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Aspecto del Olímpic de Badalona en el enfrentamiento de liga entre el Joventut y el Real Madrtid / PENYA.COM

El éxito de la Copa tapa el estancamiento de la ACB

El Palau Blaugrana y el Olímpic de Badalona se sitúan por debajo de la asistencia media de una competición que no supera sus registros

6 min

La Copa del Rey ganada por el FC Barcelona en una agónica final contra el Real Madrid ha cubierto de gloria a este torneo frente a la Liga Endesa de la ACB. Las jornadas de Copa presentaron una imagen en sus gradas bien distinta a la que ofrece la liga nacional. Dos realidades opuestas que hasta la televisión supo captar: la final fue el partido de baloncesto más visto de la historia de la  televisión de pago #0 de Movistar+, ya que consiguió 437.000 espectadores, cuando los encuentros entre estos equipos en Liga Endesa cuentan con entre 200.000 y 300.000 personas frente al televisor.

Los números son los que ponen en evidencia que la principal competición española no pasa por su mejor momento. El aforo de los pabellones en la primera vuelta ha rozado el millón de espectadores, según datos facilitados por la ACB. Han sido 968.402 seguidores, concretamente, una cifra inferior a los 972.904 espectadores registrados durante la primera mitad de la temporada 2015-16. Hay que recordar que la temporada pasada la competición contaba con un equipo menos, por lo que la comparación no sería exacta.

Cara y cruz

La asistencia media se sitúa en los 6.329 seguidores, cifra que solo superan ocho de los 18 equipos. El Saski Baskonia, con 9.788 espectadores encabeza la clasificación, seguido del Real Madrid con 9.182 y del modesto San Pablo Burgos con 9.025 aficionados. Cabe resaltar que los dos equipos catalanes, el Divina Joventut y el FC Barcelona Lassa, ocupan la decimotercera y decimoquinta posición, respectivamente, con 4.845 y 4.535 aficionados, respectivamente, lo que les sitúa entre los equipos que menos seguidores mueven en cancha propia.

El Coliseum de Burgos es uno de los pabellones con más media de espectadores /

El Coliseum de Burgos es uno de los pabellones con más media de espectadores / SANPABLOBURGOS.COM

Aun así, el pabellón del FC Barcelona Lassa ha mejorado sus registros respecto a la temporada pasada y ha pasado de los 4.287 a los 4.538 aficionados por encuentro. Sigue siendo una cifra lejana al lleno, ya que el Palau Blaugrana tiene capacidad para albegar a más de 7.500 espectadores. Queda por ver, eso sí, si el efecto Pesic vuelve a llenar la gradas, en una segunda vuelta donde el Real Madrid visitará el recinto azulgrana.

Problemas para la ‘Penya’

Al Joventut se le acumulan los problemas. En grave situación de desaparición, se le suma que el Olímpic de Badalona también registra números muy por debajo de la capacidad de su cancha, en cuyo recinto caben 12.760 aficionados. Normalmente solo cuentan con dos gradas abiertas, ya que el promedio de asistencia se sitúa en los 4.845 espectadores.

La excepción fue la visita del Real Madrid, que llevó hasta el recinto badalonés a 8.597 espectadores, ocupando por primera vez varios asientos del tercer graderío, en lo que fue la mayor entrada de la temporada para la Penya, confirmando una evidencia en la ACB: la visita del conjunto blanco es un seguro de vida y el mayor aliciente para la mayoría de los clubes.

El Divina Seguros Joventut en un partido de la Liga Endesa en el Olimpic frente al Betis /

El Divina Seguros Joventut en un partido de la Liga Endesa en el Olimpic frente al Betis / PENYA.COM

De hecho, al Palacio de los Deportes del Real Madrid (WiZink Center, por razones de patrocinio) han acudido 9.182 espectadores de media por encuentro, situándose como el segundo que más seguidores moviliza. La mejor entrada se produjo en el clásico que enfrentó al cuadro dirigido por Pablo Laso contra el Barça Lassa de Sito Alonso, la primera y única derrota de los blancos en la competición, que se saldó con un ajustado 80-84. El WiZink Center registró nada menos aquel día que 12.114 espectadores.

Crecimiento en televisión

Para aumentar el seguimiento de la competición, además de la apuesta televisiva a través de Movistar+, la transformación digital ha sido la estrategia a seguir de la compañía de telefonía para suplir el obstáculo que supone emitir en una televisión de pago. En este sentido, Telefónica ha puesto en marcha un perfil de Twitter para enganchar a los aficionados digitales a la competición. De hecho, más de 40 millones de vídeos de los canales oficiales de la ACB en redes han sido vistos en Internet, más del doble de lo que se vio durante la temporada pasada.

La revolución digital, unida a los contratos de patrocinio con Endesa, Telefónica y El Corte Inglés, tal vez sea la esperanza para una competición que necesita solvencia económica y que ya ha retransmitido partidos a través de las redes sociales (Facebook y Twitter) en Estados Unidos, Asia y Oceanía, como fue el caso del clásico entre Real Madrid y Barcelona. Es una de las muchas soluciones para evitar el estancamiento de esta competición.