El mundo del fútbol invierte en el hipódromo

Griezmann y Odriozola son los últimos en unirse a una larga lista de jugadores y entrenadores atraídos por el negocio de los purasangres

Cambian los goles por los galopes. El linimento por el estiércol. Y las botas por la fusta. Son futbolistas y entrenadores atraídos por el mundo de los hipódromos; aprovechan su tiempo libre para invertir en purasangres de carreras. Ellos con su capital no solo se divierten y ganan dinero, sino que popularizan y democratizan este deporte siempre llamado de reyes.

Los nuevos inversores que han aterrizado este otoño tienen nombres y apellidos: el delantero del Atlético de Madrid Antoine Griezmann y el defensa internacional de la Real Sociedad Álvaro Odriozola. Un dúo que se ha sumado a protagonistas del balón tan famosos como el exmadridista Michael Owen, el inglés Wayne Rooney, el chileno Arturo Vidal, el argentino Kun Agüero, los peruanos Claudio Pizarro y Paolo Guerrero, el alemán Thomas Müller, y los entrenadores Luis Fernández, Carlo Ancelotti y Alex Ferguson. Propietarios todos ellos de corceles que tienen un precio medio de 40.000 euros y que cuesta mantenerlos al mes unos 1.000 euros.

Pasión hípica

Solo la pasión puede lanzarlos a la aventura. Como ha sucedido con Odriozola y Griezmann, porque desde bien pequeños han disfrutado acudiendo a hipódromos, visitando cuadras y aspirando a tener dinero algún día para comprar un caballo y cumplir el sueño de ganar una gran prueba como el Derby de Epsom, la Gold Cup de Ascot y el Arco de Triunfo de París.

Si alguien tiene ahora la oportunidad de vencer en una de estas prestigiosas y millonarias carreras, que reparten entre un millón y 1,5 millones de euros al ganador, este no es otro que Michael Owen. El exjugador del Real Madrid y Manchester United, y en el 2001 segundo jugador más joven en ganar un Balón de Oro, es un afamado propietario y criador de purasangres. Vive solo para los hipódromos, sin echar la vista atrás a su pasado futbolístico. Posee una cuadra, la Manor House Stables (2007), que alberga un centenar de ejemplares, entre ellos los caballos del delantero Wayne Rooney.

El exmadridista Michael Owen en uno de sus entrenos como jockey / TWITTER

Owen tiene tanta afición que este viernes, 24 de noviembre, dejará de ser propietario para convertirse en jinete por un día. El exfutbolista debutará como yóquey de carreras en el hipódromo de Ascot con el caballo Calder Prince en una prueba benéfica que, por ahora, ya le ha costado más de un disgusto: se ha tenido que adelgazar ocho kilos para poder montar y se ha caído varias veces cuando ha intentado poner a su purasangre a 60 kilómetros por hora, la velocidad que alcanzan estos animales.

Debut realista

El exfutbolista inglés no es el único que será noticia esta semana. Si nada se tuerce, Odriozola debutará este sábado, 25 de noviembre, como propietario en el hipódromo de Burdeos con su caballo Guitar, un modesto ejemplar comprado por 12.000 euros a Joanes Osorio, duque de Alburquerque, y que cumple el sueño del defensa donostiarra de convertirse en dueño de un purasangre. Al prometedor jugador internacional le apasionan los caballos y siempre que puede acude a alguno de los hipódromos españoles, como sucedió este fin de semana en Madrid, donde también estaba el ministro Íñigo Méndez de Vigo, gran aficionado y propietario.

El caso de Griezmann es parecido al de Odriozola en cuanto a afición, no en popularidad. El impacto de su presencia en las gradas de los hipódromos, dejándose fotografiar y recibiendo las felicitaciones de sus compañeros de profesión --como Neymar, que celebra sus triunfos hípicos--, contrasta con las numerosas quejas que está recibiendo de los aficionados colchoneros.

'Tornibush', propiedad de Antoine Griezmann, y su jockey Franck Blondel tras ganar en Marsella / TWITTER

La hinchada del Wanda Metropolitano le echa en cara a Griezmann que su rendimiento ha bajado por los rumores de su fichaje por el Barça y porque está más pendiente de sus caballos que de otra cosa. El delantero francés ganó hace unas semanas en Marsella su primera carrera con Tornibush, su purasangre, que le reportó un premio de 24.000 euros, y aprovechó después la jornada de descanso por la repesca mundialista para visitar el hipódromo de Vincennes, templo de las carreras de trote, y comprar otro ejemplar, Fleirel Vedaquais, por unos 100.000 euros para su cuadra. Griezmann, por cierto, ha preferido que sus jinetes cuando corran vistan con una casaca rosa y negra en lugar del rojo y el blanco del Atlético, decisión que ha indignado todavía más a los seguidores atléticos.

Imperios ecuestres

La intención de Griezmann de aumentar su escudería es la que muchos otros futbolistas han hecho cuando se inyectan el veneno de la hípica. Comprando, invirtiendo, pero sobre todo, divirtiéndose, Michael Owen, Arturo Vidal, Paolo Guerrero y Claudio Pizarro, entre otros, han convertido sus yeguadas en auténticos imperios hípicos, donde no solo se corre para ganar suculentos premios, sino que también se cría, uno de los negocios más lucrativos de esta industria.

Antoine Griezmann con su purasangre 'Tornibush' / TWITTER 

Tener uno de estos caballos retirados para ejercer de semental es un negocio redondo. Si tiene buen pedigrí, cada coito puede pagarse por unos 80.000 euros, que multiplicados por unos 100 coitos al año para un caballo que puede estar así durante 20 años, confirma que dedicarse a procrear es hacer mucha caja. Pero para llegar a este punto del negocio hípico hay que tener dinero, suerte y paciencia. La misma que Griezmann necesita ahora entre los éxitos de sus potros y los rumores de su llegada al Barça.