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Piqué celebra su gol ante el Espanyol / EFE

Espanyol y Barça firman tablas en el derbi de Piqué

El central azulgrana fue el protagonista de un derbi catalán donde la lluvia dejó impracticable el césped de un RCDE Stadium

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Para lo bueno y lo malo, Gerard Piqué es un futbolista diferente. Mientras en el acto de su renovación ya dejó entrever que la polémica que le envuelve con el RCD Espanyol no iba a acabar - aseguró que hablaría tras el encuentro - el central del Barça se pronunció y lo hizo sobre el césped. En el enésimo capítulo esta temporada del derbi catalán, blanquiazules y azulgranas ofrecieron un trepidante encuentro, con un cierto carácter épico y tintes heroicos gracias a la intensa lluvia que se resistió a dar una tregua a los futbolistas y aficionados que desafiaron al frío para vivir el choque barcelonés que acabó en tablas en el RCDE Stadium (1-1).

En el centro de todas las miradas, acompañadas de insultos y pitos, Piqué ya pudo comprobar en el calentamiento que su presencia no iba a pasar desapercibida. Desde el primer balón que pasó por sus botas, los 23.287 espectadores que asistieron al RCDE Stadium dejaron patente que no le iban a dejar pasar ni una dolidos todavía por su peculiar uso de la denominación de "Espanyol de Cornellà".

Con un césped que con el paso de las minutos fue notando la gran cantidad de agua que cayó en Barcelona a lo largo del domingo, convirtiéndose en la segunda mitad en una piscina con zonas imprácticables y donde el balón no lograba circular, Espanyol y Barça se entregaron en cada disputa por convertirse en vencedores de las pequeñas ‘batallas’ que deparó un juego poco fluido y de mucho contacto. Impactante a nivel visual, los protagonistas del encuentro se pusieron el mono de trabajo en un contexto de partido donde el juego asociativo quedó en un segundo plano en favor de la entrega, el tesón y la tenacidad de ambos conjuntos.

La lluvia dejó impracticable el césped del RCDE Stadium

La lluvia dejó impracticable el césped del RCDE Stadium / Crónica Global

En un ambiente hostil pero lejos de las pésimas imágenes que se vieron en los anteriores derbis en ambos estadios, Piqué fue de nuevo el protagonista recibiendo los pitos e insultos de la afición. El central, con su polémica celebración tras el gol que significó el empate azulgrana, encendió la mecha de una afición blanquiazul que tuvo que experimentar como la alegría generada por el tanto de Gerard Moreno se diluía por uno de sus mayores verdugos.

La piscina de Cornellà

Mientras en rueda de prensa Ernesto Valverde insistió en la importancia de no caer en la relajación a pesar de la amplía ventaja que disponen al frente de La Liga, horas más tarde se plantó en Cornellà-el Prat cargado de rotaciones. La de Messi, en su tercer ‘descanso’ de la campaña, la más destacada. Sin el argentino ni tampoco Sergi Roberto y Jordi Alba, el Barça regresó a un 4-3-3 que se fue diluyendo bajo la lluvia ante un Espanyol que por instantes se envalentonó y se vio capaz de repetir la proeza lograda hace tan solo una semanas.

Espanyol y Barça cerraron el último derbi de la temporada sobre el césped del RCDE Stadium / EFE

Espanyol y Barça cerraron el último derbi de la temporada sobre el césped del RCDE Stadium / EFE

Lejos de la propuesta tan defensiva mostrada en los últimos derbis, y de la especulación con la que afrontó los primeros actos a la espera de asaltar la banca en el tramo final, Quique Sánchez Flores planteó un encuentro abierto con una presión alta que ahogó la salida del balón azulgrana, que dejó de rodar cuando en el segundo acto se hizo imposible poder llevar a cabo combinaciones.

Un empate de justicia

Mientras la perenne lluvia que caía sobre el césped hacía cada vez más complicado realizar tres pases seguidos, el Espanyol se envalentonó y logró por ímpetu frenar cualquier tentativa azulgrana. Sin ideas y con Iniesta como única fórmula para acercarse a la meta de Diego López, al ‘Txingurri’ no le quedó otro remedio que introducir a Leo Messi. El argentino, poco participativo, asistió ya sobre el verde al tanto de los blanquiazules en un gran remate de Gerard Moreno (66') que hizo creer que era posible repetir la épica victoria copera.

Gerard Moreno celebra su gol ante el Barça / EFE

Gerard Moreno celebra su gol ante el Barça / EFE

Pero cuando peor lo pasó el Barça, apareció ese futbolista distinto. El que no sigue cánones. Con más ganas que nunca de reivindicarse ante el eterno rival barcelonés, el central culé habló sobre el césped con un remate (81') que salvó la imbatibilidad liguera, le permitió redimirse y sirvió para socorrer a un conjunto azulgrana que cerca estuvo de volver a tropezar con el carácter de un Espanyol que seguirá - muy a su pesar - unos días más sin poder olvidar al singular jugador que es Gerard Piqué. Por una noche, el rey de Cornellà.