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Villar y Blatter durante un acto en 2008

Fútbol, el epicentro de la corrupción en el deporte

La detención de Ángel María Villar por parte de la UCO golpea un sector manchado por la sombra de la corruptela

7 min

La sombra de la corrupción ha vuelto a manchar el universo futbolístico después de que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) procediera, por orden de la Fiscalía Anticorrupción, a la detención del presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, y de su hijo Gorka Villar en el marco de la Operación Soule. 

Ambos están imputados por los delitos de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares, falsedad documental y posible alzamiento de bienes, en perjuicio de las arcas de la federación. El juez y la UCO investigan la organización de partidos internacionales para beneficio del propio Villar y para favorecer los negocios de Gorka.

Cabe recordar que Villar es actualmente el vicepresidente de la FIFA y fue también presidente de la UEFA en funciones en 2016.

FIFAGate

El caso Villar es uno más dentro de los graves escándalos de corrupción que afectan a dirigentes de la FIFA. El 21 de diciembre de 2015, el Comité de Ética del máximo organismo del fútbol confirmó la suspensión de ocho años a Joseph Blatter (presidente de la FIFA en aquel momento) y Michel Platini (presidente de la UEFA y designado heredero de Blatter entonces) de cualquier actividad relacionada con el fútbol en los ámbitos nacional e internacional por la presunta implicación del exfutbolista y dirigente deportivo francés en el cobro de dos millones de francos suizos (1,8 millones de euros) en 2011 por supuestos trabajos realizados entre 1999 y 2002.

El grave escándalo dentro de la FIFA, que ya se había cobrado la detención de siete de sus altos directivos, alcanzó su cénit después de la inhabilitación de ambos dirigentes. La Fiscalía federal de Suiza abrió la causa penal al tener indicios de que el expresidente de la FIFA habría incurrido en los delitos de administración desleal, abuso de confianza y apropiación indebida.

Comisiones ilegales

Por su parte, el FBI inició una investigación que trataba de averiguar el papel de los cerca de 100 millones de dólares pagados por la agencia de marketing ISL a varios dirigentes deportivos con el objetivo de hacerse con los derechos de comercialización de eventos televisivos durante los años noventa del siglo XX. Entre esos dirigentes se encontraban Joao Havelange, expresidente de la FIFA, y Ricardo Teixeira (expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y socio de Sandro Rosell), sobre quien pesa una orden de búsqueda y captura internacional después que una jueza española le considerara responsable criminal en el blanqueo de dinero, tal y cómo ha venido recogiendo Crónica Global en numerosas informaciones.

La Comisión de Ética de la FIFA constató en 2013 dichos pagos de ISL a altos funcionarios de la institución, entre quienes se encontraban Havelange y Teixeira. Blatter, que fue exculpado de toda responsabilidad ética en el caso y quien siempre había negado cualquier tipo de participación, no tomó medidas para que Teixeira otorgara los mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar, respectivamente. El expresidente de la CBF recibió entre 1992 y 1997 comisiones por valor 12,74 millones de francos suizos, mientras que Havelange percibió 1,5 millones de francos suizos en 1997, por lo que fueron acusados de apropiación indebida, infracción del deber y gestión desleal al no haberlas hecho públicas.

Después de que el Tribunal Supremo suizo sentenciara que la prensa debía tener acceso al sumario del caso, la FIFA hizo público un documento que aportaba datos sobre los 5,5 millones de francos suizos que la propia organización, Havelange y Teixeira pagaron para archivar las investigaciones del fiscal Thomas Hildbrand.

Football Leaks

Otro de los casos de corrupción futbolística más sonados salió hace unos meses a la luz a raíz de la publicación de un detallado trabajo denominado Football Leaks, investigación que destapa corrupción internacional y evasión de impuestos y en el que han sido salpicados futbolistas de renombre como Cristiano Ronaldo.

No sólo fútbol

Pero no sólo el fútbol se ha visto manchado por la corrupción y el despilfarro. No son escándalos nivel FIFA, pero sumados suponen unos 50,98 millones de euros de dinero público que van al deporte español cada año. Dos ejemplos más de mala práctica están en otros deportes, como el rugby y el baloncesto.

El rugby es un buen ejemplo de cómo se puede quebrar una federación en poco tiempo debido a una mala gestión financiera. Javier González Cancho, elegido presidente de la Federación Española de Rugby en julio de 2012 hasta su dimisión en abril de 2014, dejó un déficit de 1,5 millones y un endeudamiento de 1,9 millones, según la auditoría. Son cifras muy elevadas para un deporte cuyo presupuesto es de 2,88 millones de euros al año. Ahora, el rugby ha vuelto a la austeridad.

En el caso del baloncesto, el juez que investiga al expresidente de la Federación Española de Baloncesto José Luis Sáez, indaga el destino de más de 18,64 millones de euros (dinero relacionado con la celebración de la Copa del Mundo en 2014) ante la sospecha de que parte de la cantidad ha podido desaparecer.

Todos ellos, casos de altos dirigentes del mundo del deporte que se están beneficiando (algunos son presuntos) de él a costa de manchar los principales valores que hay que transmitir. Peor, imposible.