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El deporte por contrato obliga a los trabajadores a dedicar un tiempo por semana al ejercicio físico / PIXBAY

Llega la imposición del deporte a los trabajadores

La obligatoriedad del ejercicio físico en los contratos de empresas europeas comienza a generalizarse

09.03.2018 00:00 h.
6 min

Cuanta más salud, bienestar, convivencia y productividad, mejor para todos. No solo en casa, sino también en el trabajo. Como ya están haciendo muchas compañías importantes, que con la inclusión de cláusulas “deportivas” en sus contratos obligan a sus trabajadores a ejercitarse regularmente si no quieren verse despedidos.

Esto no es nuevo. Ya el Consejo Superior de Deportes (CSD) realizó hace unos años un estudio sobre los beneficios que implantar un programa de actividades físicas suponía en empresas, trabajadores y sociedad. La prueba se desarrolló en el grupo Mahou-San Miguel con unos resultados bastante positivos, dando la certeza que imponer una práctica deportiva a los empleados puede ser una buena forma de aumentar su rendimiento, fortalecer la comprensión entre colegas, la cohesión de los equipos y mejorar la relación entre los empleados y su jerarquía.

Correr riesgos

Lo que pasa es que ahora la voluntariedad se está convirtiendo en obligatoriedad. O sea, que de escaquearse para no hacer deporte, nada de nada, pues no cumplir con el tiempo laboral que se exija para hacer ejercicio físico puede comportar la extinción del contrato entre el trabajador y la empresa.

Es lo que está pasando en Suecia, donde no basta con aprovechar la hora del almuerzo para correr, ir al gimnasio o a la piscina, sino que por contrato algunas empresas públicas y privadas han querido ir más allá y han convertido la actividad deportiva en una obligación laboral. Una medida que ha sido bien recibida en el país, según el Eurobarómetro, la nación más deportista de Europa, con el 70% de los ciudadanos haciendo deporte una vez por semana, y el 51%, entre dos y tres veces semanales.

Interior del gimnasio barcelonés La Salle Sport / CG

Interior del gimnasio barcelonés La Salle Sport / CG

Un ejemplo de obligatoriedad es la compañía pública de distribución de agua Kalmar Vatten o la marca de ropa Björn Borg, creada por el extenista sueco. En esta empresa de equipamiento deportivo, Heinrik Bunge, director general, lidera esta iniciativa puesta en marcha hace dos años y que obliga a una hora de entrenamiento cada viernes de la semana. “Si uno no quiere hacer deporte e integrarse en la cultura de la empresa, se tendrá que ir”, ha asegurado Bunge a AFP.

A pesar de esta advertencia, en Björn Borg todavía ningún empleado ha abandonado la marca por negarse a ponerse un chándal, unas zapatillas o un traje de baño para hacer piscinas. De hecho, las empresas suecas tienen tradición en su empeño de fomentar las actividades deportivas de sus empleados. Basta recordar que a principios de los años 80 fueron pioneras en subvencionar el ejercicio físico de sus trabajadores con hasta 500 euros anuales, exonerados de impuestos.

Datos reveladores

En 2014, un estudio de la Universidad de Estocolmo demostró que practicar una actividad física durante la jornada laboral suponía que los empleados estuviesen más en forma y concentrados, y provocaba una reducción del 22% en el absentismo. Con estos datos en la mano, es normal que se haya generalizado con el paso de los años la implementación del deporte en numerosas empresas europeas. En algunos casos con centros deportivos dentro de sus oficinas, como el Banco Santander o Google, con políticas de incentivación de deporte (Liberty Seguros paga a sus empleados el kilometraje que hagan en bicicleta) o compañías como Endesa, que financian parte de la actividad deportiva de sus trabajadores.

La actividad física se puede hacer de muy distintas formas / PIXBAY

La actividad física se puede hacer de muy distintas formas / PIXBAY

La respuesta según qué naciones está siendo distinta. Una encuesta realizada en Francia para Decathlon en 2017 indica que solo el 7% de las empresas alienta a sus empleados a practicar deportes, mientras que el 80% de los encuestados se considera deportistas casuales o regulares. De hecho, el 78% de los encuestados practicaría deporte en las empresas si se cumplieran las condiciones, lo que representaría en Francia más de 20 millones de personas

Suenan las alarmas

En Bélgica ya ha sonado la alarma de la obligatoriedad de practicar deportes en el trabajo. La Federación de Empresas de Bélgica (FEB) es clara en el asunto: "A priori, no". Pero todo depende del contrato de trabajo. "Si eres un jugador de fútbol profesional o un instructor de deportes, por supuesto, eso está en tu contrato y eso es parte de tu trabajo", dice Kris De Meester, consejero de FEB. "Tiene que establecerse en el contrato de trabajo", insiste.

¿Y en España? ¿Puede imponerse el deporte por contrato? Con el 24% de la población sin hacer ejercicio físico, muy lejos del peor alumno europeo (Bulgaria con el 78%), las empresas españolas miran de reojo a Europa. Hasta el momento ya hay unas cuantas que relacionan trabajo y deporte voluntariamente (Banco Santander, Liberty Seguros, Endesa, Mahou-San Miguel, El Corte Inglés, Petronor), además de implementarse en otras muchas el Programa de Ejercicio Físico y Deporte en el Ámbito Laboral. Pero todos, empresas y programas, solo proponen por el momento. Con el tiempo, ya se verá.