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El imperio Puig exhibe músculo con la élite de la vela

El imperio de perfumería Puig exhibe músculo con la élite de la vela

La marca de colonias celebró su tradicional regata ‘vintage’ en aguas de Barcelona con un buen número de barcos exclusivos

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La pasión y el compromiso que el imperio catalán de perfumes Puig tiene por la náutica no tienen límites ni dentro ni fuera de las aguas. Hoy, su regata, en su décima edición, se ha convertido en uno de los eventos deportivos y sociales de julio con más tirón en Barcelona. Eso sí, siempre con un denominador común: la exclusividad en todos los sentidos.  

Así es la Regata Puig, una competición organizada por el Real Club Náutico de Barcelona y que en la edición de este año, celebrada el pasado fin de semana, reunió a 56 barcos participantes y 588 tripulantes procedentes de 12 países. Un éxito al conseguir una de las mayores asistencias en este tipo de actos deportivos que tienen un calendario de regatas propio en el ámbito estatal y en el Mediterráneo Occidental, junto a regatas que se disputan en Palma o Mahón.

Cobertura mediática

Es también una regata mediática, con 95 periodistas acreditados, 900 invitados y seis barcos destinados a la prensa para que fotógrafos y cámaras de televisión puedan seguir las evoluciones de los veleros bien de cerca, lo que supone un impacto económico cercano a los 1.250.000 euros.

Existen numerosas categorías para agrupar este tipo de yates, pero las principales son las que reúnen a los barcos de época, botados antes del 31 de diciembre de 1949, y los llamados barcos clásicos, botados entre el 1 de enero de 1950 y el 31 de diciembre de 1975. En esta ocasión el yate más veterano fue Moombeam III, de 1903.

Se trata de auténticas joyas irrepetibles, bellas a los ojos de los aficionados y reconstruidas muchas ellas con imaginación. Todas para que a los espectadores se les caiga la baba viéndolas navegar y, también, alguna lagrimita.

Los costes

El presupuesto de la Regata Puig es un secreto bien guardado, como también lo es el valor contable de los barcos que participan en este tipo de encuentros, aspectos que solo conocen sus armadores —propietarios— y las compañías de seguros.

Ambiente regata Puig

Armadores y tripulantes disfrutan de una regata que ha celebrado ya diez ediciones / NICO MARTÍNEZ

La inscripción a la regata oscila entre los 180 euros para los barcos de menos de 12 metros y los 420 euros para los yates de más de 25 metros, pero estas son cifras muy razonables. Más si se tiene en cuenta que incluyen el amarre gratuito en el Real Club Náutico de Barcelona para todo el mes si el barco procede de fuera de Cataluña, o para 15 días si la embarcación tiene su amarre habitual aquí.

Algunos barcos admiten tripulantes de pago. Go Sailing Barcelona, empresa especializada en viajes en velero por plazas, ofreció la posibilidad de embarcarse a bordo del Yanira, un yate de 18 metros botado en 1954, a razón de 1.000 euros por persona durante los cuatro días de competiciones, eso sí, incluyendo la licencia federativa, seguro, comidas a bordo e indumentaria.

Compromiso cien por cien

La regata es un ejemplo más del histórico compromiso de Puig con el mundo de la vela. Enrique Puig, presidente de la compañía fallecido en 2008, fue el fundador de la Copa del Rey y patrocinó esta competición durante más de 20 años. Además, presidió el Salón Náutico Internacional de Barcelona.

La marca Puig también cuenta con un programa de sostenibilidad que incorpora aspectos que van desde la fabricación y la logística responsable hasta el abastecimiento sostenible.

Todo un gigante

Este compromiso es solvente y no tiene por qué tambalearse. Puig, que hoy dirige Marc Puig, presidente y consejero delegado, es un gigante que en 2016 alcanzó unas ventas netas de 1.790 millones de euros. El beneficio antes de impuestos representó un 12% de los ingresos netos para la empresa. El beneficio neto atribuido alcanzó los 155 millones de euros, un 9% de las ventas.

En 2016, el 15% de las ventas se generaron en España y el 85%, en el resto del mundo. El 44% del negocio tuvo lugar en mercados emergentes, fuera de la Unión Europea y de Norteamérica.

Puig contaba en 2016 con 4.430 empleados, de los cuales un 40% en España. En la actualidad, la compañía vende sus productos en más de 150 países y tiene filiales propias en 22 de ellos.