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Placaje de un jugador del Complutense Cisneros a otro del SilverStorm El Salvador / ManuelAngelGlez/ RUGBYCISNEROS.COM

Heineken topa con el romanticismo del rugby

La marca cervecera comprueba como su patrocinio en la liga está lejos de su propósito de profesionalizar este deporte

19.02.2018 00:00 h.
6 min

Pocos deportes hay tan singulares como el rugby, y no solo por sus valores, sino por el ADN amateur de buena parte de los clubes en España y en muchas otras partes del mundo. Por eso, llamó la atención a principio de temporada el anuncio de la Liga Heineken. El gigante cervecero, que colabora con la Federación Española de Rugby (FER) desde hace cuatro años, duplicaba la apuesta y se lanzaba a apadrinar la División de Honor masculina, manteniendo la cercanía que con este deporte siempre ha demostrado a nivel internacional.

El contrato entre la FER y Heineken se ha renovado por otros cuatro años, incluyendo este cambio de ritmo con el nombre de la liga. “Habíamos prometido a los clubes que iban a tener más presencia televisiva. Ya el año pasado estuvimos con Eurosport, y este año hemos llegado a un acuerdo con Teledeporte para emitirlo en abierto. También tenemos pactado un programa semanal, Pasión Rugby, un resumen de la Liga Heineken con imágenes de cada partido", afirma a Crónica Global José Manuel Moreno, asesor a la presidencia de la FER.

El problema de los recursos

Todo esto absorbe muchos recursos económicos, pero las audiencias, de momento, se quedan en 45.000 espectadores de media. “Con el patrocinio de Heineken se ha conseguido aumentar esta presencia televisiva. Ahora necesitamos más cámaras para el programa resumen. La aportación de la marca cervecera nos facilita que no tengamos que sacar recursos de la federación.” Moreno describe todo el proceso: “TVE recibe todo producido, ellos solo lo emiten. Lo producimos a través de la productora Lavinia, y tenemos un acuerdo con Hispasat para la cesión de la señal por satélite.”

La visibilidad aumenta pero en la Liga Heineken también hay que tener en cuenta la naturaleza de muchos de los equipos que defienden su rugby por toda la geografía española porque no es un deporte cualquiera.

Ni unos ni otros

“¿Qué haya algunos clubes que se nieguen a ser profesionales? No, lo que pasa es que a lo mejor es una defensa. Si no van a llegar, prefieren estar donde están”, comenta Moreno. Lo cierto es que la presentación de la liga estuvo bastante desangelada –la FER asume su falta de comunicación–. El patrocinio no llega a los equipos de manera directa, y ahí también pueden surgir las dudas. “Seguro que les gustaría tener alguna compensación económica del patrocinio. Pero está claro que hoy por hoy solo cubre la producción de los partidos, no sobra nada”, dice.

Partido de la Liga Heineken entre el SilverStorm El Salvador y la Santboiana / EFE

Partido de la Liga Heineken entre el SilverStorm El Salvador y la Santboiana / EFE

Hay cuatro clubes –de los 12 de la máxima categoría– que la FER pone como ejemplo del camino a seguir hacia, como mínimo, el semiprofesionalismo: los dos grandes campeones de Valladolid (SilverStorm El Salvador y VRAC Quesos Entrepinares), el Independiente de Santander y la Santboiana. Según el dirigente, “todos tendrían que intentar llegar a lo que están haciendo tres o cuatro clubes en España”. Pero eso no es tan obvio ni tan inmediato.

El CR Complutense Cisneros es uno de los equipos históricos de División de Honor que se sitúan en el otro extremo. “Si lo profesionalizas, el deporte se convierte en negocio. Y Complutense Cisneros es un club formativo”, explica para Crónica Global Juan Pedro Brolese, director técnico de la entidad. “Además, el deporte profesional en España, a excepción del fútbol masculino y el baloncesto masculino, es una estafa porque los chavales que lleguen a 900 o 1.000 euros al mes pueden vivir durante los pocos años que estén en activo. Luego, con treinta y pocos años están sin formación para la vida laboral”.

Demasiadas pegas

A Brolese no le convence la retransmisión televisiva por los malos horarios y por ser en diferido. Cree que puede llegar a ser, incluso, contraproducente para la imagen del rugby español. Tampoco le convenció el acto de presentación de la competición, pues para él hubo precipitación organizativa y mala información, ya que se enteraron de que la liga se llamaría Heineken unos diez días antes de la primera jornada.

El Complutense Cisneros, de todos modos, intentará sobrevivir en cualquier escenario futuro, y asume que la mayoría de los clubes estarían dispuestos a intentar la profesionalización. “Entre los que no estaríamos dispuestos nos encontramos, por lo menos, nosotros y el Hernani.” Ahí es donde se produce el choque, y donde la Liga Heineken se topa con el romanticismo del rugby, que aboga por mantener su deporte tan honesto e inmaculado como dicta su historia.