano dijo adiós quizá de la forma que menos le habría gustado. Sin poder estar sobre el césped, liderando desde la zaga y siendo parte importante de la remontada, los tiempos en los que el 'Jefecito' imponía su jerarquía sobre el césped son historia. Su gesto de complicidad con Gerard Piqué, mientras los futbolistas azulgranas le realizaban el pasillo, simbolizó el traspaso de galones hacia el central. El argentino ha delegado. Sin él y sin Puyol, el catalán es el amo y señor de una zaga en la que este jueves se estrenó, en la convocatoria, Yerry Mina.

Mascherano junto a Piqué en los minutos previos al duelo

Mascherano junto a Piqué en los minutos previos al duelo / EFE

334 partidos después y un gol, ese tanto ante Osasuna que puso fin a una sequía que parecía eterna, Mascherano pisó por última vez el césped un Camp Nou al que llegó como recambio de Sergio Busquets y donde tuvo que, muy a su pesar, sobrevivir actuando en el centro de la defensa. Una línea que encontró en el argentino el compromiso de un jugador que en cada disputa agradeció la oportunidad que le brindaron aquel verano de 2010.

Con una placa que le entregó Iniesta, la camiseta de homenaje que lucieron sus compañeros cuando saltaron al campo con el mensaje "Gràcies Masche" y el recuerdo permanente en forma de pancarta con el mismo mensaje en el centro del estadio, Mascherano cedió su puesto entre los capitanes a Piqué y acabó un sueño del que irremediablemente muy a su pesar debía despertar.