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Imagen del Circuito de las Américas que ilustra la web de Dorna Sports / DORNA

Ezpeleta: "La escalada tecnológica pudo acabar con MotoGP"

Dorna cumple al frente del Mundial 25 años y su máximo responsable hace balance del estado de salud de la competición motociclista

9 min

Carmelo Ezpeleta (Barcelona, 1946) lleva un cuarto de siglo viviendo al vertiginoso ritmo que marcan los pilotos, los circuitos y las motos de competición. Un estilo de vida para el que, como él mismo reconoce, “no todo el mundo vale” y que solamente puede entenderse desde una incuestionable pasión por las carreras.

El máximo responsable de Dorna Sports —la empresa española que gestiona MotoGP— confiesa que mantiene intacta esa pasión aunque se ve obligado a pasarla siempre por el tamiz del negocio y la preocupación por la seguridad. De todo ello hace balance ahora que celebra sus 25 años organizando campeonatos al frente del único deporte-espectáculo capaz de mirar a la cara a la todopoderosa Fórmula 1.

Pregunta. Hasta la aparición de Dorna, el Mundial de Motociclismo había estado tradicionalmente gestionado por anglosajones. La llegada de los españoles hace 25 años generó ilusión y dudas.

—Respuesta. Sí. Nos llevó más tiempo del esperado estar presentes y trabajar a fondo en lo que creíamos que debía ser el nuevo Mundial porque la compañía pasó unos primeros años en una situación convulsa desde el punto de vista accionarial. Cuando en 1998 firmamos con CVC Capital Partners eso representó un importantísimo punto de inflexión. Los posteriores acuerdos con Bridgepoint y Canadian Pension Plan ya proporcionaron una estabilidad económica a largo plazo que permitieron desarrollar todo lo que creíamos que necesitaba el Campeonato del Mundo.

Lo curioso es que durante años siempre se puso a la Fórmula 1 como el espejo en el que debía mirarse MotoGP y ahora ya hay quien empieza a decir justamente lo contrario.

—Ni antes ni ahora la comparación era real. Siempre han sido filosofías diferentes, aunque el modelo de negocio es el mismo y lo inventó Bernie Ecclestone. En este sentido, nosotros no lo hemos cambiado ni lo cambiaremos porque el impacto económico que representan las carreras para las marcas constructoras de coches no tiene nada que ver con el que tiene para los fabricantes de motos. Sin embargo, tenemos algo que la Fórmula 1 jamás podrá tener y es que los circuitos están pensados para las motos y para favorecer su espectáculo. Para ofrecer con los coches lo mismo que ofrece una carrera de motos, los circuitos tendrían que tener 60 metros de ancho.

Carmelo Ezpeleta, CEO de Dorna Sports / MOTOGP

Carmelo Ezpeleta, CEO de Dorna Sports / MOTOGP

¿Algo se habrá hecho mejor para que se haya llegado a este punto de poner en evidencia el espectáculo que ofrece la Fórmula 1 respecto a MotoGP?

—La unión que existe entre nosotros, la federación, los constructores y los equipos. Evidentemente, discrepamos en cosas, pero ha sido clave estar gestionando conjuntamente, todos cediendo algo y cada uno con su propia idiosincrasia, pero trabajando juntos y mirando cómo mejorar los campeonatos. Y desde luego no ha sido siempre fácil; con los constructores hubo en su momento líos bastante gordos porque son imprescindibles y lo saben. Pero ahora las relaciones son más fluidas. Con los pilotos ha sido más fácil porque creen en nosotros y, al final, ellos lo único que quieren es subirse en una moto e ir deprisa.

Otro de los grandes problemas de la Fórmula 1 ha sido el descontrol de los reglamentos. MotoGP ha tenido también sus tensiones pero, en general, ha sido más estable en este asunto.

—Si por mi fuera lo dejaría todo como está ya para siempre y que no se gastara más dinero en experimentar ni desarrollar nada. Pero como esto no va a ser posible prefiero esperar a ver qué me piden los fabricantes y a qué nos comprometemos unos y otros. Lo que tengo muy claro es que no podemos volver a caer en gastos ilimitados porque la escalada tecnológica pudo acabar con MotoGP. Lo tuvimos que solucionar acudiendo a la televisión de pago, pero yo jamás defenderé cambios tecnológicos si los constructores -que, lógicamente, pretenden lo contrario- no me aseguran  que podremos seguir teniendo el nivel de salud financiera que tenemos ahora. 

MotoGP es un negocio, pero también gestiona un fuerte componente pasional.

—Sin ningún género de dudas. Y jamás lo olvidamos. A mi todavía me encantan las carreras y la mayoría de la gente que está en Dorna ha corrido o ha estado involucrada en el mundo del motor desde siempre. Te diría que, en general, es muy difícil encontrar en el ámbito del Mundial gente que no sea una apasionada de las motos.

En esa misma línea de apasionado de las carreras, los peores momentos deben ser siempre los accidentes. ¿Cómo se gestiona, en la soledad de un despacho, la muerte de un joven piloto?

—Es lo peor. El impacto emocional en el momento es muy, muy gordo. Piensas ¡Dios, otra vez no! En el despacho ya vas reaccionando para ponerte a pensar en qué puedes ayudar y cómo mejorar la seguridad. Los accidentes te recuerdan que nunca nada es suficiente en materia de seguridad porque, aunque hemos trabajado muchísimo y ahora los circuitos son mucho más seguros de lo que eran, en el Mundial todo es extraordinario. Las motos corren lo que corren, los pilotos las llevan como las llevan y es imposible prever lo extraordinario aunque estemos en permanente alerta.

Los pilotos de MotoGP en el Gran Premio de Austria del año pasado / EFE

Los pilotos de MotoGP en el Gran Premio de Austria del año pasado / EFE

Además de malos momentos, también hay buenos momentos. ¿Cuál destacaría en este cuarto de siglo que cumple Dorna al frente de MotoGP y de cuál se arrepiente?

—Me siento muy orgulloso de haber pasado de 500 a MotoGP y de la creación de la Comisión de Seguridad. Recuerdo que cuando oí por primera vez la Yamaha de 4T experimental rodando en el Circuit de Catalunya fui consciente de que estábamos ante un paso importante, ante un cambio histórico. Sobre los errores, hablaría de cosas puntuales. No volvería a algunos países que no estuvieron a la altura y que no salieron del todo bien.

¿Visitará MotoGP nuevos países?

—Hay muchísimos países que quieren estar. De hecho, hay lista de espera. Tenemos propuestas de Brasil, México, Indonesia, Tailandia, China, India, Kazajistán... De momento es posible que en Grandes Premios pasemos de 19 a 20, y a me gustaría dejarlo ahí. Después, a medida que vayan finalizando los contratos, iremos introduciendo en el calendario algunos de esos nuevos escenarios la cual cosa implicará, lógicamente, que algunos desaparezcan.

¿Eso significaría menos Grandes Premios en España?

—Evidentemente, llegará un momento en que no podremos ir a 25 carreras y probablemente será una decisión que habrá que tomar en su día. Pero, hoy por hoy, nadie de la familia MotoGP está descontento con que haya cuatro citas en España. Al contrario, son eventos que funcionan muy bien mediáticamente, económicamente y deportivamente.