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Los corredores iniciando los 42 kilómetros de la Maratón de Nueva York / EFE

El independentismo saca a relucir su cartera en el Maratón de Nueva York

Las reivindicaciones soberanistas llegan a la popular carrera gracias al activismo y poder adquisitivo de los corredores catalanes

7 min

Se trata de deporte, pero están empeñados en que sea política. Aquí, allá o donde haga falta. Es la consigna. Por tanto, no es de extrañar que una carrera popular, como el Maratón de Nueva York de este domingo pasado, más que como una prueba atlética se la tomasen unos cuantos independentistas como una reivindicación soberanista pagada a precio de oro. Fue un día antes desfilando por la emblemática Times Square, y el día de la carrera luciendo sus proclamas por las calles de la ciudad.

Esta carrera, del supuesto deporte más barato del mundo, no la corre cualquiera. Hay que tener físico y bolsillo para disputarla. Físico para aguantar los 42 kilómetros de distancia que separa la salida en Staten Island de la meta en el Central Park. Y bolsillo, porque para costearse esta gran carrera de atletismo hay que tener un alto poder adquisitivo o haber estado todo el año haciendo hucha.

Todo a conciencia

Los independentistas, los que corrieron el domingo, tenían físico la mayoría de ellos porque se habían preparado a conciencia. En cuanto a bolsillo, no cabe ninguna duda. Correr cada kilómetro en Nueva York tiene un alto precio para el extranjero, empezando por los 358 dólares del dorsal —255 dólares para los que residen en Estados Unidos—, y acabando con la estancia, pues para muchos es una buena excusa para costearse con la familia unas pequeñas vacaciones en la ciudad.

Las reivindicaciones independentistas empezaron un día antes en Times Square / TWITTER

Las reivindicaciones independentistas empezaron un día antes en Times Square / TWITTER

Esta carrera siempre ha sido un reto para millonarios y pijos. Cada año corren por las calles de Nueva York ilustres apellidos de la jet set española, ejecutivos de grandes compañías o personajes de sangre azul. Otros, son simples aficionados al atletismo, con dinero, que surgidos de la burbuja de este deporte creen que con esta carrera alcanzarán la gloria que las pruebas locales ya no tiene para ellos.

En cualquiera de estos dos grupos dominados por el gen del dinero se encuadran los corredores independentistas que este año aprovecharon la prueba para reivindicar la cuestión catalana en Nueva York. Todo muy bien planeado, desde la inscripción, con la adquisición del dorsal, que no es fácil por la gran demanda, obteniéndose bien a través de una agencia de viajes o entrando en un sorteo siempre y cuando no se logre por marca o por haber corrido en 15 ediciones; hasta la logística, con mucho material entre los participantes para hacer de la carrera una causa política.

Hasta dos mil euros

El coste es mayúsculo. Optando por la vía de la agencia, el viaje por persona ronda unos 2.000 euros, incluyendo estancia, vuelos y dorsal. Si el atleta opta por ir acompañado por familiares, como así se pudo comprobar con el medio centenar de independentistas en la salida del maratón, el viaje está claro que no está al alcance de todos.

Esta representación catalana se contabilizó entre ese 30% de los 50.000 corredores que se estima cada año que son extranjeros. Muy visibles a los ojos del mundo porque la mayoría se puso una camiseta reivindicativa confeccionada por el Instituto Catalán de América, al precio de 25 dólares, donde se leía Republic of Catalonia. También se dejaron fotografiar con sus familias un día antes de la carrera en Times Square exhibiendo una pancarta con el lema "Independence for Catalonia. Next State in Europe", acompañada de numerosas estelades y carteles pidiendo la liberación de los presos políticos.

Camisetas preparadas para la ocasión por el InstitutoCatalán de América / TWITTER

Camisetas preparadas para la ocasión por el Instituto Catalán de América / TWITTER

Entre estos activistas o corredores, según se vea, se encontraba el periodista de TV3 Arcadi Alibés, en su 16 maratón, o el runner Joan Piqué, jefe de prensa del Ayuntamiento de Manresa, que tuvo el privilegio de ser el primer catalán en acabar la prueba con un tiempo de 2 horas, 49 minutos y 16 segundos. Alibés es un experimentado corredor de maratones que siempre que llega la cita neoyorquina ejerce el papel de “anfitrión” entre los catalanes, organizando un día antes una comida en el restaurante Tony’s di Napoli, una pizzería cuyo menú se paga a 43,5 euros, y este año poniendo en conocimiento del grupo de atletas la posibilidad de comprar la camiseta soberanista días antes.

Impacto para la ciudad

Con camiseta o sin ella, ahora queda ver si el impacto que buscaron con sus reivindicaciones ha calado entre quienes acudieron o los vieron por algún canal. Sí, en cambio, se conoce el impacto económico que supone la carrera para Nueva York, que asciende a unos 400 millones de dólares gracias a la derrama de los participantes y de los dos millones de espectadores que siguen la prueba.

Llegados a este punto, al final poco importa el ganador. Y menos su bolsa, de 100.000 dólares para el campeón masculino, el mismo importe para la primera mujer en la meta y 20.000 dólares a los ganadores en silla de ruedas. Todo porque los atletas, entre ellos los independentistas, vienen a correr con otros fines e intereses. Tirando, eso sí, de cuanto permita siempre la tarjeta de crédito. Como así fue.