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Gerard Moreno (RCD Espanyol) se lamenta bajo la lluvia / EFE

El Espanyol afronta una Liga sin alicientes

Los blanquiazules quieren evitar la apatía que surge vista la imposibilidad de acceder a Europa

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Querer y poder. Hacer y conseguir. Con nueve partidos por disputarse, el RCD Espanyol debe combatir entre la apatía que surge vistos los pocos alicientes que quedan en la competición de Liga y la necesidad de no dejarse llevar para firmar un tramo final de competición digno que permita iniciar el nuevo proyecto como club, sin Quique Sánchez Flores al mando, de manera positiva y con cierta ilusión. 

Conocedores de que la última derrota en el Benito Villamarín supuso un baño de realidad que diluye cualquier opción de entrar en competiciones europeas, la séptima plaza está a ocho puntos pero las sensaciones no invitan al optimismo ni a gestas finales, los últimos compases de temporada se vislumbran con la tranquilidad del que nada tiene en juego. En una campaña donde la salvación está más 'barata' que nunca, Málaga, Deportivo y Las Palmas están con un pie y medio en Segunda División, los 14 puntos de margen de los blanquiazules en relación a la zona de peligro son más que suficientes para dar por hecha la permanencia.

Sin ilusión ni tampoco sufrimiento, en los próximos compromisos puede hacer acto de presencia una desidia que desde el club quieren evitar, teniendo en cuenta las nefastas consecuencias que podría tener en la campaña de renovación de abonos de este verano con una afición hastiada de no poder soñar. 

En tierra de nadie

La irregularidad que ha imperado en el transcurso de la temporada en el combinado perico ha impedido llegar a la considerada hora de la verdad con opciones reales de pugnar por una plaza europea. El radiante recuerdo de las épicas victorias ante el Atlético de Madrid, FC Barcelona (en Copa) y Real Madrid, un hecho que ningún otro equipo de La Liga puede presumir y que permitió en su momento creer que era posible hacer realidad el sueño, contrasta con la desolación que dejaron derrotas tan duras como la del pasado fin de semana en Sevilla o las experimentadas ante rivales como el Leganés (0-1 en el RCDE Stadium y 3-2 en Butarque), Alavés (1-0) o Girona (0-1). 

Con ocho puntos menos que la temporada pasada a estas alturas, con un proyecto que ya ha dado todos los síntomas de estar agotado y con la figura de Quique Sánchez Flores muy tocada dentro y fuera del vestuario, los últimos compases de La Liga se presentan como un martirio para un equipo blanquiazul que lucha por no dejarse ir como ocurrió bajo la intensa lluvia que hizo acto de presencia el pasado sábado en el Benito Villamarín, el estadio por donde pasó un último tren a Europa al que el Espanyol no se subió.